5 rutas argentinas para hacer con una 4×4: qué llevar y qué auto conviene
Desde la Puna hasta la Patagonia, Argentina ofrece caminos de ripio, montaña y barro ideales para aprovechar una 4x4.

Tener una 4×4 abre posibilidades que van mucho más allá de atravesar un camino complicado. En Argentina hay recorridos donde la doble tracción permite acceder con mayor tranquilidad a paisajes alejados de las rutas tradicionales, desde los casi 5.000 metros de altura del norte hasta los caminos cordilleranos de la Patagonia.
Eso no significa que haya que buscar situaciones extremas. De hecho, una de las principales reglas cuando se sale del asfalto es conservar siempre un margen de seguridad. Estado de los neumáticos, autonomía, pronóstico meteorológico y condiciones del camino pueden resultar mucho más importantes que la potencia del motor.
Estas son cinco rutas argentinas especialmente interesantes para recorrer con una 4×4.
Ruta Provincial 41: de Los Antiguos a Lago Posadas
También conocida como Ruta Escénica 41 o Camino del Monte Zeballos, atraviesa uno de los sectores más espectaculares del noroeste de Santa Cruz.
El manual turístico oficial provincial describe un recorrido de 155 kilómetros de ripio entre Los Antiguos y Lago Posadas, próximo a la frontera con Chile y atravesando paisajes que incluyen estepa, bosque nativo, ríos y zonas de montaña. Debido a las características climáticas de la región, la recomendación oficial es transitarla principalmente entre noviembre y abril. Turismo de Santa Cruz también recomienda hacerlo en 4×4.
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La guía turística de Los Antiguos agrega que el camino alcanza aproximadamente 1.500 metros de altura en El Portezuelo y advierte que las nevadas o lluvias importantes pueden volverlo intransitable.
Qué vehículo conviene: una pick up 4×4 mediana o un SUV con tracción integral y buen despeje. En condiciones normales no es un recorrido de off-road extremo, por lo que el confort sobre ripio también juega un papel importante.
Ruta 40 por el Abra del Acay: manejar a casi 5.000 metros
Uno de los grandes desafíos de la Ruta Nacional 40 aparece en Salta. El Abra del Acay alcanza los 4.895 metros sobre el nivel del mar, según información turística oficial de la provincia.
El camino comunica la región de La Poma con San Antonio de los Cobres y combina altura, ripio, pendientes y curvas de montaña. Históricamente, además, este tramo puede sufrir cierres por nieve, desmoronamientos o condiciones meteorológicas adversas, por lo que resulta indispensable consultar su transitabilidad antes de emprender el viaje.
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Acá hay otro factor que diferencia al recorrido de otros caminos: la altura. Además de afectar a las personas, el aire menos denso también condiciona el funcionamiento de los motores atmosféricos.
Qué vehículo conviene: una pick up o todoterreno 4×4, preferentemente turbo, con buen despeje y, si es posible, caja reductora. Modelos del tipo Toyota Hilux, Ford Ranger, Volkswagen Amarok o Nissan Frontier encajan naturalmente en este escenario.

