Recorrió 3 millones de kilómetros con su Tesla: cuántas veces tuvo que cambiar la batería y el motor
El alemán Hansjörg von Gemmingen-Hornberg superó los 3 millones de km con su Model S 2013 y ahora apunta a los 5 millones.

Hansjörg von Gemmingen-Hornberg superó los 3.000.000 de kilómetros con un Tesla Model S 2013 que compró usado en 2014. El caso llama la atención porque pone sobre la mesa una de las dudas más frecuentes sobre los autos eléctricos: cuánto pueden durar sus baterías y sus componentes principales cuando el uso deja de ser normal y pasa a una escala extrema.
La cifra equivale a unas 75 vueltas al mundo. También muestra el costo real de sostener un eléctrico durante millones de kilómetros: este Model S llegó a esa marca después de cuatro cambios de batería, 13 motores traseros y varias reparaciones.
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El objetivo de su dueño no terminó ahí. Ahora quiere llevar el auto hasta los 5.000.000 de kilómetros.
Un Tesla Model S 2013 con una vida fuera de lo común
El Model S de von Gemmingen-Hornberg no es un auto nuevo ni una unidad preparada para una prueba puntual. Es un ejemplar del año 2013 que su propietario compró de segunda mano en 2014 y que desde entonces usó durante más de diez años para alcanzar esta cifra.
El caso es excepcional porque los récords de kilometraje suelen estar asociados a autos de combustión. En este caso, el protagonista es un vehículo cien por ciento eléctrico, una tecnología que todavía genera dudas entre muchos usuarios cuando se habla de viajes largos, autonomía y vida útil de la batería.
La historia también deja un dato central para leerla con criterio: el auto llegó a los 3 millones de kilómetros, pero no lo hizo con sus componentes originales. La durabilidad existió, aunque acompañada por recambios importantes.

Cuatro baterías y una degradación medida
La batería fue uno de los puntos más exigidos durante el uso del auto. Según la información disponible, el Model S necesitó cuatro cambios de batería desde que von Gemmingen-Hornberg lo tiene en sus manos.
La primera batería terminó su ciclo a los 290.000 kilómetros. Las siguientes llegaron a cifras cercanas a los 670.000 y 550.000 kilómetros. Después de esas tres, el propietario instaló un paquete de 90 kWh.
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Ese paquete acumuló 1.250.000 kilómetros y registró una degradación del 14,1%, de acuerdo con el estudio realizado por el taller croata EV Clinic. El dato importa porque permite dimensionar el desgaste con un uso extremo, muy lejos del kilometraje habitual de un auto particular.
El costo también aparece como parte de la ecuación. Los primeros recambios se hicieron bajo garantía, pero con el paso del tiempo algunos trabajos quedaron a cargo del dueño. La batería actual de 90 kWh tuvo un valor de 20.000 euros.

El punto débil estuvo en los motores traseros
Las baterías no fueron el único componente reemplazado. El Tesla Model S de este conductor alemán llegó a usar 13 motores traseros desde 2014.
En un recorrido de 3 millones de kilómetros, las averías entran dentro de un escenario posible. La diferencia es que este caso expone con claridad qué piezas exigieron más atención durante una vida útil llevada al extremo.
El taller croata EV Clinic también participó en distintos trabajos sobre el vehículo, además del estudio de degradación de batería. Esa asistencia fue parte del proceso que permitió mantener el auto en funcionamiento hasta alcanzar la cifra actual.
Para el lector que mira un eléctrico como posible compra, este caso sirve más como referencia extrema que como ejemplo de uso cotidiano. Muestra que un auto eléctrico puede acumular millones de kilómetros, pero también que sostenerlo en ese nivel requiere recambios costosos y mantenimiento especializado.
El próximo objetivo de Hansjörg von Gemmingen-Hornberg es concreto: llevar su Tesla Model S de los 3.000.000 actuales a los 5.000.000 de kilómetros.