Nissan Kait Exclusive Test Drive
A bordo de la nueva propuesta para el segmento B SUV de Nissan. Probamos la versión full con el motor 1.6 de 120 CV y caja CVT.
A bordo de la nueva propuesta para el segmento B SUV de Nissan. Probamos la versión full con el motor 1.6 de 120 CV y caja CVT.

Nissan reacomodó su oferta de SUV en Argentina y transformó al anterior Kicks Play en el nuevo Kait, el modelo más accesible de la marca en este tipo de carrocería. Manejamos la versión Exclusive, tope de gama, y te contamos qué cambió, cómo se comporta y cuál es su principal argumento frente a la competencia.
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La llegada del nuevo Kicks de última generación obligó a Nissan a reorganizar su gama de SUV compactos. En ese contexto, el modelo que hasta hace poco conocíamos como Kicks Play dejó atrás esa denominación y pasó a llamarse Kait, con una actualización estética, algunos cambios puertas adentro y una nueva estrategia de posicionamiento en precio y equipamiento.
No se trata de un producto completamente nuevo, sino de una evolución sobre la base del Kicks anterior, aquel modelo que fue presentado en la región en 2017 y que primero llegó desde México para luego producirse en Brasil.
Ahora, bajo el nombre Kait, Nissan busca mantener una alternativa más accesible dentro del segmento de los SUV compactos, por debajo del nuevo Kicks. En esta prueba nos subimos a la versión Exclusive, la más equipada de las tres variantes disponibles en el mercado argentino.
A simple vista, el cambio más evidente está en el sector frontal. El nuevo Nissan Kait estrena una trompa completamente rediseñada, con ópticas de nuevo diseño, una parrilla renovada y un conjunto que intenta alinearlo con el lenguaje visual más reciente de la marca. Visto de frente, el resultado es efectivo: parece un producto más moderno y logra diferenciarse con claridad del Kicks Play al que reemplaza.
De perfil, en cambio, aparecen las limitaciones propias de una actualización sobre una base ya conocida. Las puertas y buena parte de la silueta lateral se mantienen prácticamente sin cambios respecto del Kicks anterior, algo que genera cierto contraste con la trompa nueva.

En esta versión Exclusive se destacan las llantas de aleación de 17 pulgadas, que le quedan bien tanto desde lo visual como desde lo dinámico, con neumáticos en medida 205/55.
Atrás también hay una puesta al día. Las ópticas tienen un diseño más afilado y el nombre Kait aparece ubicado en el centro del portón, reforzando la nueva identidad del modelo. La denominación puede generar cierta confusión, porque mientras el Kicks sigue existiendo como una nueva generación completamente diferente, este Kait toma la posta del anterior Kicks Play con otro nombre y una imagen renovada.

En términos de dimensiones, el nuevo Kait conserva prácticamente las proporciones del modelo anterior. Mide 4,30 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,63 de alto, con una distancia entre ejes de 2,62 metros. Esas cifras se traducen en una habitabilidad correcta para el segmento, especialmente en las plazas traseras, donde hay buen espacio para las piernas y una posición cómoda para viajar.
El baúl ofrece 432 litros, una capacidad que lo ubica entre los más generosos de su categoría y que sigue siendo uno de los puntos fuertes del modelo para un uso familiar. En las plazas traseras se suman puertos de carga USB tipo C, un detalle práctico, aunque se extrañan salidas de aire para quienes viajan atrás.
Puertas adentro, la presentación general también recibió algunos cambios, aunque sin modificar por completo la arquitectura conocida. La posición de manejo es correcta y se adapta bien a conductores de distintas tallas gracias a la regulación en altura y profundidad de la columna de dirección y a la posibilidad de ajustar la butaca.

En esta versión Exclusive, el nuevo Nissan Kait incorpora un tablero digital de 7» acompañado por un cuadro más pequeño donde se proyecta el velocímetro. Es una solución más moderna frente al instrumental anterior, aunque quienes prefieren una aguja física quizás extrañen ese planteo más tradicional.
En el centro de la plancha aparece una pantalla multimedia de 9 pulgadas firmada por Pioneer. El sistema funciona bien, tiene buena respuesta y ofrece android auto y apple carplay inalámbricos, pero la integración visual podría estar mejor resuelta. A simple vista da la sensación de ser un agregado posterior, aunque viene instalada de fábrica. Más allá de esa observación, la operación es sencilla y la calidad de sonido resulta correcta.
Uno de los elementos más interesantes de esta versión es la cámara 360, una dotación poco frecuente en muchos rivales de precio similar. Para maniobras urbanas, estacionamientos ajustados o circulación en espacios reducidos, es un recurso que suma mucho en el uso cotidiano.
La seguridad es uno de los puntos más sólidos del nuevo Kait. Todas las versiones ofrecen seis airbags de serie y frenado autónomo de emergencia, una base muy interesante para el segmento. En esta versión Exclusive se agregan asistencias como control de velocidad crucero adaptativo, mantenimiento de carril y alerta de punto ciego en ambos espejos. Por nivel de dotación, el SUV de Nissan queda bien parado frente a competidores que, incluso en versiones más caras, no siempre ofrecen un paquete tan completo.
Debajo del capot no hay novedades mecánicas. El Nissan Kait mantiene el conocido motor 1.6 de cuatro cilindros, con 120 caballos y 149 Nm de torque. En todas las versiones se combina con una caja automática CVT, por lo que ya no existe una alternativa con transmisión manual.

