El SUV barato que parece un 4×4 retro: 220 mm de despeje y pura facha, pero tracción delantera
No falta nada del manual aventurero: estribos laterales, portaequipaje de techo y calcos DAMD que refuerzan la identidad de la preparación.

La transformación del Honda WR-V de DAMD no es un 4×4 real, pero engaña a la vista. El preparador japonés, famoso por disfrazar al Suzuki Jimny de Clase G y Defender, tomó este SUV fabricado en India y le cambió la trompa, las llantas y la suspensión. El resultado: mucha presencia en la calle y una tracción delantera que no se modificó.
La receta retro que DAMD ya aplicó al Jimny
DAMD no es un improvisado. En el Tokyo Auto Salon 2025 mostró el W-RV, su interpretación aventurera del SUV compacto de Honda. La estrategia ya le funcionó con el Suzuki Jimny: los kits «Little D» replican la trompa del Mercedes Clase G y del Land Rover Defender en un auto que cuesta una fracción de esos íconos.

La movida tiene una lógica comercial afilada. El comprador de un SUV chico busca presencia, no necesariamente capacidad todoterreno. DAMD lo entendió antes que muchos fabricantes: vende emoción visual sobre una base racional. El WR-V, un auto pensado para el asfalto y los caminos livianos, se convierte en un vehículo que llama la atención en cualquier vereda.
Qué cambia el kit: faros redondos, chapa y suspensión
La transformación es profunda en lo estético. El frente original desaparece: ahora hay faros redondos, una parrilla simple y un paragolpes de diseño clásico que remite a los 4×4 de los setenta. Los pasarruedas se ensanchan, las llantas de chapa blanca reemplazan a las de aleación y los neumáticos all-terrain de perfil alto suben varios centímetros la altura visual.

No falta nada del manual aventurero: estribos laterales, portaequipaje de techo y calcos DAMD que refuerzan la identidad de la preparación. La suspensión se eleva para acompañar el conjunto. El interior, en cambio, queda intacto: tablero, pantalla y baúl son los mismos del WR-V de serie. La jugada es puramente exterior, como corresponde a un auto que no pretende cambiar de categoría.
DAMD no publicó cifras oficiales del precio del kit ni de su homologación fuera de Japón. Se trata de una pieza pensada para el mercado japonés, donde las normas permiten este tipo de transformaciones con más facilidad que en otros países.
La base: un Honda fabricado en India, sin pretensiones 4×4
El Honda WR-V de segunda generación se lanzó en Japón en 2024. Se fabrica en India y está emparentado con el Honda Elevate, un SUV que la marca desarrolló para mercados emergentes. La receta es simple: mecánica confiable, plataforma conocida y costos contenidos. Nada de motores turbo complejos ni esquemas de tracción total.

Bajo el capot hay un 1.5 i-VTEC naftero de unos 120 CV y 140 Nm de torque, asociado a una caja automática CVT. La tracción es delantera en todas las versiones. Con 4,3 metros de largo y 2,65 metros de batalla, el WR-V se ubica en el segmento B-SUV: un auto práctico, con buen espacio para la ciudad y un baúl correcto.
Ese origen explica la lógica del proyecto. Honda fabrica el WR-V en India para bajar costos sin resignar confiabilidad. No es un auto para expediciones, sino para moverse todos los días con una imagen despejada del suelo. DAMD parte de esa sensatez y le suma una dosis de ficción aventurera. La preparación cambia la apariencia y mejora el ángulo de ataque, pero no agrega tracción integral ni reductora.
220 mm de despeje no alcanzan para hablar de todoterreno
El dato de los 220 mm de despeje libre suele confundir. En Argentina, un auto con esa distancia al suelo se defiende bien contra badenes, calles rotas y caminos de ripio. La suspensión elevada del kit de DAMD refuerza esa ventaja práctica. Pero el despeje solo no multiplica la motricidad.

Un 4×4 de verdad combina tracción total, reductora y, muchas veces, chasis de largueros. El WR-V de DAMD solo tracciona con las ruedas delanteras. Si una de ellas pierde adherencia, no hay un eje trasero que empuje. Por eso puede levantar polvo en un camino rural suave, como muestran las fotos de la preparación, pero se queda corto ante una pendiente rota o un cruce de barro profundo.
La diferencia entre FWD, AWD y 4×4 es clave para entender esta movida. La tracción delantera es simple y eficiente en el uso diario. La total con acople automático ayuda en superficies resbaladizas. La 4×4 con reductora es otra categoría: un sistema diseñado para la expedición. El W-RV de DAMD pertenece, mecánicamente, a la primera.
Precio en Japón y por qué no lo vas a ver en un concesionario argentino
En Japón, el Honda WR-V de serie arranca en unos 2,1 millones de yenes. Al tipo de cambio actual, eso equivale a un rango de 13.000 a 14.000 euros. Es un orden de magnitud que explica el atractivo racional del auto, no una cifra de venta para la Argentina. Honda no importa este modelo al país, y no hay información local que indique un cambio de planes.
El kit de DAMD tampoco tiene precio oficial publicado. Como ocurre con muchas piezas de preparadores japoneses, el costo depende del taller, la configuración y las piezas elegidas. Fuera de Japón, la homologación de una transformación así exigiría trámites adicionales que complican el negocio.
La moda retro-off-road, igual, cruza fronteras. Lo que DAMD propuso con el Jimny primero y con el WR-V después es un síntoma de la industria: cada vez más compradores quieren el look de un clásico de expedición sin pagar el costo, el consumo ni la complejidad de un todoterreno real.
El restomod accesible: emoción visual sin romper el bolsillo
El W-RV de DAMD deja una lección incómoda para los puristas: se puede aparentar aventura con un SUV barato y confiable. Y, a juzgar por el éxito del preparador, hay mercado de sobra para esa honestidad visual. La estética retro de faros redondos, paragolpes rectos y llantas de chapa se aplica sin tocar la mecánica. Es un restomod en el sentido más superficial del término, y no lo esconde.
Por eso el debate no pasa por si es un 4×4 real: no lo es, y DAMD nunca dijo lo contrario. Pasa por cómo la industria convirtió el deseo de aventura en un producto accesible. El Honda WR-V de DAMD es la prueba de que la apariencia mueve tantas decisiones de compra como las especificaciones técnicas.
El auto no va a llegar a la Argentina, al menos no por ahora. Pero la tendencia que representa ya está instalada: cada vez más autos urbanos se visten de exploradores. Y en ese juego, DAMD lleva la delantera.
