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Rimac Nevera R: 2.107 CV, 0 a 100 en 1,81 segundos y solo 40 unidades en el mundo

El Nevera estándar llegó con 1.914 CV y récords de aceleración que obligaron a la industria a mirar a un país sin tradición automotriz de ultra lujo.

Rimac Nevera R: 2.107 CV, 0 a 100 en 1,81 segundos y solo 40 unidades en el mundo

El hypercar más radical de Croacia ya tiene dueño. Mate Rimac, fundador de la marca, entregó en persona las llaves de la primera unidad, en octubre de 2026, y dejó una postal inédita para una automotriz que nació en un garaje.

El Rimac Nevera R es la evolución extrema del Nevera original, el eléctrico que ya había sacudido al segmento con 1.914 CV. Ahora, con 2.107 caballos métricos, una tirada limitada a 40 unidades y una puesta a punto orientada a pista, la firma croata vuelve a tensar la discusión sobre la vigencia de la electrificación en el ultra lujo.

La versión R, en números

La ficha técnica del Nevera R impresiona antes de arrancar. Son 2.107 CV distribuidos en cuatro motores eléctricos, uno por rueda. Esa arquitectura permite vectorizar el torque de forma independiente en cada eje y en cada llanta, un control de tracción milimétrico imposible de replicar con un tren motriz convencional.

El 0 a 100 km/h se despacha en 1,81 segundos. La velocidad máxima, 412 km/h, lo coloca en la cima de los eléctricos de producción. Los frenos carbocerámicos, la suspensión recalibrada y las llantas de alto rendimiento completan un conjunto que no esconde su intención: girar rápido en circuito.

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Frente al Nevera estándar, la variante R suma 193 CV y una aerodinámica más agresiva. La distancia entre ambos no es solo de potencia, sino de enfoque.

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Qué cambia con 15% más de carga aerodinámica

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La carga aerodinámica, o downforce, es la fuerza que empuja al auto contra el piso a alta velocidad. Cuanta más carga, más estabilidad en curvas y mejor paso por frenajes y apoyos. El Nevera R declara un 15% extra respecto del Nevera convencional.

El alerón trasero y el difusor son los responsables visibles de ese salto. En pista, ese porcentaje no es cosmético: permite sostener velocidades más altas en enlaces, frenar más tarde y salir con mejor tracción. La carrocería ensanchada también colabora, y la imagen del auto de frente deja en claro que no se trata de un restyling.

Por qué limitarlo a 40 unidades

Rimac produjo el Nevera original en una serie chica, y con la versión R achica aún más la tirada. Pensá que solo 40 personas en el mundo van a tener esta máquina. No es una decisión ingenua: en el segmento hypercar, la exclusividad es parte del producto.

La lista de espera y el valor de reventa se sostienen sobre esa escasez. Rimac juega el juego de las marcas boutique de altísimo rendimiento, pero con una particularidad: el suyo es un eléctrico, en un nicho que todavía discute si la electrificación puede transmitir el drama de un motor de combustión.

La entrega de la primera unidad, con el CEO presente, refuerza esa narrativa. Mate Rimac no delegó el evento en un concesionario o en un manager de marca.

De garaje a la cima de los eléctricos

Rimac Automobili nació en 2009, cuando Mate Rimac empezó a transformar autos de combustión en eléctricos en un taller casero. El primer proyecto propio, el Concept_One, ya anticipaba la obsesión por las prestaciones extremas, pero fue el Nevera original el que puso a Croacia en el mapa del hypercar.

El Nevera estándar llegó con 1.914 CV y récords de aceleración que obligaron a la industria a mirar a un país sin tradición automotriz de ultra lujo. La versión R, presentada como la evolución más radical, no busca reemplazar al Nevera, sino llevar al límite la misma plataforma.

La gestión térmica, el verdadero desafío

Un eléctrico de 2.107 CV no puede sostener vueltas rápidas si la batería y los motores salen de su rango térmico óptimo. La gestión térmica es tan importante como la potencia bruta: sin refrigeración adecuada, el sistema degrada la entrega para protegerse.

Rimac desarrolló un circuito de refrigeración específico para el Nevera, y la versión R eleva la exigencia. En una tanda en pista, el auto tiene que administrar más de dos mil caballos sin que la temperatura le corte las piernas. Esa es, quizás, la barrera técnica más difícil de resolver en un hypercar eléctrico.

El gesto del CEO con el primer cliente

Mate Rimac empezó arreglando autos eléctricos en un garaje de Croacia. Hoy lidera una marca que compite con los nombres más resonantes de la industria. Entregarle en persona las llaves al primer dueño del Nevera R es un guiño a esa historia.

La unidad entregada luce butacas de fibra de carbono, volante racing y pantallas de instrumentación digital. Nada que indique concesiones al confort de calle. El auto es lo que promete: una variante de circuito vestida de hypercar.

La producción de las 40 unidades ya está en marcha. Si te cruzás con un Nevera R en la calle, tenés enfrente a uno de los 40 autos eléctricos más rápidos del planeta.