Yangwang U9X: el chino de más de 3.000 CV que destronó a Koenigsegg y Bugatti
El antecedente más sólido era el Koenigsegg Agera RS, que en 2017 promedió 447,19 km/h en dos sentidos y obtuvo el récord Guinness.

El Yangwang U9X, el hiperdeportivo de la marca de lujo de BYD, se convirtió en el auto de producción más rápido del mundo. La potencia declarada, superior a los 3.000 CV, deja atrás a los referentes europeos y estadounidenses que dominaron la categoría durante la última década.

La noticia no es solo una cuestión de velocidad. Es el primer fabricante chino que se sienta a la mesa de los hiperdeportivos que hasta ahora ocupaban Koenigsegg, Bugatti y SSC. Y lo hace con una cifra de potencia que duplica a los eléctricos más radicales de Occidente.
Más de 3.000 CV: el salto técnico de Yangwang
Yangwang es la división de lujo del grupo BYD. Su modelo U9 estándar ya declaraba alrededor de 1.300 CV, una cifra que lo ponía en la conversación de los eléctricos de altas prestaciones. La versión X, la que logró el récord, al menos duplica esa potencia: más de 3.000 CV.

Para poner el número en contexto: el Rimac Nevera, hasta ahora el eléctrico de producción más potente, declara 1.914 CV. El Lotus Evija se queda en 2.000 CV. El Yangwang U9X los supera con holgura y se convierte, si se confirma la configuración eléctrica, en el auto eléctrico de producción más potente del mundo.
El desafío técnico no es menor. Semejante potencia obliga a gestionar la temperatura de la batería, la entrega de par y la aerodinámica a velocidades superiores a los 400 km/h. Los motores eléctricos entregan el par de manera instantánea, lo que exige neumáticos capaces de soportar la aceleración sin degradarse y una transmisión de una sola velocidad que no limite la punta. La gestión térmica de la batería en uso extremo es otro escollo: a más de 400 km/h, el calor generado puede comprometer la entrega de potencia si no se disipa correctamente.
La letra chica del récord de producción

Para que un récord de velocidad sea válido, no alcanza con una pasada rápida. La norma exige dos pasadas en sentidos opuestos, neumáticos de calle y una configuración que efectivamente se venda al público. Ese es el estándar que separa una cifra declarada por el fabricante de un récord homologado. Las dos pasadas compensan el viento y la pendiente, y evitan que una única pasada con viento a favor infle la cifra.
El antecedente más sólido era el Koenigsegg Agera RS, que en 2017 promedió 447,19 km/h en dos sentidos y obtuvo el récord Guinness. En 2019, el Bugatti Chiron Super Sport 300+ superó los 490 km/h, pero no en configuración homologada para producción. El SSC Tuatara, con 455,3 km/h verificados por Racelogic, cargó con controversias sobre su validez oficial.
El Yangwang U9X llega para meterse en esa pelea. La marca todavía no difundió la velocidad exacta alcanzada ni la pista donde se logró la pasada, pero el resultado ya alcanza para destronar a los nombres que venían dominando la conversación. Tampoco aclaró si se trata de una configuración 100% eléctrica o de una variante híbrida de altas prestaciones.
Los números que quedaron atrás
La lista de pretendientes a la corona de la velocidad muestra cómo fue mutando la categoría. El Agera RS con motor térmico V8 biturbo marcó una era. El Chiron Super Sport 300+ fue el último grito de los motores W16 de Bugatti. El Tuatara intentó colarse con un V8 twin turbo y un historial de cifras corregidas.
Ahora, un chino con más del doble de potencia que el Rimac Nevera se anota en la conversación. Si la configuración del U9X se confirma como 100% eléctrica, quedaría como el auto de producción más potente y rápido del mundo, con números que dejan atrás a Koenigsegg, Bugatti y SSC en un solo movimiento.
El récord de velocidad cambia de dueño. Y esta vez, el trono tiene dueño chino.
