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Prueba: Ford F-150 Lariat

Cada centímetro de la pick up F-150 es enorme y bestial, pero no quita que sea sofisticada, confortable y pensada para hacer tu viaje lo más agradable posible. Primera parte: introducción y habitabilidad.

Cuando se trata de protagonistas así, a veces hay que tomar recaudos especiales: averiguar cuánto tiene de alto la cochera de la oficina, chequear que la antena no toque el techo (spoiler: sí) y bancarse el puchero del dueño del estacionamiento de casa cuando llegamos con un brontosaurio de 6.200 milímetros de largo y dos de ancho y alto. 

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Pero hay algo que respalda, nobleza obliga, al estacionador de turno: hace más de un año que sabíamos que estaba al caer. En diciembre de 2018 el rumor se materializó y Ford desveló en su tradicional cena de fin de año no solo que llegaría sino que puso dos pick ups (la otra una Raptor) en el restaurante donde se celebraba.

A partir de ese momento, y por la enorme repercusión que tuvo en las redes sociales cuando publicamos las fotos y los videos in situ (ya nos seguis en Facebook, Instagram y Twitter, ¿no?), sabíamos que se venía algo grande (valga la redundancia).

foto ford

Tras varios meses de incertidumbre por el contexto económico del país, y aunque nunca estuvieron en duda, primero fue el turno de la Ranger Raptor y después llegó la F-150 Raptor en el último verano.

Para Lariat hubo que esperar unas semanas más, llegó en el verano y tras una breve espera finalmente pasó (literalmente) por la cochera de auto test.

Lo grande

Seremos recurrentes: la F-150 es enorme. Seguramente lo sabías o lo suponías y nosotros también. Pero cuando la tenés cara a cara tomás dimensión del pedazo de máquina que tenés. “Pareces un llavero”, me dijo el fotógrafo cuando le pedí una foto al lado de la full size.

Pero ¿cómo influye eso en el día a día? Mucho.

Ingresar ya es una experiencia diferente: tiene el famoso y norteamericanísimo código de acceso en el marco de las puertas al que realmente no le vemos mucho sentido. Pero sí viene bien el encendido remoto para ir aclimatando el interior (habría que hacer la cuenta de cuántos litros nos cuesta dejar a punto caramelo el habitáculo) e incluso bajar (la subida es manual) el portón trasero de manera eléctrica que, dicho sea de paso tiene una ¡escalera con baranda! para facilitar el acceso.

foto ford

No nos cerró mucho el estribo por tres cuestiones: por su robustez general, porque puede ensuciar las botamangas y porque limita las capacidades off road. Pero estéticamente suma.

Para facilitar la maniobra de ingreso, el asiento se corre para atrás y el volante se levanta y una vez arriba se vuelve a acomodar para que estés cómodo. Claro que antes seguramente habrás configurado butaca, volante y hasta pedales de manera eléctrica para que todo esté al milímetro como te guste. Además tiene memorias para que nadie ande toqueteando la posición ideal del otro. 

La butaca, por si hace falta aclararlo, cuenta con ventilación y calefacción y el volante también (sólo calor) aunque no tiene (o no encontramos en el océano de teclas) un comando específico sino que hay que hurgar en el menú de climatización del SYNC.

Y ya que estamos en tema, la pantalla central corre con el conocido sistema de Ford de 8” con todas las conexiones posibles. Pero la diferencia la hace con todo lo periférico porque le suma 10 parlantes Bang&Olufsen (de las mejores marcas en el tema), entradas USB (adelante tiene dos), enchufes (adelante 1 de patas paralelas) y navegador incorporado (que con Google o iOS podés reemplazarlo sin problemas). La otra función que cumple es la de reproducir la cámara de retroceso.

foto ford

Nos sorprendió -y encantó- el brutal techo (corredizo hasta la mitad) que permite el ingreso de Febo al habitáculo o para poder ver los satélites de Elon Musk en alguna experiencia rutera nocturna.

En materia de calidad, la F-150 cumple, pero nos hubiera gustado un esmero mayor: apela a los tapizados de cuero en la zona superior de la plancha (preferimos los materiales blandos) y hay algunos plásticos que merecen mayor atención. Todo dentro de un contexto de exigencia superior.

foto fordEl tablero es otro punto que merece un libro aparte pero vamos a tratar de ser breves: tiene toda la data que necesitas y lo podes customizar. Es análogo en la zona de los relojes y digital (8”) con una resolución que probablemente sea mejor que la del televisor que tenemos. 

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Y eso es todo en proa, porque en popa es, literalmente, un living. Las plazas traseras son bien espaciosas (¡casi 4 metros entre ejes!) y tres personas viajarán cómodas, con tomas USB y de 110V y hasta calefacción. De todos modos no se salva la plaza central, de diferente ergonomía que las laterales. Los asientos se pueden rebatir para ofrecer un piso plano y alfombrado por si andás necesitando más espacio. Cintos y apoyacabezas para todos, incluyendo los famosos y casi exclusivos airbags de cinturón (“inflables” los denomina Ford Argentina) y también la infaltable escotilla trasera para descomprimir y cambiar el aire del habitáculo.

foto ford

 

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