Pagani Huayra 70 Anima: pintura con polvo de diamante real y caja manual de 7 velocidades
El Huayra, sucesor del Zonda desde 2011, ya tuvo variantes como el BC, el Roadster BC, el Imola y el Huayra R, siempre con producciones mínimas y precios reservados a coleccionistas.

En plena era de hiperautos con motores híbridos y cajas de doble embrague, el nuevo Huayra 70 Anima se mostró en Las Vegas como una pieza que podría pasar por una escultura de colección antes que por un auto de calle.

El Huayra 70 Anima es el tercer ejemplar de la línea Grani Complicazioni, el programa de personalización extrema con el que la marca italiana traslada la lógica de la alta relojería al asfalto. Y lo hace con dos apuestas que, juntas, funcionan como una declaración de principios.
Pintura «Inky Blues» con diamante auténtico
El color se llama Inky Blues, un azul profundo que bajo cierta luz parece negro y con otra revela tonos azulados. Lo que lo separa de cualquier otro trabajo de pintura es el destello: no es un efecto óptico común ni una simple perlita metálica, sino partículas de diamante real micronizado integradas a la pintura.
Ese proceso encarece el trabajo y exige un nivel de precisión artesanal que muy pocos talleres pueden replicar. Pagani no lo usa como simple detalle estético: el brillo del material se convierte en parte de la identidad de la pieza. Cada reflejo, cada punto de luz que rebota sobre la carrocería, viene del mismo material que se usa en joyería de alta gama.

La presentación se hizo en Las Vegas, con el desierto y las montañas rocosas de Nevada como fondo. El contraste entre el hiperauto azul brillante y el paisaje árido reforzó la condición de objeto de lujo pensado tanto para circular como para brillar en una colección privada.
Siete marchas a mano, una rareza absoluta
Mientras Ferrari, Lamborghini y McLaren abandonaron hace años la palanca y el tercer pedal en sus modelos más radicales, Pagani mantiene en el 70 Anima una caja manual de siete velocidades.

No es un capricho retro. Es una decisión técnica y de marca: recuperar el vínculo físico entre el conductor y la mecánica, algo que las transmisiones robotizadas diluyen aunque ganen en tiempos de cambio. El tacto de la palanca, el punto de enganche del embrague y la gestión de las revoluciones quedan en manos de quien maneja, no de un software. Con siete marchas, además, se logra un desarrollo más cerrado en el uso real sin resignar velocidad máxima.
Encontrar un hiperauto moderno con esta configuración es tan raro como ver diamantes en la pintura. Juntas, ambas cosas convierten al Huayra 70 Anima en una anomalía dentro del segmento.
Qué significa Grani Complicazioni
El término viene de la relojería: una «gran complicación» es un reloj con funciones adicionales de altísima complejidad. Aplicado a Pagani, describe una serie de piezas únicas con un nivel de detalle obsesivo, muy lejos de las personalizaciones masivas que ofrecen otras marcas.
El nombre 70 Anima, aunque la marca no lo confirma en el material oficial, apunta directo a los 70 años de Horacio Pagani. El fundador, nacido en 1955, construyó su reputación sobre una idea que este auto resume: la personalización extrema como forma de arte.
El Huayra, sucesor del Zonda desde 2011, ya tuvo variantes como el BC, el Roadster BC, el Imola y el Huayra R, siempre con producciones mínimas y precios reservados a coleccionistas. El 70 Anima se inscribe en ese linaje, pero con una vuelta de tuerca adicional.
Pagani no difundió cifras de potencia ni el precio de esta edición. El motor V12 biturbo de origen AMG que impulsa a toda la familia Huayra se mantiene como base, aunque sin confirmación oficial para el 70 Anima. Tampoco se precisó cuántas unidades se fabricarán ni cuándo comenzarán las entregas.
Lo que queda en claro es la estrategia: en un mercado que corre hacia la electrificación, Pagani responde con diamantes, cuero y una palanca de cambios. La colección Grani Complicazioni no busca récords de aceleración. Busca piezas que justifiquen su lugar en un museo o en una subasta, más allá de los números de performance.
