Dos pick ups medianas con motores turbodiesel de 200 CV al mismo precio: ¿cuál es mejor opción?
Repasamos diferencias y similitudes entre dos pick ups del segmento mediano que cuestan casi lo mismo. ¿Con cuál te quedás?

En abril se patentaron 484 unidades de la Chevrolet S10 y 416 de la Fiat Titano: están cuarta y quinta respectivamente en el ranking de patentamientos, lejos de las 2.346 de Hilux, las 1.437 de Ranger o las 1.156 de Amarok.
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Más allá de su desempeño comercial, con estas pick ups sucede que tienen varias similitudes en sus características, empezando por el precio. Si tomamos la versión tope de gama en Titano y la “casi full” en S10, la Fiat cuesta 69,4 millones y la Chevrolet 69,9, una diferencia mínima.
A la hora de repasar la mecánica, en el caso de la Fiat Titano el motor es un 2.2 turbodiesel de cuatro cilindros que desarrolla 200 caballos y 450 Nm de torque en su versión con caja automática, que es de ocho marchas. Este bloque tiene correa dentada en seco y se combina con un sistema de tracción con reductora y modo de reparto automático, un diferencial respecto de rivales como Hilux.
Por su parte, la S10 también tiene un motor de cuatro cilindros con correa dentada pero en este caso con 2,8 litros y 207 CV. La mayor diferencia está en el torque con 510 Nm, mientras que la caja es automática de ocho marchas. La tracción es 4×2 o 4×4 con alta y baja, aunque no hay bloqueo de diferencial. Otra diferencia es que la Titano cuenta con frenos a disco en las cuatro ruedas, cuando en S10 los traseros son de tambor.

En cuanto a las dimensiones, la Chevrolet S10 acusa 5.344 mm de largo, apenas 14 mm más que la Titano. La Fiat se despega a lo ancho con 1.963 vs 1.871 mm, mientras que en altura la pick up cordobesa también se va a 1.858 mm contra 1.823 del producto brasileño.
Cierro este apartado con la distancia entre ejes, que es de 3.180 mm en Titano y 3.095 en S10, algo que no impacta demasiado en el espacio trasero: es correcto en ambas. Si repasamos las capacidades de las cajas, en las dos ronda la tonelada.
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Respecto del equipamiento que ofrece cada una, recordemos que en este caso hablamos de versiones full: Ranch 4×4 en Titano y LTZ en S10. Si bien en la gama de Chevrolet hay un nivel por encima que es High Country, la diferencia de dotación es mínima.
De esta forma, la Fiat viene con luces delanteras y traseras de LED, llantas de aleación de 18’’, manijas de puerta y espejos cromados, estribos, barras de techo y molduras cromadas en la trompa. La diferencia con la Chevrolet es que las manijas son color carrocería.

En confort la Titano Ranch tiene climatizador automático bizona, asientos delanteros con regulación eléctrica, tapizados de cuero, espejos rebatibles eléctricamente, sistema multimedia con pantalla de 10’’, tablero de 7’’, acceso y arranque sin llave, cámara 360 y sensores de estacionamiento delanteros y traseros.
La pick up de Chevrolet está igual de equipada pero no tiene butaca del acompañante eléctrica, cámara 360 ni tapizados de cuero. En su lugar el tablero es de 8’’ 100 % digital y suma conectividad para OnStar y WiFi para hasta siete dispositivos, además de la posibilidad de encender el motor a distancia.
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Por el lado de la seguridad, las dos pick ups cuentan con seis airbags, controles de tracción y estabilidad y algunos ADAS como frenado autónomo con detector de peatones y ciclistas, alerta de colisión frontal, mantenimiento de carril y luces altas automáticas. La Titano se diferencia de su rival por el control de velocidad crucero adaptativo, que no está disponible en la pick up de Chevrolet.
Así las cosas, con prácticamente el mismo precio de lista estas pick ups compiten en el segmento mediano un escalón por debajo de las referentes. En este espacio antes estaban la discontinuada Alaskan y la complicada Nissan Frontier, que tuvo una caída muy fuerte en sus ventas y a partir de este año llegará importada de México producto del cese de su producción en Santa Isabel.