La decisión puede ser discutible para quienes todavía buscan una opción más simple o económica, pero lo cierto es que en este segmento la demanda se volcó cada vez más hacia las cajas automáticas. El conjunto mecánico es conocido dentro de Nissan, utiliza cadena de distribución y tiene a favor una trayectoria probada en distintos modelos de la marca.
En marcha, este 1.6 no se destaca por una respuesta contundente ni por aceleraciones llamativas, pero sí por su suavidad y por una entrega correcta en el uso diario. Se siente cómodo en ciudad y cumple en ruta, siempre dentro de lo esperable para un SUV compacto de orientación familiar. La caja CVT prioriza el confort de marcha, aunque en aceleraciones fuertes aparece la típica rumorosidad de este tipo de transmisiones, con el motor trabajando a un régimen elevado y sostenido.
En nuestras mediciones, el Nissan Kait necesitó 11 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h. Es una cifra correcta, que no sorprende pero tampoco desentona frente a lo que se espera en un vehículo de este segmento. Más allá de que nadie compra un SUV familiar para salir a fondo desde un semáforo, el dato sirve como referencia para entender su capacidad de respuesta en situaciones concretas, como un sobrepaso en ruta.

A la hora de los consumos, el comportamiento varía bastante según el ámbito de uso. A 100 km/h, con el control de velocidad crucero conectado, el Kait registró 6,2 litros cada 100 kilómetros, lo que con un tanque de 41 litros permite alcanzar una autonomía aproximada de 661 kilómetros. A 130 km/h, el consumo sube a 7,7 litros cada 100 kilómetros y la autonomía cae a unos 532 kilómetros.
En ciudad, el panorama es menos favorable. Allí el consumo se ubica entre 11,3 y 11,5 litros cada 100 kilómetros, una cifra por encima del promedio y condicionada también por la capacidad del tanque, que no es demasiado grande. En ese contexto, la autonomía urbana ronda los 362 kilómetros. El consumo mixto quedó en 9,1 litros cada 100 kilómetros, con una autonomía cercana a los 450 kilómetros.
En materia de comportamiento, el Nissan Kait mantiene una puesta a punto equilibrada. Las suspensiones logran un buen compromiso entre confort en ciudad y estabilidad en ruta, con una respuesta que filtra correctamente las irregularidades sin transmitir una sensación demasiado blanda.
En ruta, los rolidos están contenidos y el conjunto transmite confianza dentro de los límites normales para un SUV compacto. Los neumáticos 205/55 colaboran con esa sensación de equilibrio y también le dan una pisada visualmente adecuada. La dirección, por su parte, tiene una asistencia bien calibrada y responde con precisión a las órdenes del conductor, algo que suma tanto en maniobras urbanas como en circulación a mayor velocidad.

No es un vehículo de pretensiones deportivas, pero sí un SUV fácil de manejar, cómodo y previsible. En ese sentido, conserva una de las virtudes del Kicks anterior: un comportamiento general amable para el uso diario, con una posición de manejo cómoda y buena visibilidad.
Con el nuevo Kait, Nissan encontró una manera de mantener vigente al anterior Kicks Play dentro de su oferta local, pero con una identidad propia y una estrategia más clara. La actualización estética le permitió ganar presencia, especialmente en el frente y en el sector trasero, mientras que el interior sumó tecnología y una dotación de seguridad muy competitiva para el segmento.
La mecánica 1.6 con caja CVT no busca sorprender por prestaciones, pero entrega un funcionamiento suave, confiable y adecuado para un SUV familiar. Los consumos en ruta son razonables, aunque en ciudad quedan por encima del promedio y la autonomía se ve limitada por el tanque de 41 litros.

El principal argumento del Nissan Kait Exclusive está en la relación precio/producto. Con un valor de 46,5 millones de pesos y una garantía de tres años o 100.000 kilómetros, se ubica por debajo de varios rivales que ya superan los 50 millones de pesos.
También aparecen en el radar algunos SUV chinos con precios agresivos, más potencia y propuestas híbridas, pero el Nissan responde con una receta conocida, buen nivel de seguridad, correcto confort y el respaldo de una mecánica probada.
En definitiva, el Kait no es un modelo completamente nuevo, sino una profunda actualización del Kicks anterior. Pero en un segmento donde el precio pesa cada vez más, su combinación de equipamiento, seguridad y valor de compra lo deja como una alternativa muy interesante dentro de los SUV compactos más accesibles del mercado argentino.
Habitabilidad
Mecánica confiable
Equipamiento de seguridad
Rumorosidad en alta
Algunos plásticos
Multimedia
| 100 km/h | 6,2/661 |
| 130 km/h | 7,7/532 |
| Ciclo urbano | 11,3/ |
| Promedio | 9,1/450 |
| 0-100 km/h | 11 segundos |
| 0-400 metros | – |
| 0-1.000 metros | – |
| Tipo | Naftero |
| Configuración | Transversal, cuatro cilindros en línea |
| Cilindrada | 1.6 |
| Diámetro por carrera | S/D |
| Distribución | Cadena |
| Inyección | Indirecta |
| Compresión | S/D |
| Potencia | 120 CV |
| Par máximo | 149 Nm |
| Tracción | Delantero |
| Caja | CVT |
| Suspensión delantera | McPherson |
| Suspensión trasera | Eje rígido |
| Frenos | A disco ventilado adelante, tambor atrás |
| Dirección | Con asistencia eléctrica |
| Diámetro de giro | S/D |
| Neumáticos | 205/55R17 |
| SUV | Cinco puertas, cinco plazas |
| Peso | S/D |
| Tanque | 41 litros |
| Baúl | 432 litros |
| Largo / ancho / alto | 4.304/1.760/1.611 mm |
| Distancia entre ejes | 2.620 mm |
| Trochas | S/D |