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Prueba de consumo: ¿cuánto gasta el Jeep Wrangler Rubicon?

El Jeep Wrangler Rubicon recibió una actualización que introdujo diferentes novedades, pero el cambio más importante se encuentra debajo del capot.

Jeep Wraangler Prueba (2)

El Jeep Wrangler Rubicon recibió una actualización que introdujo diferentes novedades, pero el cambio más importante se encuentra debajo del capot. El heredero del Willys dejó atrás el conocido motor V6 Pentastar y ahora utiliza un bloque turboalimentado de cuatro cilindros que modifica las cifras de potencia y torque.

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A primera vista, la reducción de cilindrada y la pérdida de dos cilindros podrían generar dudas, especialmente en un vehículo pensado para enfrentar terrenos exigentes. Sin embargo, las mediciones realizadas durante nuestra prueba demuestran que el nuevo impulsor mantiene las prestaciones del modelo anterior y mejora considerablemente el consumo en determinadas condiciones.

Se trata de un cambio que parece acompañar bien al Wrangler Rubicon. Tiene menos potencia máxima, pero entrega más torque, conserva la caja automática de ocho velocidades y mantiene todas las herramientas necesarias para desenvolverse fuera del asfalto.

Cómo es el nuevo motor del Jeep Wrangler Rubicon

El anterior Wrangler estaba equipado con el motor V6 Pentastar, que desarrollaba 285 caballos de potencia y 353 Nm de torque. En esta actualización, Jeep reemplazó ese bloque por un 2.0 turbo de cuatro cilindros que entrega 272 caballos y 400 Nm. Se trata de una opción conocida dentro del grupo Stellantis porque ya lo utilizan productos como Jeep Compass y RAM Rampage.

En números concretos, el nuevo motor tiene 13 CV menos, pero ofrece 47 Nm adicionales de torque. Esa diferencia resulta especialmente importante en un vehículo de estas características, donde la capacidad para entregar fuerza tiene un papel fundamental durante la conducción todoterreno.

Jeep Wrangler Prueba (9)

La transmisión continúa siendo una caja automática de ocho velocidades, la misma cantidad de relaciones que ofrecía el modelo anterior. A su vez, mantiene el sistema de tracción integral con una segunda palanca que permite seleccionar la tracción 4×4 alta, la baja y un funcionamiento 4×4 automático.

Más allá del cambio de arquitectura mecánica, el Wrangler conserva sus principales recursos para circular fuera del camino. La versión Rubicon tiene doble bloqueo de diferencial, tanto delantero como trasero, la mencionada caja reductora que cuadriplica la fuerza del motor y también suma la desconexión de la barra estabilizadora delantera para mejorar la tracción en condiciones adversas. 

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Prestaciones del Jeep Wrangler 2.0 turbo

Una de las dudas que podía generar la llegada del motor 2.0 turbo estaba relacionada con las prestaciones. La disminución de potencia frente al anterior V6 podía anticipar una respuesta más lenta, pero las mediciones prácticamente no mostraron diferencias.

El Jeep Wrangler Rubicon con el nuevo motor aceleró de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos. Es exactamente el mismo tiempo que había registrado el modelo anterior con el V6 Pentastar.

Jeep Wrangler Prueba 5

De todas formas, hay una aclaración importante: aquella medición había sido realizada con la versión de cinco puertas, que es un poco más pesada. En esta oportunidad, la prueba correspondió al Wrangler de carrocería corta y tres puertas.

Así las cosas, el cambio de motor no perjudicó las prestaciones en aceleración. El 2.0 turbo compensa la menor potencia con una entrega de torque superior y permite que el vehículo conserve una respuesta acorde con sus características.

Cuánto consume el Jeep Wrangler Rubicon en ciudad

En el tránsito urbano, el consumo del Wrangler Rubicon se ubicó entre 12,4 y 15 litros cada cien kilómetros. El margen es considerable porque el resultado depende directamente de la presión que el conductor ejerza sobre el acelerador.

En un recorrido tranquilo, con poco tránsito, el consumo incluso pudo bajar de los 12 litros cada cien kilómetros. Sin embargo, cuando cambian las condiciones de circulación o se utiliza con mayor intensidad la respuesta del motor, los registros aumentan rápidamente.

Jeep Wrangler Prueba 13

Tomando como referencia un promedio de 12,5 litros cada cien kilómetros, la autonomía urbana es de 532 kilómetros. El tanque de combustible tiene una capacidad de 66 litros.

La comparación con el anterior V6 permite dimensionar mejor la mejora. Ese motor había registrado un consumo urbano de 18 litros cada cien kilómetros, por lo que el nuevo 2.0 turbo representa un avance considerable en este escenario.

Consumo en ruta a 100 y 130 km/h

A velocidades constantes, los resultados están condicionados por las propias características del Wrangler. No es un vehículo pensado para ofrecer una aerodinámica eficiente y, además, utiliza neumáticos específicos para un uso todoterreno intenso.

A 100 km/h, el Jeep Wrangler Rubicon consumió 10,5 litros cada cien kilómetros. Con el tanque de 66 litros, ese registro permite alcanzar una autonomía teórica de 628 kilómetros.

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Cuando la velocidad aumenta hasta los 130 km/h, el consumo se eleva de manera considerable. En esa condición, el Wrangler necesitó 14,5 litros para recorrer cien kilómetros y ofreció una autonomía de 455 kilómetros.

La diferencia entre ambas mediciones demuestra cuánto influyen la velocidad, la carrocería y los neumáticos sobre el consumo. Mientras que a 100 km/h el registro resulta más contenido, a 130 km/h el motor necesita bastante más combustible para mantener el ritmo.

¿Le sienta bien el motor 2.0 turbo?

El nuevo motor conserva las prestaciones del V6 y mejora de manera evidente el consumo urbano. Tiene menos potencia máxima, pero entrega más torque y mantiene una aceleración de 0 a 100 km/h de 8,55 segundos.

En ruta, los consumos continúan siendo elevados, sobre todo a 130 km/h, aunque esto también responde a una carrocería poco aerodinámica y a neumáticos desarrollados para trabajar fuera del asfalto.

Como conclusión, el 2.0 turbo parece adaptarse correctamente a la propuesta del Jeep Wrangler Rubicon. No transforma al modelo en un vehículo económico, pero reduce considerablemente el gasto de combustible en ciudad sin resignar prestaciones ni las capacidades todoterreno que caracterizan a esta versión.