Prueba de prototipo: las Toyota Sequoia y Tundra 2027 salen a cazar trail
Toyota cambió la estrategia para sus dos modelos más grandes en Estados Unidos.

Toyota cambió la estrategia para sus dos modelos más grandes en Estados Unidos. El Trailhunter, la submarca todoterreno desarrollada junto a ARB, dejó de ser una edición exclusiva y pasó a ofrecerse como un paquete opcional sobre la base SR5 de la Tundra y la Sequoia 2027. En criollo: ya no hace falta pagar la versión más cara para tener el equipamiento de expedición.
La prueba de Car and Driver fue con prototipos, así que algunos detalles pueden cambiar en la versión final. Pero la idea ya quedó clara: Toyota quiere ampliar la base de clientes del off-road sin obligarlos a comprar un tope de gama.
El Trailhunter ya no es lo que era
Cuando Toyota lanzó el Trailhunter en la Tacoma y la 4Runner, lo hizo como una variante tope, por encima del TRD Pro. La fórmula incluía suspensión Old Man Emu de ARB, neumáticos todoterreno, protección de bajos y una puesta a punto pensada para pasar días lejos del asfalto.
Para la Tundra y la Sequoia 2027, la marca dio un giro. El Trailhunter ahora es un paquete que se suma a la versión SR5, que en la gama de Toyota es la puerta de entrada a las configuraciones más capaces. Eso significa que el comprador puede combinar el equipamiento de expedición con opciones de confort que antes no estaban disponibles en un Trailhunter.
¿El riesgo? Que el paquete le pise los talones al TRD Pro, que sigue siendo la opción radical con suspensiones Fox y ajuste de chasis específico. Pero Toyota los ve como productos distintos: el TRD Pro es para andar rápido en terrenos rotos, el Trailhunter es para viajar cargado y volver entero.
Dos filosofías para la misma base
La diferencia entre Trailhunter y TRD Pro no es solo de equipamiento, es de concepto.

El TRD Pro está pensado como una herramienta deportiva. Los amortiguadores Fox internos bypass, la barra estabilizadora delantera desconectable y los modos de manejo específicos buscan mantener el control a alta velocidad en superficies sueltas. Es el vehículo para atacar dunas o tramos de tierra a fondo.
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El Trailhunter, en cambio, prioriza la resistencia. La suspensión Old Man Emu está calibrada para aguantar carga, soportar temperaturas altas en trabajo continuo y ofrecer recorrido largo sin quebrarse. El foco está en la protección del vehículo, la autonomía y la capacidad de sortear obstáculos a baja velocidad.
Con el paquete sobre el SR5, Toyota le da al comprador una base más simple y barata para construir su propio vehículo de expedición, sin pagar el recargo del tope de gama.
Qué incluye el paquete Trailhunter
Del fragmento disponible de la prueba de Car and Driver no salieron todos los detalles técnicos. Pero por lo que ya se conoce del Trailhunter en la Tacoma y la 4Runner, el paquete típico incluye:
- Suspensión Old Man Emu desarrollada con ARB.
- Neumáticos todoterreno de perfil agresivo.
- Protección de bajos en cárter, transmisión y depósito de combustible.
- Ganchos de remolque y defensas específicas.
- Detalles estéticos que diferencian al vehículo de un SR5 común.
La prueba de los prototipos mostró además una postura más alta que la del SR5 estándar, necesaria para mejorar los ángulos de ataque, ventral y de salida. Ese es el dato que importa en el off-road: no es solo estética, es capacidad real.
El motor: el i-Force Max híbrido
Toyota no confirmó las cifras finales para el 2027 en el material de la prueba. Pero las versiones actuales de Tundra y Sequoia usan el motor i-Force Max, un V6 3.4 biturbo con asistencia híbrida que desarrolla alrededor de 437 caballos.
Es el mismo bloque que ya se ofrece en otras camionetas grandes de la marca, con un empuje contundente a bajas vueltas. Para un vehículo de expedición, esa entrega de potencia es más útil que un pico de potencia a altas revoluciones: permite mover el vehículo cargado sin exigir el motor.
Igual, conviene esperar la confirmación oficial. Al ser prototipos, Toyota puede ajustar la puesta a punto del conjunto híbrido o incluso la potencia final para la versión 2027.
¿Y en Argentina?
Las Toyota Tundra y Sequoia no se comercializan de forma oficial en el país. Pero la estrategia off-road de Toyota se sigue muy de cerca acá, sobre todo por los dueños de Hilux y SW4.
El Trailhunter es una señal de hacia dónde va la marca a nivel global: el off-road de expedición como servicio, no como una edición limitada que se agota en seis meses. Y si el paquete tiene éxito en Estados Unidos, no sería raro que Toyota lo empiece a ofrecer como nombre o como opción en otros mercados donde la Hilux es la reina.
Por ahora, no sabemos lo que podría valer un auto así en Argentina. Pero la lógica del paquete sobre una base accesible es exactamente la que Toyota suele aplicar en la Hilux, con versiones intermedias que suman equipamiento sin llegar al tope de gama.
Un movimiento que cambia el mapa
Con el Trailhunter como paquete, Toyota resuelve un problema que tenía el TRD Pro: el precio. El tope de gama siempre fue caro, y no todo el que quiere irse de expedición necesita amortiguadores Fox de competición.
El SR5 Trailhunter ofrece la base todoterreno más racional. El comprador elige el nivel de confort que quiere sumar y arma el vehículo a su medida. Eso amplía el mercado sin canibalizar del todo al TRD Pro: el que busca performance pura sigue teniendo su opción, y el que busca autonomía y resistencia ahora tiene una puerta de entrada más barata.
La jugada de Toyota es inteligente. El Trailhunter pasó de ser un objeto de deseo a ser una herramienta de trabajo, y eso lo acerca a más clientes. La prueba con prototipos deja abierta la puerta a cambios, pero la dirección ya está marcada: el off-road de expedición dejó de ser un lujo para convertirse en una opción más del catálogo.