Kode89: el hypercar de Ken Okuyama
El diseñador que firmó el Ferrari Enzo presentó su nuevo hypercar de producción limitada. Se llama Kode89 y llega como una lección de diseño en un mercado obsesionado con la…

El diseñador que firmó el Ferrari Enzo presentó su nuevo hypercar de producción limitada. Se llama Kode89 y llega como una lección de diseño en un mercado obsesionado con la potencia y la aerodinámica dictada por algoritmos.
Ken Okuyama no necesita presentación en el ambiente automotriz. Japonés de Yokohama, pasó por GM, Porsche y Pininfarina, donde fue director de diseño entre 1992 y 2000. Bajo su lápiz nacieron el Ferrari Enzo, el Maserati Quattroporte y el Ferrari P4/5 de James Glickenhaus. Ahora, con su propio estudio, presentó un nuevo hypercar: el Kode89.
Según adelantó Carscoops en agosto de 2026, el proyecto ya está en marcha. Y como todo lo que sale de Ken Okuyama Design, no es un auto cualquiera.
El hombre que dibujó el Enzo
La historia de Okuyama es la de un tipo que entendió el auto como escultura antes que como gráfica de aceleración. En Pininfarina, su sello quedó en algunos de los Ferrari más importantes de los años noventa. El Enzo, con sus líneas agresivas y su postura musculosa, fue suyo. También el Quattroporte, que devolvió a Maserati al terreno de las berlinetas elegantes.
Después de esa etapa, Okuyama montó su propio estudio y se dedicó a algo poco habitual: fabricar autos de autor en series ultra limitadas, con diseño 100% analógico en plena era de pantallas y downforce.
El nuevo Hypercar que llega a los 400 km/h y fue diseñado por el creador del Bugatti Chiron
Su primer proyecto propio fue el Kode57, presentado en Pebble Beach en 2017. Un roadster con motor V12 de origen Ferrari y líneas que mezclaban el Enzo con la elegancia de las berlinettas de los sesenta. Se fabricaron diez unidades. Después llegó el Kode0, un deportivo eléctrico con una mirada más futurista. Ahora, el Kode89 cierra la trilogía.
Kode89: el nuevo hypercar
El nombre sigue la lógica de la familia Kode: Kode más el año de inspiración. El 57 remitía al 1957, el año del Ferrari 250 Testa Rossa. El 89 podría homenajear al 1989, cuando el Ferrari F40 explotó en la cultura popular y Okuyama estaba en pleno proceso de formación.
Del Kode89 no hay cifras oficiales de potencia ni precio confirmado. El estudio no publicó la ficha técnica completa, y lo que se sabe hasta acá es que será un hypercar de producción limitada, artesanal y bajo pedido, igual que sus antecesores.
La gran pregunta es qué motor esconderá. El Kode57 usaba un V12 aspirado de origen Ferrari. El Kode0 fue eléctrico. Para el Kode89, las especulaciones apuntan a un híbrido, aunque la filosofía de Okuyama siempre empujó hacia la mecánica aspiracional pura. Si el tipo pudo meter un V12 en su primer auto de autor, no sería raro que repita.
Históricamente, los Kode rondaron el millón de dólares. Pero no hay información oficial sobre el precio del 89, y mucho menos sobre si algún ejemplar llegará a Argentina. No sabemos lo que podría valer un auto así en el mercado local.
La filosofía Okuyama
Lo interesante del Kode89 no es la potencia. Es la postura. En un segmento dominado por hypercars híbridos con cifras de tres dígitos y tiempos de vuelta absurdos, Okuyama propone lo contrario: menos es más, belleza pura, línea de cintura limpia y una silueta que se lee como una escultura.
Okuyama siempre priorizó la forma por sobre la eficiencia. No es que ignore la aerodinámica, pero entiende que un auto puede ser bello y rápido al mismo tiempo, sin necesidad de convertirse en una nave espacial con alerones.
El Kode89 juega en esa tensión: escultórico versus aerodinámico. Y por lo que se puede ver en las primeras imágenes, la balanza vuelve a inclinarse hacia el lado del arte.
La familia Kode
Con el Kode89, la genealogía de los autos de autor de Okuyama queda completa. El Kode57 fue la declaración de principios: un roadster clásico con mecánica Ferrari y una producción de diez unidades. El Kode0 mostró que el tipo también podía mirar adelante, con un eléctrico de líneas futuristas. El Kode89 parece ser la síntesis de ambos: la elegancia del 57 con la modernidad del 0.
Es la evolución de un lenguaje de diseño que no se negocia. En una época donde los autos se diseñan por comités y se ajustan por focus group, Okuyama sigue firmando sus autos como si fueran una obra personal.
El Kode89 no busca récords de Nürburgring ni tiempos de vuelta que rompan internet. Busca que te detengas a mirarlo. Y con la firma del hombre que dibujó el Enzo, eso ya está garantizado.