BYD Yuan Pro: lo mejor y lo peor del SUV más barato de la marca
Probamos el BYD Yuan Pro y te repasamos sus puntos a favor y en contra. ¿Vale la pena comprarlo?

El Yuan Pro es el primer BYD que probamos en auto test. Es un SUV del segmento B que se despega de sus competidores con su motorización 100 % eléctrica. Cabe destacar que también existe una versión híbrida enchufable que se llama Atto 2.
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Este modelo llega desde China y se ofrece en dos versiones (GL y GS) que se diferencian por el equipamiento de confort y seguridad. En esta oportunidad nos subimos a la tope de gama y te contamos nuestras conclusiones tras una semana de pruebas.
El primer punto destacado del BYD Yuan Pro tiene que ver con el comportamiento general. Con un esquema de suspensión convencional con McPherson adelante y barra de torsión atrás (como en la mayoría de sus rivales de segmento), el SUV chino logra un buen balance entre confort de marcha en ciudad y desempeño rutero.
A eso hay que sumar la respuesta instantánea que proporciona el torque del motor eléctrico con 290 Nm y 174 caballos de potencia, que permiten un andar muy ágil sobre todo en el ámbito citadino, donde el Yuan Pro se siente más a gusto por un tema de autonomía. Para los que quieran o necesiten recorrer largas distancias mi recomendación es que vayan por un Atto 2 híbrido enchufable.

Por último, el BYD Yuan Pro cuenta con tres modos de manejo como son Eco, Normal y Sport, que pueden impactar en la reducción del porcentaje de batería. Por su parte, el sistema permite configurar la regeneración de la batería durante las frenadas, algo que al volante se siente como una especie de “freno motor” al soltar el acelerador.
Otro aspecto interesante de este SUV chino es el equipamiento de serie y eso no es novedad si hablamos de un exponente de este origen. En el caso de la versión full GS, se diferencia por la presencia de algunos ítems extra de confort como sensor de lluvia, espejos plegables eléctricamente y techo solar panorámico.

En la dotación general que viene en cualquiera de las dos variantes anotamos cargador inalámbrico de celulares, acceso y arranque sin llave, volante regulable en altura y profundidad, estacionamiento automático, climatizador automático, pantalla rotativa de 12,8’’ para el sistema multimedia, control de velocidad crucero, butacas delanteras con regulación eléctrica y tapizados de cuero.
Respecto de la seguridad, el Yuan Pro cuenta con seis airbags, controles de tracción y estabilidad, cámara 360, control de descenso en pendientes y monitoreo de presión de neumáticos.
La versión full GS agrega algo que muchos considerarán importante y otros no: los ADAS como control de velocidad crucero adaptativo, alerta de colisión frontal y trasera con freno autónomo, detección de punto ciego, luces altas automáticas y reconocimiento de señales de tráfico.
Así llegamos al tercer punto a favor del BYD Yuan Pro que es la relación precio/producto. Casi 31.000 dólares es lo que cuesta la versión “base” GL que resigna seguridad y algunos ítems menores de confort pero que conserva todos los atributos que ya destacamos como el comportamiento general, la tecnología y también la calidad percibida, que está un escalón por encima de la media Mercosur, a un precio similar o menor en algunos casos.

Respecto de los puntos en contra, anotamos la capacidad de baúl de tan solo 265 litros en este Yuan Pro, cuando el promedio del segmento varía entre 400 y 430 litros según el modelo. Ojo, hay una razón y es que este SUV tiene auxilio (temporal) a diferencia de otros como el mismo Atto 2, que no traen ni siquiera una quinta rueda.
Por eso tampoco podríamos criticar la elección de un “ruedín” porque el Yuan Pro no es un vehículo pensado para recorrer largas distancias sino para trayectos urbanos, con eventuales escapadas de fin de semana pero que no superen los 300 km entre ida y vuelta (que fue la autonomía que nos dió tras siete días de uso variado en ciudad y autopista).
