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“Un Vento con caja”: cómo Volkswagen convirtió una crítica a Amarok en un argumento de venta

La comodidad de la pick up despertó desconfianza entre quienes asociaban el trabajo con vehículos rústicos. Hernán Abaroa explicó cómo se defendió una característica que se convirtió en parte de su identidad.

Comparar una pick up con un auto podía sonar a crítica cuando Volkswagen Amarok llegó al mercado. Para parte del público, una camioneta de trabajo debía transmitir dureza: si resultaba cómoda, silenciosa o fácil de manejar, aparecía la duda sobre su capacidad para soportar las tareas más exigentes.

Hernán Abaroa recordó en una entrevista con auto test que la frase “un Vento con caja” también generaba incomodidad dentro de la propia red comercial.

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El responsable de Amarok Experto proponía interpretar esa comparación como un atributo. Su planteo era que la camioneta debía conservar las responsabilidades de cualquier pick up, desde transportar carga hasta arrastrar y acceder a terrenos difíciles, y agregar una experiencia de manejo más agradable. Esa combinación terminó ocupando un lugar central en la manera de presentar el producto.

Una primera impresión ligada al manejo

Abaroa llegó al proyecto con experiencia en el ámbito agropecuario. Había trabajado en una empresa de riego y utilizado distintos vehículos antes de vincularse con Volkswagen. Después, desde una firma proveedora de servicios para automotrices, tuvo contacto con varias marcas a través de eventos y tareas de logística.

Ese recorrido es importante porque su recuerdo del primer manejo de Amarok no se concentra en la aceleración ni en una maniobra de fuerza. Lo que destacó fue la dinámica: la estabilidad, la sensación de control, el confort y la seguridad que le transmitía. Identificó una diferencia frente a las camionetas rústicas que formaban parte de su experiencia laboral.

Volkswagen Amarok V6 Comfortline Trompa

Como referencia, recordó una Nissan Frontier que ya lo había sorprendido por su comportamiento. Al subirse a la Volkswagen encontró cualidades que lo llevaron a establecer aquella comparación, acompañadas por una presencia de electrónica que también formaba parte de las discusiones de la época. Su relato ubica así al manejo como una impresión fundacional.

El desafío de defender la comodidad

En las capacitaciones, Abaroa encontraba vendedores que recibían la comparación con un Vento como una ofensa al producto. Para ellos podía sugerir que Amarok carecía de la fortaleza esperada en una mediana. Su respuesta era insistir en las capacidades básicas y, a partir de ahí, explicar qué aportaba una marcha más confortable.

El argumento apuntaba a evitar que el comprador interpretara la suavidad como una limitación. En su visión, trabajar, viajar y trasladar personas podían formar parte del mismo uso. Una camioneta capaz de realizar esas tareas también podía ofrecer comodidad cuando circulaba vacía o recorría largas distancias por asfalto.

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Durante la charla mencionó decisiones de suspensión, entre ellas la disposición de los elásticos y su longitud, para explicar el resultado obtenido por los ingenieros. El énfasis estuvo puesto en cómo se había buscado combinar el comportamiento sin carga con las exigencias de una pick up. No presentó mediciones comparativas, sino su interpretación de los atributos que defendía frente a vendedores y usuarios.

Lo que había encontrado Auto Test

El archivo de la revista aportó otra mirada sobre ese mismo punto. En la entrevista se recuperó la prueba publicada en junio de 2010, firmada por Matías Antico, y una descripción que vinculaba la posición de manejo, la insonorización, la dirección y el comportamiento con la sensación de conducir un «Passat más alto».

La referencia ayuda a entender por qué el parentesco con un auto aparecía tanto en la conversación comercial. No se trataba solamente de un recurso de los vendedores: también era una forma de describir lo que encontraban quienes probaban el producto. La dificultad estaba en explicar que esa sensación podía convivir con las funciones previstas para una camioneta.

Volkswagen-Amarok-Pick-up-Lateral

Con el tiempo, esa discusión pasó a integrar el trabajo de Amarok Experto. El programa buscó que vendedores y clientes experimentaran las capacidades del vehículo, en lugar de debatir únicamente sobre percepciones. La demostración práctica era una manera de responder a la idea de que una pick up confortable no podía afrontar exigencias de trabajo.

Para Abaroa, esa combinación sigue formando parte del ADN del modelo. La comodidad que inicialmente obligaba a dar explicaciones terminó siendo uno de sus principales argumentos: una cualidad reconocible para quien necesitaba una herramienta laboral, pero también valoraba el viaje, el uso diario y el comportamiento sobre la ruta.