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Más pareja: así será la Fórmula 1 en 2021

Después de muchos meses de especulaciones, de negociaciones frustradas y de vaivenes, por fin sabemos cómo serán los autos de Fórmula 1 a partir de 2021.

El objetivo de estos futuros cambios es simplificar la aerodinámica de los monoplazas para permitir que puedan correr más cerca entre sí. Fomentar la acción en pista, los duelos y adelantamiento en la premisa básica del primer reglamento técnico en el que ha podido participar Liberty Media desde que se hiciesen cargo de la Fórmula 1.

El efecto suelo vuelve a la categoría, como ya se esperaba, para facilitar que los coches puedan rodar a rebufo de los que le preceden sin perder rendimiento aerodinámico. Se espera que para 2021 los coches solo pierdan entre el 5% y el 10% de su carga aerodinámica cuando siguen a otro rival, mientras que ahora es de aproximadamente el 50%.

Los cambios radican en más adelantamientos, mayor acción en pista, mayor igualdad, monoplazas más vistosos y mayor igualdad en el coste de los equipos con un techo presupuestario. Estos son los principales objetivos de la Fórmula 1 de cara a 2021, cuando se introduzcan las grandes regulaciones con las que Liberty Media pretende cambiar radicalmente la máxima competición del automovilismo mundial.

Además, algún equipo como es el caso de Williams también ha mostrado su particular versión del monoplaza de 2021, que debería cambiar por completo el panorama de la categoría. Aunque en la parte mecánica se mantienen los motores V6 híbridos que ya entraron en la Fórmula 1 en 2014.

Al final no habrá cambios en la parte eléctrica de los propulsores. La Fórmula 1 mantiene el cuestionado MGU-H, el sistema que recupera la energía del turbo, y se potencia el MGU-K. Además ahora las revoluciones suben en 3.000 por minutos para así permitir que el sonido de los Fórmula 1 sea más característico, a la antigua usanza.

También se ha aprobado el famoso techo salarial que será de unos 175 millones de euros, lo que en principio debería permitir la entrada de nuevos equipos a la categoría. Otra consecuencia de esta medida es disminuir las ventajas que tienen los equipos más adinerados, como Mercedes o Ferrari.

Además, también se excluirán todos los impuestos a las ganancias corporativas y otras actividades que no sean de F1. Sus costes de propiedad, como la fábrica, los de bonificación de los empleados y las tarifas para ingresar al campeonato y comprar superlicencias, costes de vuelo y hotel para las carreras y los viajes, también estarán exentos.

La reducción será sustancial si tenemos en cuenta que en 2019, Mercedes, Ferrari y Red Bull han gastado más de 450 millones, por los menos de 150 de Racing Point, Williams, Haas o Toro Rosso, pero seguirá sin ser todavía lo que debería, puesto que muchos equipos seguirán sin poder alcanzar los 175 millones finales, algo que sí podrán hacer los grandes.

Además, la F1 no tendrá un monochasis, como la Indycar, donde todas las unidades son fabricadas por Dallara y sólo cambia la decoración (o los motores si son Honda o Chevrolet), sino que cada constructor presentará un modelo de personalidad definida, muy diferente al de sus competidores.

 

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