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Los 10 tipos de conductores 4×4: ¿cuál sos vos?

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Más variedades que un supermercado chino: así es el universo 4×4 argentino. Desde el que lava la camioneta con agua destilada hasta el que salió en 2019 y todavía no volvió, cada uno tiene su sello. Y no termina ahí: seguro vos, tu cuñado o ese amigo que se cree piloto de rally están en esta lista.

1. El de los findes: la camioneta de salón

Saca la 4×4 los sábados y domingos, siempre que no llueva. Nunca vio barro de cerca, pero tiene el Instagram lleno de fotos en «modo aventura». Como si fuera poco, el domingo a la noche ya la tiene lavada y encerada para la semana.

Se lo reconoce porque: los neumáticos tienen 80.000 km y parecen nuevos. El barro más extremo que enfrentó fue un charco en la ruta.

2. El del barro: al asfalto lo ignora

No entiende para qué existen las rutas pavimentadas. Si no está cubierto de lodo hasta las ventanillas, no está feliz. Además, su camioneta huele a humedad permanente y el interior parece un campo después de la lluvia.

Se lo reconoce porque: siempre llega tarde. «Me enganché en un barrial» es su excusa favorita, aunque sea verano y no haya llovido en tres meses.

3. El de las fotos: más likes que kilómetros

Viaja 20 km, saca 200 fotos, sube 50 historias y vuelve. La camioneta es un accesorio para su feed de Instagram. Como si fuera poco, el filtro de puesta de sol está en todos sus posteos, aunque haya salido a las 10 de la mañana.

Se lo reconoce porque: nunca sabe cómo funciona el 4×4 bajo, pero sabe exactamente qué ángulo le queda mejor a la Toyota.

4. El que odia la electrónica: todo manual o nada

Prefiere bloqueos mecánicos, palancas duras y motores que no necesitan computadora. «Esto antes no fallaba» es su mantra. Además, mira con desprecio a los que usan control de tracción.

Se lo reconoce porque: su camioneta tiene 30 años, 400.000 km y él la arregla con alambre y cinta aisladora. Y funciona.

5. El que nunca vuelve: el overlander eterno

Salió en 2019 «a dar una vuelta por el norte» y sigue viajando. Cada tres meses sube una foto desde otro país. Y no termina ahí: su familia ya olvidó cómo es su cara sin barba y sombrero.

Se lo reconoce porque: tiene más sellos en el pasaporte que kilómetros en el cuenta-kilómetros. La camioneta es su casa y el mundo su patio.

6. El que nunca sale del asfalto: SUV de ciudad

200.000 km de autopista, cero de tierra. La tracción 4×4 la usó una vez, por error, y casi le da un infarto. Además, el modo off-road del menú nunca fue seleccionado.

Se lo reconoce porque: el barro más cercano que conoce es el de la maceta de su madre. Y no es un detalle menor: piensa que un camino de ripio es «aventura extrema».

7. El que gasta más en accesorios: el modder profesional

Invirtió más en modificaciones que en la camioneta misma. Snorkel, winch, luces LED, suspensión de 10 pulgadas, y un sistema de sonido que despierta a todo el barrio. Como si fuera poco, todavía le falta «una cosita más».

Se lo reconoce porque: la camioneta vale 10 millones, los accesorios otros 15. Y nunca los usó todos al mismo tiempo.

8. El que lleva de todo: el survivalista

Abrís el baúl y parece un chino: herramientas, comida enlatada, dos carpas, una cocina portátil, cuerdas, pala, hacha, y algo que ni él sabe para qué sirve. Además, tiene agua para tres semanas por si «pasa algo».

Se lo reconoce porque: si hay un apocalipsis zombie, él es el único que sobrevive. Pero para ir a la esquina lleva 50 kilos de equipo.

9. El que cree que tiene un rally: el piloto de Dakar

Va por tierra como si estuviera corriendo el Dakar. Polvo por todos lados, curvas derrapando, y una cara de concentración que no se le quita. Y no es un detalle menor: nunca ganó nada, pero en su cabeza es campeón.

Se lo reconoce porque: la camioneta tiene más golpes que un boxeador retirado. «Es patina de guerra», dice, mientras esconde el nuevo abollón.

10. El que la cuida más que a sus hijos: el abuelo protector

Lava con agua destilada, seca con paño de microfibra, y no deja que nadie se apoye en la carrocería. Además, tiene fundas en los asientos, alfombras de goma originales, y un manual de cuidados que escribió él mismo.

Se lo reconoce porque: su camioneta tiene 5 años y parece 0 km. Sus hijos, en cambio, parecen haber pasado por una guerra.

¿Y vos, cuál sos?

Seguro te reconociste en alguno. O peor: en varios. No importa qué tipo de conductor 4×4 seas, lo importante es que disfrutes el camino. Aunque sea solo los findes, aunque sea solo para las fotos, o aunque no vuelvas nunca más.

Porque al final, todos compartimos lo mismo: esa sonrisa idiota que se nos escapa cuando la ruta se convierte en tierra.