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Más de 1.000 kilómetros a bordo del Audi A1 40 TFSI

Nos subimos al máximo exponente de la gama del Audi más pequeño que se vende en Argentina. Crónica de dos días con sierras, plazas, monumentos y quesos de oveja.

El A1 es el Audi más chico y “accesible” que se vende en nuestro mercado. Se trata de un hatch del segmento B que ya va por su segunda generación, lanzada allá por 2020 y que por cuestiones de disponibilidad no se la vio demasiado en nuestras calles. La última novedad que presentó el A1 a nivel local fue una versión denominada 40 TFSI, que naturalmente se posiciona por encima de las ya conocidas 30 (1.0 de 116 CV) y 35 (1.5 de 150 CV).

En esta cuestionada estrategia de la marca alemana de identificar las versiones de sus autos de acuerdo a las potencias del motor (sin importar si son nafteros, diésel o eléctricos) el A1 40 TFSI “viene a complementar la familia con su versión más deportiva hasta el momento”. Bajo el capot lleva un motor 2.0 turbo (sí, el ya multiprobado y conocido EA888) que equipa a una infinidad de modelos del grupo VW, pero que en este caso entrega 200 CV en un vehículo que pesa menos de 1.300 kg.

Audi A1 40 TFSI motor

Por eso cuando me enteré que pasaría casi dos días enteros a bordo de este auténtico ‘hot hatch’ mi primera reacción fue de entusiasmo. Salir a la ruta siempre es un planazo sea cual sea el auto y el destino, pero en este caso había claramente un valor agregado. ¿O todos los días te dan la llave de un compacto con 200 CV bajo el capot para viajar casi 1.000 km por caminos serranos?

Y acá ya me meto en el destino. La idea era llevar el Audi A1 a Tornquist, pequeña ciudad al suroeste de la provincia de Buenos Aires, muy cerquita de Sierra de la Ventana. Fundada en 1883 por el mismísimo Ernesto Tornquist, sus primeros residentes fueron una comunidad de inmigrantes de origen alemán que se dedicaron a la actividad agrícola. Qué mejor auto entonces para recorrer un lugar con herencia alemana que uno fabricado por la empresa cuya sede se encuentra en Ingolstadt.

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Audi A1 40 TFSI 1

Así fue como primero nos dirigimos hacia los cuarteles de Audi en Recoleta para retirar “nuestro” A1 (nos tocó en suerte un vistoso color Rojo Misano que a mi juicio no podría quedarle mejor) y emprendimos viaje.

Junto a Claudio (Arena) acomodamos todo el equipaje, cámaras, osmo y dron en los 335 litros de baúl y arrancamos. Primero procedí a preguntarle a ‘Carlitos’ Waze cuál era el mejor camino y como no era el mismo que me habían sugerido varios conocidos y amigos (por la Ruta 3 y luego la 76) preferí recurrir al viejo y confiable Google Maps, que al parecer sí coincidía con las recomendaciones que había recibido. Igualmente la aplicación azul quedó activada porque es una gran aliada para los radares.

Audi A1 40 TFSI baul

Y así fue como salimos de Capital primero por la Autopista 25 de Mayo para luego continuar por Dellepiane y Riccheri. Unos kilómetros por la Ezeiza/Cañuelas que solemos transitar bastante cuando vamos a hacer alguna que otra producción de fotos y casi llegando a Cañuelas el tráfico comenzó a aumentar. Eso y las obras que están realizando para continuar la autovía de la 3 (que por ahora llega hasta San Miguel del Monte) ralentizó un poco nuestra marcha. Nada que unos buenos temas de rock nacional acompañados por unos ‘materiales’ no solucionen.

Ya con la autovía en el espejo retrovisor y mientras pasamos la ciudad de Las Flores empecé a disfrutar lo que creo será el principal argumento de compra de este Audi A1: el combo motor y caja, que no podría sentarle mejor. Los sobrepasos se convierten en un simple trámite y basta con bajar un cambio mediante las levas para escuchar un agradable ronroneo que en ciertas ocasiones viene acompañado por los característicos -y agradables- ‘petardeos’ a la hora de hacer rebajes. Lamentablemente esa diversión quedó opacada por el calamitoso estado del asfalto en algunos tramos, que obligaron a estar más alertas para no romper ningún neumático por el bajo perfil.

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Audi A1 40 TFSI palanca

Esta segunda generación del Audi A1 (dicen que será la última) se apoya en la plataforma MQB y se fabrica en la planta de Martorell, España, donde comparte línea de producción con los Seat Ibiza y VW Polo. Mide 4.029 mm de largo, tiene una distancia entre ejes de 2.563 mm y junto con el MINI Cooper es uno de los últimos autos del segmento B premium, aquel donde también supieron estar los DS 3 (ahora evolucionado en crossover) y Alfa Romeo Mito.

Más allá del color rojo que ya mencionamos, algo que remata el look rabioso del Audi A1 40 TFSI es el kit S Line, que incluye paragolpes más importantes, llantas de diseño específico (conserva las 17 pulgadas del 35) y espejos y techo en color contrastado. Pocas veces me sentí tan observado en la calle y a modo anecdótico, a los días de devolver el A1 retiré de las mismas oficinas un e-tron, vehículo que casi cuadriplica el valor nominal del A1 pero que debido a un sutil color grisáceo no llamaba tanto la atención de los transeúntes.

