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El Lotus Elise monoplaza de menos de 600 kg y 250 CV que ni la propia Lotus se animó a producir

La relación peso-potencia queda en unos 2,4 kilos por CV, números de superdeportivo pero en un cuerpo diminuto y con una agilidad de kart.

El Lotus Elise monoplaza de menos de 600 kg y 250 CV que ni la propia Lotus se animó a pro

El Lotus Elise de primera generación pesaba 725 kilos y entregaba 118 CV. No era un auto rápido sobre el papel, pero quedó en la historia como uno de los más puros que se construyeron. Analogue Automotive, preparador británico, decidió que todavía le sobraban cosas y creó el VHPK: un Elise de pista con una sola butaca, sin techo, sin parabrisas, menos de 600 kilos y cerca de 250 CV.

Analogue Automotive y la idea de vaciar un Elise

El VHPK no es un restomod para guardar bajo funda. Es un auto de pista, pensado para girar rápido y sin concesiones. La base es un Lotus Elise S1 y el punto de partida es la doctrina que Colin Chapman aplicó a toda su obra: simplificar y aligerar.

Analogue le sacó al auto todo lo que no sirve para girar. No quedan techo, parabrisas, segunda butaca ni paneles que no sumen. Hay una sola plaza, estructura antivuelco y una lógica que remite a los autos de carrera de los años 60, cuando el peso se cuidaba como un tesoro.

el lotus elise monoplaza de menos de 600

La sigla VHPK, por ahora, no tiene explicación oficial. Pero el nombre importa menos que las cifras que difundió Diariomotor.

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La cuenta que cambia todo: de 6,1 a 2,4 kilos por CV

El Elise S1 pesaba 725 kilos y entregaba 118 CV. Eso daba una relación peso-potencia de 6,1 kilos por CV. El VHPK, con menos de 600 kilos y unos 250 CV, la deja en 2,4 kilos por CV. Es decir: más de 100 kilos menos que el original y más del doble de potencia.

En la pista, esa diferencia se siente en cada frenada y en cada cambio de dirección. Menos masa significa que los frenos trabajan menos, que las gomas se exigen menos y que el auto reacciona sin pedir permiso. Por eso el VHPK no busca ganar en la recta: busca ser el más rápido en el conjunto de un circuito.

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La configuración es radical. Sin techo y sin parabrisas, el conductor queda expuesto al aire, al ruido y a cada imperfección del asfalto. No hay aire acondicionado, no hay radio, no hay baúl. No hay nada que no sirva para dar una vuelta rápida.

El peso era la religión de Chapman, no la potencia

La historia del VHPK es, en realidad, la historia del Lotus Elise llevada hasta su última consecuencia. El primer Elise S1 apareció a mediados de los 90 con un motor Rover 1.8 de 118 CV y un peso de solo 725 kilos. Con esos números, cualquier fabricante actual lo descartaría. Pero el auto se convirtió en referencia por lo que no tenía: excesos.

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Chapman lo había dicho décadas antes con una frase que sigue siendo el manual de la marca: el aumento de potencia te hace más rápido en las rectas, pero restar peso te hace más rápido en todos lados. El VHPK lleva esa frase al pie de la letra.

Los monoplaza que Lotus fabricó… y el que faltaba

Hay una ironía en este proyecto. Lotus construyó monoplazas de Fórmula 1 de verdad y ganó carreras con ellos. Pero en la línea Elise nunca se animó a eliminar la segunda butaca.

El 340R de 2000 fue lo más cerca que estuvo. Perdía el techo y adoptaba una estética de auto de carrera, pero mantenía dos plazas. El 2-Eleven de 2007 profundizó la idea, con jaula antivuelco y enfoque de circuito, pero siguió siendo un biplaza.

Analogue hizo lo que la casa de Norfolk no produjo en serie: dejó el auto con un único ocupante. Como un fórmula, pero con la base y la esencia de un Elise.

El VHPK no está solo: los otros ultralivianos de pista

El segmento de los juguetes de pista sin concesiones ya tenía varios integrantes. Caterham Seven, Ariel Atom y Radical vienen demostrando hace años que no hace falta un motor gigante para divertirse en un circuito. Incluso el BAC Mono, el monoplaza británico de calle, ya había explorado el terreno de la butaca única.

El VHPK entra en ese club con una ventaja clara: parte de uno de los chasis más celebrados de la historia. No tiene que explicar de dónde viene. Con decir que es un Elise alcanza.

Sin precios oficiales ni llegada a la Argentina

El VHPK no es un auto para la calle. Sin parabrisas, sin techo y con una puesta a punto pensada para el asfalto del circuito, su territorio es la pista y las tandas libres. No es un auto para cualquiera: exige reflejos, casco y ganas de sentir cada imperfección.

No se conocen precios oficiales ni una tirada definida. En proyectos de este estilo, cada unidad es un encargo y las cifras se manejan con discreción. Para la Argentina, por ahora, no hay información oficial sobre precio ni llegada: el VHPK vive en el circuito de los pedidos especiales.

La próxima frontera no es la potencia: es el peso

Mientras la industria empuja potencias de tres dígitos, pantallas y sistemas de asistencia, el VHPK hace el camino inverso. Menos kilos. Menos equipamiento. Más conexión con el asfalto. No busca récords de aceleración ni una cifra de potencia alta: busca una sensación que ningún auto moderno puede repetir porque está condenado por su propio peso.

Analogue Automotive tomó el Elise que todos conocían y lo llevó hasta el final de la filosofía de Chapman. De paso, le recordó a la industria que la batalla por el comportamiento no se gana solo con caballos: se gana restando.