Más de 4.000 km con la Volkswagen Amarok Trendline: ¿cómo anda la versión base de la pick up?
Analizamos el comportamiento de la Amarok 2.0 biturbo manual, una opción más racional en la gama de la pick up nacional. ¿Vale la pena?

La Volkswagen Amarok es una de las pick ups más antiguas del segmento mediano y paradójicamente una de las más elegidas. Posiblemente su motorización V6 turbodiesel sea una de las razones para que Amarok siga vigente, pero también existe una configuración que despierta el interés del usuario racional.
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Hablamos de la Trendline 4×4, que con esta actualización que presentó la Amarok en 2024 incorporó el motor de 180 CV, siempre asociado a una muy buena caja manual de seis marchas. Con esta configuración viajamos hasta Bariloche para asistir al mundial de motocross, en un extenso derrotero que incluyó caminos de asfalto y ripio patagónico.
¿El objetivo? Determinar si esta combinación mecánica, posicionada como la más accesible en la gama, representa hoy la compra más racional dentro de un mercado cada vez más competitivo.
Primero nos metemos en el principal gancho de este informe: el motor de esta Amarok es un 2.0 biturbo de 180 CV y 400 Nm de torque que, a diferencia de la fuerza bruta del V6, destaca por sus consumos, con un promedio de 10 litros cada cien kilómetros en los más de 4.000 que recorrimos.
Incluso en condiciones climáticas favorables (viento a favor) los valores descendieron a los 9,3 litros, cifra que posiciona a esta Volkswagen Amarok a la par de vehículos de menor porte, sin resignar las prestaciones necesarias en una pick up de una tonelada.
La transmisión manual de seis marchas es otro de los puntos más altos del producto. El selector se destaca por su precisión y recorridos cortos, una característica histórica de la marca que facilita la conducción tanto en ámbitos urbanos como en sobrepasos en ruta.

Si bien hoy el mercado está cada vez más inclinado hacia las cajas automáticas, esta opción manual permite un mejor aprovechamiento de los 400 Nm, permitiendo una gestión del motor más eficiente.
En términos de insonorización, el impulsor mostró un comportamiento destacado, con una rumorosidad contenida que no atentó con el confort de marcha, incluso en regímenes de giro elevados en los tramos de montaña.
Diseño y equipamiento
En términos estéticos, la Amarok Trendline 4×4 viene con las llantas de 19’’ que venía originalmente a las versiones V6 anteriores, algo que le da una impronta más deportiva y sofisticada, impropia de una versión entrada de gama.
Por otro lado, su orientación al trabajo se manifiesta en detalles que suman practicidad como el piso interior vinílico sin alfombras, que facilita notablemente la limpieza tras el uso en zonas de barro o polvo.
No obstante, se detectaron ausencias llamativas: la unidad contaba con lona marítima pero carecía de cobertor de caja plástico, una decisión de configuración difícil de aceptar en un vehículo de este segmento y precio.
Adentro la Amarok “base” conserva la central multimedia de 9 pulgadas, similar a la del resto de la gama, aunque prescinde de ciertos elementos de seguridad activa, como el polémico Safertag.

A pesar de ser una versión orientada al uso comercial, la incorporación de iluminación full LED delantera aportó una buena visibilidad durante los trayectos nocturnos por la Patagonia. Las butacas no serán las ErgoComfort de las variantes más equipadas, pero demostraron ser ergonómicas y cómodas para jornadas de manejo extensas, cumpliendo con las expectativas de un vehículo diseñado para recorrer largas distancias sin cansancio.
Comportamiento dinámico
Dinámicamente, la pick up fabricada en Pacheco sostuvo su reputación como una de las referencias en estabilidad. A pesar de equipar neumáticos de perfil bajo, el desempeño en caminos de ripio fue satisfactorio, sin transmitir vibraciones excesivas al habitáculo ni comprometer la integridad de las cubiertas.
Por su parte, los fuertes vientos patagónicos no afectaron su trayectoria, reafirmando que su comportamiento es el más cercano al de un auto mediano. Allá por el 2010 la Amarok fue una de las primeras pick ups con amortiguadores por fuera del chasis, algo que hoy tienen prácticamente todas sus rivales, 15 años después.
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Cuánto cuesta la Volkswagen Amarok Trendline 4×4
Esta versión de Amarok cuesta 63,6 millones de pesos, pero estamos en un contexto donde los precios de lista son solo una referencia y la capacidad de negociación y las bonificaciones toman un rol protagónico.
Creo que para el usuario que busca una pick up lógica, esta variante representa el punto óptimo de la gama, ofreciendo lo esencial con costos operativos contenidos que la distinguen de sus competidoras directas con motores de mayor cilindrada.