Un Gordon Murray T.50 2024 casi sin uso podría superar los 6 millones de dólares en subasta
El McLaren F1 no fue un auto más: introdujo el asiento central de conducción, un V12 atmosférico y una obsesión por el peso que la industria abandonó décadas después.

De los 100 GMA T.50 fabricados, muy pocos llegaron al mercado de reventa. Una unidad 2024 con casi nada de uso acaba de aparecer y las estimaciones ya superan los 6 millones de dólares, contra los 3 millones que costaba nueva. En dos años, el auto pasó de promesa de ingeniería a activo financiero.
El legado de Gordon Murray
Gordon Murray diseñó 50 autos a lo largo de su carrera. El T.50 es el número 50, y él mismo lo presentó como el sucesor espiritual del McLaren F1, el superdeportivo que marcó los años 90 y que todavía hoy se cotiza en subastas por cifras millonarias.

El McLaren F1 no fue un auto más: introdujo el asiento central de conducción, un V12 atmosférico y una obsesión por el peso que la industria abandonó décadas después. Murray volvió a ese punto de partida con el T.50 y lo llevó al extremo.
Solo se fabricaron 100 unidades para calle. Las entregas arrancaron en 2023 y, desde entonces, el auto se mantuvo casi invisible en el mercado secundario. Quien lo compró no lo vendió. Eso cambió ahora, con una unidad 2024 que sale a subasta.
Un V12 que gira a 12.100 rpm
El corazón del T.50 es un V12 Cosworth de 3.9 litros atmosférico. Nada de turbo, nada de hibridación. Solo un bloque de 12 cilindros que entrega 663 CV a 11.500 rpm y un par de 467 Nm a 9.000 rpm.
El dato que descoloca es el límite de giro: 12.100 rpm. Es el régimen más alto jamás alcanzado por un V12 de producción. Los motores modernos rara vez pasan de 8.000 o 9.000 rpm. Acá la aguja sigue subiendo.

Para sostener ese régimen, el auto pesa apenas 986 kg. La transmisión es manual de seis marchas X-Trac con palanca en H. No hay doble embrague, no hay levas al volante, no hay modos de manejo. Solo tres pedales, una palanca y un volante.
La unidad 2024 y la subasta
La unidad que ahora se ofrece es un modelo 2024 con muy bajo kilometraje. En el mercado de colección, el poco uso preserva el valor, pero también implica que el auto puede necesitar una revisión mecánica antes de volver a girar a fondo.
La estimación de la subasta supera los 6 millones de dólares. El precio original de lista rondaba los 2,36 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos 3 millones de dólares al momento del lanzamiento. Es decir, el auto duplicó su valor antes de que alguien lo haya manejado como corresponde.

No hay información local confirmada sobre precios en Argentina, porque el T.50 no se vende en el país. El valor de subasta aplica al mercado de origen y a los coleccionistas internacionales que participan de este tipo de remates.
Por qué vale el doble en dos años
La explicación es simple: no hay oferta. Con solo 100 unidades fabricadas, cada T.50 que aparece en una subasta se convierte en un evento. La rotación es mínima y la demanda global de hypercars de edición limitada no dejó de crecer.
El pedigrí de Murray juega un papel central. El McLaren F1 original se pagó en su momento por debajo del millón de dólares y hoy las unidades bien mantenidas superan los 20 millones. El mercado ve al T.50 como la última oportunidad de comprar un diseño de Murray de esa estirpe.
Además, el auto representa una filosofía que la industria ya no fabrica. En un contexto dominado por híbridos, turbos y asistencias electrónicas, un V12 atmosférico con palanca en H es una rareza absoluta. No hay reemplazo posible: cuando se terminen los 100, no habrá más.
El ventilador y la pureza analógica
El T.50 incorpora un ventilador trasero de 400 mm, heredero directo del Brabham BT46B de Fórmula 1 que Murray diseñó en 1978. Ese sistema extrae aire del piso y genera succión por efecto suelo, lo que mejora la carga aerodinámica sin recurrir a alerones gigantes.
En la Fórmula 1, el auto con ventilador fue prohibido después de ganar su única carrera. En el T.50, Murray rescató la idea y la adaptó para la calle. No es una solución estética: es un mecanismo funcional que cambia el comportamiento del auto en curva.
La configuración interior también es marca registrada: tres plazas, con el conductor sentado al medio y dos butacas de pasajero a los costados. Es la misma arquitectura del McLaren F1, y hoy solo el T.50 la mantiene viva.
No hay pantallas táctiles dominantes, no hay asistentes que tomen el control. El T.50 exige manejar, y lo hace sin concesiones. Eso lo convierte en un manifiesto de ingeniería sobre ruedas, y para muchos coleccionistas, en el último gran superauto de su tipo.
El T.50 no es un auto para acumular kilómetros: es un activo con palanca en H. La subasta lo va a confirmar.
