Lotus revive el Esprit con 1.000 HP eléctricos y desafía su propio mito liviano
El Type 135 es el código interno del proyecto con el que Lotus planea revivir al Esprit, el deportivo que la marca produjo entre 1976 y 2004 y que se volvió un ícono del diseño de cuña.

Hethel, la base de Lotus en Norfolk desde 1966, se actualiza para producir un deportivo eléctrico de 1.000 HP. El Type 135 rescata el nombre Esprit y se convierte en la apuesta más simbólica de la era Geely.
El regreso del nombre Esprit
El Type 135 es el código interno del proyecto con el que Lotus planea revivir al Esprit, el deportivo que la marca produjo entre 1976 y 2004 y que se volvió un ícono del diseño de cuña. La nueva generación será eléctrica y entregará una potencia combinada de 1.000 HP, una cifra que lo ubica por encima de cualquier Lotus de calle de la historia, salvo el hiperauto Evija.

No hay datos confirmados de batería, autonomía, par motor ni aceleración. Lo que se sabe es que Lotus quiere que el Type 135 cargue con el peso simbólico de un nombre histórico y lo traslade a la era de los autos eléctricos. El Esprit original no solo marcó una época dentro de la marca: también se metió en el cine de la mano de James Bond, con una aparición que lo convirtió en una de las siluetas más reconocibles de los deportivos británicos. Por eso, revivir el nombre no es una decisión menor.
Hethel, la planta que se prepara para otra era
La producción del Type 135 se espera en Hethel, la planta y centro técnico que Lotus opera en Norfolk desde 1966. Construida sobre una antigua base aérea, Hethel es el hogar histórico de los deportivos de la marca y ya albergó la fabricación del Emira, el último modelo a combustión.
Para el nuevo proyecto, la fábrica atraviesa actualizaciones orientadas a los vehículos eléctricos. Lotus no dio precisiones sobre el monto de la inversión ni sobre el cronograma de obras, pero el movimiento confirma que Hethel seguirá siendo el centro de la producción deportiva de la compañía. El dato no es menor: la mayor parte de la gama actual de Lotus, como el SUV Eletre y el sedán Emeya, se fabrica en Wuhan, China, dentro de la división Lotus Technology.
La transformación bajo Geely

Desde que Geely tomó el control mayoritario de Lotus en 2017, la marca dejó atrás años de incertidumbre financiera. El conglomerado chino, dueño también de Volvo y Polestar, impulsó una expansión global que cambió el perfil de la compañía. El Emira quedó como el último deportivo a combustión. El Evija, un hiperauto eléctrico de alrededor de 2.000 CV con producción limitada a 130 unidades, mostró el techo tecnológico de la nueva era. El Eletre y el Emeya, fabricados en China, llevaron a Lotus al segmento de SUVs y sedanes eléctricos.
El Type 135 se ubicaría un escalón por debajo del Evija y por encima del Emira en términos de prestaciones. Es la pieza que le falta a la gama: un deportivo eléctrico de producción más racional, con un nombre que los fanáticos conocen de memoria. En ese esquema, el Type 135 se perfila como el Lotus más importante de la década: no es un hiperauto inalcanzable como el Evija, ni un último suspiro a nafta como el Emira.
El desafío del peso y el ADN liviano
Lotus construyó su reputación sobre autos livianos y ágiles. La promesa de 1.000 HP eléctricos plantea una contradicción difícil de resolver: un tren motriz con baterías y dos o más motores agrega peso. La plataforma eléctrica deportiva está pensada para ubicar baterías y motores en un piso bajo, con foco en rigidez, centro de gravedad y dinámica. Sin embargo, el resultado final suele estar lejos de los autos que hicieron famosa a la marca.
La compañía no informó cifras de peso ni detalles del chasis. De todos modos, la sola existencia del proyecto obliga a preguntarse cuánto del ADN liviano puede sobrevivir en un deportivo de 1.000 HP. El Evija ya marcó un antecedente: es un hiperauto eléctrico de más de 2.000 CV, con producción limitada y un precio que lo deja fuera del alcance de la mayoría. El Type 135 tendría que resolver esa tensión en una escala distinta.
Aranceles y geopolítica: la presión sobre el proyecto
El plan del Type 135 también está condicionado por el contexto comercial. La estrategia de Lotus para el mercado estadounidense se ve afectada por aranceles a la importación, un factor que la compañía evalúa al definir dónde fabrica y cómo exporta. No se conocen cifras exactas, pero los impuestos a los autos producidos en el Reino Unido o China que ingresan a Estados Unidos impactan en el precio final y en la competitividad.
La decisión de mantener la producción en Hethel, si se confirma, tendría valor simbólico y logístico. Sería una señal de que Geely no abandona la base británica de Lotus, pese a que la mayor parte del volumen se fabrica en China. El histórico cuartel general de la marca quedaría así ligado a su proyecto de deportivo eléctrico más pasional, mientras que los modelos de volumen seguirían saliendo de Wuhan.
El Type 135 todavía no tiene fecha de lanzamiento ni precio anunciado. Lo único seguro es que el nombre Esprit volverá a estar en el centro de la conversación de Lotus, y que Hethel se prepara para ser el escenario de ese regreso.