Campo de Piedra Pómez: una verdadera excursión 4×4 en Catamarca
La Puna catamarqueña representa un escalón adicional en dificultad. Uno de sus atractivos más conocidos es el Campo de Piedra Pómez, ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar y al que se accede principalmente desde El Peñón.
En este caso no se trata simplemente de una recomendación: información publicada por el Gobierno nacional indica que para llegar al sitio es necesario utilizar vehículos 4×4 y aconseja hacerlo acompañado por guías locales o mediante excursiones organizadas.
Es una zona donde se combinan altura, terrenos arenosos y pedregosos, enormes distancias y muy pocos servicios. Por eso, más que la potencia, interesan la autonomía, el despeje, la resistencia de los neumáticos y la posibilidad de utilizar relaciones cortas.
Qué vehículo conviene: una pick up 4×4 con reductora es probablemente la configuración más lógica. También puede utilizarse un todoterreno tradicional preparado para este tipo de terreno.
Ruta Provincial 62: lagos y termas en Neuquén
Desde San Martín de los Andes, la Ruta Provincial 62 permite internarse en el Parque Nacional Lanín y recorrer una sucesión de paisajes que incluyen los lagos Lolog, Curruhué Chico y Curruhué Grande, Laguna Verde, El Escorial, Epulafquen y las termas de Lahuen Co.
La Secretaría de Turismo de San Martín de los Andes informa que el camino comienza asfaltado pero luego continúa sobre ripio y que antes de ingresar al Parque Nacional Lanín es necesario consultar las condiciones de la ruta.
Además, Vialidad Provincial de Neuquén describe la RP 62 como una ruta de ripio y montaña con curvas, contracurvas, sectores angostos y zonas de precipicio. En su última habilitación estacional publicada autorizó el tránsito de vehículos livianos y pick ups hasta las Termas de Lahuen Co.
La recomendación turística para los sectores más alejados es realizar el recorrido en vehículos altos o 4×4.
Qué vehículo conviene: un SUV AWD con buen despeje resulta una buena alternativa cuando el camino está seco y habilitado. Una pick up 4×4 entrega un margen adicional si aparecen barro o condiciones más difíciles.

Ituzaingó-Carlos Pellegrini: ripio y barro rumbo al Iberá
La quinta propuesta cambia completamente de paisaje. El objetivo es llegar a Colonia Carlos Pellegrini, uno de los principales accesos a los Esteros del Iberá, desde el sector de Ituzaingó.
Según el Ministerio de Turismo de Corrientes, desde Ituzaingó se recorren la Ruta Nacional 12 y las provinciales 41 y 40, con aproximadamente 176 kilómetros de ripio. El organismo señala que el camino se encuentra normalmente en buen estado, pero recomienda consultar en días lluviosos.
Parques Nacionales coincide en que las precipitaciones pueden modificar considerablemente las condiciones de los caminos dentro del Iberá y recomienda vehículos altos, preferentemente 4×4, para algunos de sus accesos.
En esta región el enemigo no es la altura ni la piedra, sino fundamentalmente el barro.
Qué vehículo conviene: una pick up 4×4 con neumáticos adecuados es una de las opciones más versátiles. Un SUV 4×4 con suficiente despeje también puede cumplir perfectamente si las condiciones son favorables.
Qué llevar para viajar en 4×4
La preparación debería comenzar por elementos básicos. La rueda de auxilio tiene que estar en perfecto estado y, si es posible, ser de la misma medida que las restantes. También es recomendable contar con compresor portátil, manómetro, kit para pinchaduras, pala, guantes, crique y una base que permita utilizarlo sobre tierra o arena.
En recorridos más exigentes se pueden sumar eslingas de recuperación y elementos específicos para desencajar el vehículo, siempre utilizados desde los puntos de rescate indicados por el fabricante.
Agua potable, comida, abrigo, botiquín, linterna, batería externa y mapas disponibles sin conexión son igualmente importantes. Y cuanto más aislado sea el recorrido, mayor debe ser el margen de combustible disponible.
¿SUV o pick up para viajar fuera del asfalto?
No todas estas rutas necesitan el mismo vehículo. Un SUV AWD puede ser una excelente alternativa para largos trayectos de ripio donde predominan el confort y la estabilidad, como buena parte del recorrido patagónico cuando las condiciones son favorables.
Una pick up 4×4 con reductora, en cambio, ofrece más recursos cuando aparecen arena profunda, barro, pendientes pronunciadas o pasos complicados. También aporta capacidad para transportar equipamiento adicional.
Hay, sin embargo, un elemento que puede ser todavía más importante: los neumáticos. Una 4×4 con cubiertas excesivamente deportivas y perfil bajo puede estar peor preparada para un camino de piedras que otro vehículo menos sofisticado con neumáticos apropiados.

Antes de encarar cualquiera de estos recorridos conviene verificar el estado actualizado de la ruta, porque nieve, lluvias o tareas viales pueden cambiar las condiciones de un día para otro. Y en zonas como la Puna o el Campo de Piedra Pómez, recurrir a un guía habilitado puede ser tan importante como elegir correctamente el vehículo.