Audi A1 40 TFSI 2

Volvamos al viaje. Tras llegar a Azul Google nos indicó un desvío de la RN 3 hacia la 226, por suerte con un asfalto en mejor estado y un tramo de autovía. Control de crucero conectado y a disfrutar el confort que brinda el A1 en su versión más potente y sofisticada. A la altura de Olavarría cambiamos a la RP 51, que luego nos depositaría en la 76 para recorrer los últimos 150 km del viaje hasta nuestro destino final.

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Ya en la 76 y mientras nos acercabamos a la zona de Villa Ventana y Sierra de la Ventana el paisaje se volvió serrano, con un entorno ideal para poner a prueba el comportamiento de las suspensiones y la dinámica del nuevo A1 40.

Audi A1 40 TFSI 3

Pese a que carece de un eje trasero multibrazo, el desempeño es eficiente en todo tipo de curvas. Cuando Figueras probó el 35 TFSI en 2020 se refirió al A1 como “un auto bipolar, que se comporta de manera eficiente tanto en ciudad como en ruta, pero es en este último escenario donde manifiesta su tendencia deportiva en cuanto a comportamiento”. Y el 40 TFSI refuerza todavía más esa idea gracias a la contundencia del motor, la velocidad con que se conectan los cambios y el tratamiento especial para el sonido del escape, que se potencia cuando seleccionamos el modo Dynamic desde la tecla en la consola central (también actúa sobre los parámetros de la dirección, el acelerador y la caja). En síntesis un auto que se disfruta mucho en el uso diario pero que sacará a relucir todas sus capacidades en un circuito.

Ya en Tornquist aprovechamos las últimas horas de luz para ir recolectando todo el material audiovisual necesario (ya viste el video en Youtube, ¿no?). Como ya es casi una tradición en los operativos de auto test, primero pasamos por la oficina de turismo, donde muy amablemente nos sugirieron varios puntos para visitar. Lamentablemente no tuvimos tiempo de visitar todos pero sí aprovechamos y pasamos por los más importantes.

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Una parada obligada fue la Plaza Principal, que naturalmente lleva el nombre del fundador de la ciudad. Fue creada a fines del siglo XIX cuando Tornquist comenzaba a desarrollarse como centro agrícola y comercial en la región.

Audi A1 40 TFSI

Desde un principio la plaza se convirtió por su ubicación en el epicentro para festivales, desfiles y eventos deportivos. También era (y es) un lugar de reunión para los vecinos de la ciudad y una zona de esparcimiento para los visitantes. Para nosotros, fue el escenario ideal para poner a prueba las suspensiones del A1 en las cunetas que hay en todos los extremos de la plaza. Si bien hay que tener cuidado con el despeje debido a su configuración ‘europea’, las partes bajas nunca llegaron a rozar el asfalto, lo que no es poca cosa.

Con los últimos minutos de Argentina-Bolivia de fondo y tras la foto de rigor junto a la Iglesia Santa Rosa de Lima ubicada en el centro de la Plaza, cuando el sol finalmente cayó arribamos al hotel donde pasaríamos la noche para recargar energías y terminar de filmar los copetes al día siguiente.

Al otro día y tras un escueto desayuno pusimos proa hacia Monte Calvario, a donde se llega tras unos 2 kilómetros de ripio que ni asustaron al Audi A1. El monte es una obra religiosa ubicado sobre uno de los faldeos de los cerros y allí se pueden observar las doce estaciones del Vía Crucis y una gran cruz blanca en la cima del cerro. Fue el escenario que elegimos para grabar más tomas y hacer los copetes gracias a una vista panorámica de la ciudad.

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Audi A1 40 TFSI 4

El monte fue construido en 1904, en un lugar conocido como “La Cumbre”. La elección del sitio fue propuesta por el sacerdote local, el Padre Enrique Rosso, mientras que la construcción estuvo a cargo de los propios vecinos, que trabajaron de manera voluntaria para “levantar” las construcciones.

Cerca del mediodía del miércoles encaramos la vuelta hacia Buenos Aires, sin antes parar a comprar algunos recuerdos (desde cervezas de producción local hasta queso de oveja, al parecer una de las debilidades de nuestro fotógrafo).

La hoja de ruta indicaba un camino idéntico al de la ida, con lo cual fue cuestión de poner Drive, activar el control de crucero y encomendarnos a más listas de Spotify. ¿Conclusiones? Gracias a su tamaño, respuesta del motor y desempeño del chasis y suspensiones el A1 es un vehículo ideal para usar y disfrutar todos días. Con un andar confortable en ciudad a pesar de la configuración específica de los resortes y el perfil bajo de los neumáticos, claramente muestra su potencial en la ruta, donde puede manifestar su tendencia deportiva con un comportamiento más nervioso y transmitiendo las típicas sensaciones que sólo puede aportar un auténtico hot hatch.

Audi A1 40 TFSI 6

Al comportamiento también podemos sumar el diseño atractivo que se lleva todas las miradas y la posición de manejo, sobre todo por la sujeción de las butacas, el tacto del volante y la amplitud de todas las regulaciones (manuales).

Para finalizar, los números finales del operativo. En total, el viaje nos llevó 1.241 kilómetros que recorrimos en un tiempo neto de 16:45 horas y con un consumo promedio de 7,5 litros cada cien kilómetros, lo cual refuerza aún más la idea de que este A1 es un auto que invita a rutear sin cansancio y con un bajo consumo de combustible.