Fiat Topolino: 8 CV y 40 km/h, pero solo puede circular en calles de hasta 56 km/h
La categoría LSV está definida por la NHTSA, la agencia de seguridad vial estadounidense, para vehículos de cuatro ruedas con velocidad máxima declarada entre 20 y 25 mph.

Fiat consiguió la homologación para vender el Topolino en Estados Unidos, aunque no como un automóvil convencional. El microauto eléctrico entra en la categoría de low-speed vehicle (LSV), una figura legal que le permite circular únicamente por vías con velocidad máxima publicada de 35 mph, equivalentes a 56 km/h.
Qué es un LSV y qué implica para el Topolino

La categoría LSV está definida por la NHTSA, la agencia de seguridad vial estadounidense, para vehículos de cuatro ruedas con velocidad máxima declarada entre 20 y 25 mph. Incluye a los Neighborhood Electric Vehicles (NEV) y a muchos carritos de golf modificados.
El Topolino encaja en esa definición: declara 25 mph de velocidad máxima, unos 40 km/h, y una potencia de 8 CV (6 kW). No es un auto urbano tradicional, sino un cuadriciclo ligero eléctrico de dos plazas, con carrocería cerrada y un diseño que remite al Fiat 500 de preguerra.
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Límites reales: dónde se puede manejar
La legalización como LSV no habilita el uso en cualquier calle. El Topolino solo puede circular por vías con límite publicado de hasta 35 mph (56 km/h). Quedan excluidas avenidas rápidas, autopistas y rutas.

En la práctica, su uso se reduce a centros urbanos densos, zonas turísticas, campus universitarios y comunidades cerradas. Esos son los entornos típicos de los LSV en Estados Unidos, donde los carritos de golf electrificados y los NEV ya dominan el nicho de la micromovilidad.
Para el lector argentino, el contraste es claro: 40 km/h es menos de la mitad del límite urbano habitual en avenidas locales. El Topolino no está pensado para la ciudad grande, sino para barrios privados o municipios pequeños con tránsito calmado.
Carrocerías, colores y equipamiento

Para el mercado estadounidense, Fiat sumó una variante Open-Air, con apertura total del techo, orientada al uso recreativo en climas cálidos. La versión cerrada se mantiene como alternativa de uso diario en entornos controlados.
Los colores nuevos son Corallo Orange y Luna Greige, que se suman a la paleta ya conocida del modelo europeo. El interior es minimalista: tablero compacto, asientos escuetos y un soporte para smartphone que funciona como instrumento principal.
De 1936 a 2026: un nombre con historia
Topolino significa «ratoncito» en italiano, sobrenombre que quedó asociado al Fiat 500 original, producido entre 1936 y 1955. Aquel auto de dimensiones mínimas motorizó a la Italia de posguerra y se convirtió en un ícono de movilidad accesible.
La versión moderna recupera ese espíritu minimalista, pero con tecnología actual. La base técnica es compartida con el Citroën Ami, otro cuadriciclo eléctrico del grupo Stellantis que ya se vende en Europa. La plataforma permite un peso reducido y una autonomía pensada para trayectos cortos, coherente con las limitaciones de velocidad.
Stellantis y el nicho de la micromovilidad
Para el grupo dueño de Fiat, la homologación del Topolino como LSV abre una puerta al segmento de micromovilidad urbana en Estados Unidos. Es un nicho en crecimiento, dominado por carritos de golf electrificados y NEV de fabricantes locales, con precios que suelen ser más bajos que los de un auto convencional.
El Topolino no compite contra un Fiat 500 ni contra un hatchback eléctrico. Compite contra soluciones de movilidad para barrios cerrados, resorts y municipios con calles de baja velocidad. En ese mapa, su carrocería retro y el nombre Fiat pueden marcar una diferencia.
El Topolino no es un auto para la ruta ni para la autopista. Es un vehículo pensado para la última milla, los barrios cerrados y los centros turísticos donde la velocidad máxima publicada no supere los 56 km/h. Fuera de ese mapa, se queda corto.