BMW Z4 resucita con casi 490 CV y carrocería de carbono: la familia que perdió Alpina lo reinventa
Lo que sí se puede afirmar es la arquitectura: misma plataforma, mismo seis en línea turbo, misma caja de ocho marchas y el mismo tratamiento de carrocería artesanal.

BMW Group compró Alpina en 2022 y la familia Bovensiepen se quedó sin la marca que había construido durante casi sesenta años. No se retiró: armó una empresa nueva, se quedó con la ingeniería y salió a buscar un socio italiano para volver a hacer lo mismo que hacía antes, pero sobre un Z4. El resultado es un auto que no se vende en concesionarios y que ya tiene lista de espera antes de tener precio público.
Alpina es de BMW; el apellido sigue trabajando
Burkard Bovensiepen fundó Alpina en 1965 en Buchloe, Baviera, como preparador de BMW. Con las décadas el taller se transformó en algo distinto: un fabricante de nicho reconocido oficialmente por BMW, con autos terminados en su propia línea, como los B3, B4, B5 y B8. No eran kits de potenciación ni accesorios: eran modelos completos con número de chasis propio.

Ese vínculo se cortó en 2022, cuando BMW Group anunció la compra de la marca Alpina. La transición se extendió hasta fines de 2025 y dejó a la familia sin el nombre que había puesto en el mercado durante casi seis décadas. Andreas Bovensiepen, al frente histórico de la firma, quedó afuera de la marca, no del oficio.
La salida fue Bovensiepen: una empresa familiar independiente que conserva el know-how de ingeniería y el vínculo técnico con BMW, sin la marca que hoy pertenece al grupo alemán. Muchos lectores creen que Alpina y Bovensiepen son lo mismo. No lo son, y la diferencia importa: Alpina es una marca de BMW Group; Bovensiepen es la familia que sigue fabricando autos por su cuenta.
El primer producto: un Z4 desarmado hasta el chasis
El estreno de esta nueva etapa se llama Bovensiepen Zagato y se presentó a mediados de 2025 en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este, a orillas del lago Como. Es, en esencia, un BMW Z4 M40i de generación G29 llevado hasta el chasis y reconstruido con carrocería propia de fibra de carbono diseñada por Zagato.

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Zagato no es un taller cualquiera. Es una de las casas de carrocería italianas más legendarias, fundada en 1919 en Milán, con trabajos históricos sobre Ferrari, Alfa Romeo y Lancia. Que su firma aparezca sobre un Z4 convierte al auto en una pieza de coleccionista instantánea, más allá de lo que digan las cifras.
El motor es el B58, el seis en línea turbo de 3.0 litros de BMW. En el Z4 M40i de serie rinde 340 CV en Europa y 382 CV en el mercado norteamericano. En el Zagato, Bovensiepen declara una cifra cercana a los 490 CV, todavía sujeta a confirmación oficial. La transmisión es la automática ZF de 8 velocidades del Z4 de fábrica: no se anunció caja manual.
El trabajo no termina en el motor. Hay suspension, frenos e interior intervenidos, y una carrocería de techo cerrado con línea fastback que rompe por completo con la silueta del roadster alemán. La producción es ultra limitada, de decenas de unidades y no de cientos, con serie numerada y venta por asignación. El número exacto de ejemplares no está cerrado.
El Spider: la variante abierta que todavía no tiene ficha
La versión que le da título a esta nota es el Spider, la derivada descapotable del Zagato. Es el movimiento lógico: si la base es un Z4, un techo cerrado fastback deja afuera la posibilidad de comprar el auto abierto, que es justamente lo que define al modelo original.

Sobre esa variante hay que ser claro: al cierre de esta nota no hay comunicado oficial con producción, potencia final ni precio confirmados. Bovensiepen trabaja sobre la receta abierta y la existencia del Zagato está documentada, pero la ficha técnica del Spider sigue siendo un borrador. Cualquier número que circule hoy sobre esa versión entra en el terreno de lo estimado.
Lo que sí se puede afirmar es la arquitectura: misma plataforma, mismo seis en línea turbo, misma caja de ocho marchas y el mismo tratamiento de carrocería artesanal. La diferencia central es el techo, que desaparece y obliga a revisar rigidez estructural y peso.
Por qué un Z4 puede costar seis cifras en euros
El precio es el dato que más se busca y el que menos se sabe. No hay tarifa oficial publicada del Bovensiepen Zagato. La referencia que se maneja habla de una cifra de seis dígitos en euros, muy por encima de lo que cuesta un Z4 M40i de serie, pero esa cifra no está confirmada por la empresa y no debería tomarse como definitiva.
Parte de la explicación está en el material. La fibra de carbono es más liviana y más rígida que el acero o el aluminio, y su producción artesanal en series tan cortas encarece cada pieza. A eso se suman el desarrollo de suspensión y frenos, el trabajo de interior a medida y la carrocería completa diseñada por Zagato.
El otro factor es la escasez. Un auto que se vende por asignación y no por concesionario no compite por precio con un deportivo de serie: compite con el mercado de coleccionistas, donde el valor de reventa suele sostenerse muy por encima del de un modelo de producción masiva. Bovensiepen no anunció planes de comercialización en Argentina y no existe precio local.
El Z4 que no fabrica BMW
Un detalle que suele sorprender: el Z4 no sale de una planta de BMW. Lo produce Magna Steyr en Graz, Austria, el mismo complejo que fabrica el Toyota Supra, con el que comparte plataforma. El A90 de Toyota y el G29 de BMW son primos hermanos mecánicos, aunque cada marca los haya desarrollado con su propio carácter.
Ese seis en línea B58 es hoy uno de los bloques modernos más elogiados de la industria, y también una de las bases de preparación más populares del mercado. Sobre esa plataforma trabajaron Bovensiepen y Zagato, en una combinación poco habitual: chasis y mecánica alemanes, carrocería italiana, dirección familiar bávara.
El Z4 de serie sigue vivo en la gama BMW, pero con futuro incierto a mediano plazo por la electrificación de la marca. Cualquier derivado carrocero construido sobre esa base se vuelve, por eso mismo, más noticia: es la última generación de un roadster alemán con motor de combustión, reinterpretado por la familia que alguna vez lo preparó mejor que nadie.