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Volkswagen T-Cross: ¿el mejor SUV compacto para viajar?

Nos subimos nuevamente a la Volkswagen T-Cross 200 TSI para salir a la ruta. Pusimos como destino Tandil para probar habitabilidad, consumos, performance y atravesar caminos serranos y de tierra. Crónica de una escapada al sistema de Tandilia.

La Volkswagen T-Cross fue una de las últimas camionetas en aparecer en el segmento B de homónimas. Lo hizo en 2019 en pleno invierno y dispuesta a llevarse puesto a cualquier histórica o referente que se le pusiera en el camino. Apenas unas horas después de su presentación en el estadio de Obras (así de grueso fue el calibre del evento), parte del equipo de auto test ya estaba retirándola en Pacheco: fuimos de los primeros que nos subimos y te mostramos la nueva Volkswagen T-Cross en nuestras redes.


Con el correr de los meses, el SUV apoyado en Virtus fue ganando protagonismo. El año de su lanzamiento, con menos de seis meses en los concesionarios, la Volkswagen T-Cross terminó con 3.670 patentamientos y 2020 lo cerró como la camioneta más vendida del segmento con casi 10.000 unidades vendidas.

En plena pandemia, Volkswagen metió un cimbronazo con algo que no es común: actualizó la gama y le cambió los motores. Para poner a prueba la nueva unidad de potencia salimos a hacer un operativo por la Ciudad de Buenos Aires y chequear sus consumos, pero nos habíamos quedado con ganas de más y así fue como le pedimos nuevamente una Volkswagen T-Cross 200 TSI a la filial local para hacer lo que más nos gusta: salir a la ruta.

El viaje

El operativo estuvo atravesado por el Mundial de Qatar, algo que me pasó cuatro años atrás con Rusia: el debut con Islandia lo vi en el lobby de un hotel en Trenque Lauquen. Por un momento pensamos que se trataba de una coincidencia, pero después nos dimos cuenta que prácticamente cualquier evento importante a nivel mundial nos va a agarrar siempre manejando alguna novedad o en el medio de algún periplo.

Volkswagen T-Cross Op Tandil

Esta vez nos acompañaron los amigos de La Moto que aprovecharon la movida para generar material para ellos con una Royal Enfield Interceptor así que luego de juntarnos con Clau (Arena) y Nico (Peritore) partimos hacia nuestro destino: Tandil. La idea fue ir en tándem con la moto por cuestiones de logística y, lamentablemente, de seguridad: La Moto es miembro activo de Motociclistas Agrupados, un grupo que se unió para pedir prevención, seguridad y justicia respecto al robo de motos, que hoy se encuentra en su punto más alto histórico.

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La hoja de ruta contemplaba dos opciones. Ir por la conocida, histórica, icónica y a veces problemática Ruta 2 hasta Las Armas o bien tomar la 3 y comenzar el descenso apenas saliendo de la Ciudad de Buenos Aires. Como somos bastante indecisos (y para meter variedad en la producción), hicimos la salomónica: ida por una, vuelta por otra.

Lo primero que hicimos ni bien arrancó la jornada fue ponernos cómodos al volante gracias a la doble regulación del volante y la butaca, que nos permitió ajustarnos al milímetro. Y hablando de ajustar, lo segundo que hicimos fue ponernos a jugar con el Active Info Display que no es más ni menos que el tablero digital que tiene la gama Volkswagen T-Cross en sus versiones tope de gama (nos tocó la Highline). Lo genial de estos “nuevos” relojes es que justamente pese a ser íntegramente digitales, los amantes de las agujas pueden seleccionar gráficos analógicos entre varias posibilidades. Nosotros, por una cuestión siempre de ir cotejando datos y cifras, elegimos los relojes y los consumos promedio.

Volkswagen T-Cross Master Test interior

Ya con Arena de copiloto y listos para la partida, otro aspecto esencial: configurar android auto para ir escuchando los podcast que tenemos bajados en el celu y, no menos importante, tener a mano nuestros mapas que obviamente ya habíamos descargado por si la señal nos abandonaba en algún sector de la pampa (cosa que pasó en varias oportunidades).

Como es costumbre en cada #OperativoAT, Claudio trajo una cremona para ir picando a bordo. Mientras la íbamos desgranando recordábamos que Volkswagen T-Cross fue protagonista del primer #MasterTestAT de la era contemporánea que hicimos allá por agosto de 2019.

Con un esquema tradicional de suspensiones con barra atrás, la Volkswagen T-Cross fue desarrollada por y para la región. Esto implica que los resortes y todo el balance está pensado para atravesar nuestros caminos, ya sea la prístina ruta 2 o algunos cráteres de caminos secundarios. Con esa premisa, pusimos el control de velocidad crucero en 120, el climatizador en 21 (el calor de fines de noviembre apretaba fuerte) y seguimos. Tres detalles “meteorológicos” del Volkswagen T-Cross: el climatizador es de una vía, la guantera es refrigerada (para que las vituallas vayan aclimatadas) y tiene salida trasera para que los que vayan atrás también reciban su flujo aéreo.

Volkswagen T-Cross Master Test asientos

Lo bueno de las tecnologías del Volkswagen T-Cross es que con nuestras manos casi podemos manejar el vehículo en determinadas situaciones: en las zonas urbanas bajamos la velocidad desde los comandos al volante y, eventualmente a la hora de un sobrepaso, podemos ir “tirando levas” para bajar cambios y así hacer el sorpasso. Obviamente que no es lo indicado, pero en algunas situaciones nos da un respiro.

En esas situaciones aprovechamos las novedades del 200 TSI, un motor de tres cilindros turbo que estrenó Nivus y que después se pasó a Volkswagen T-Cross. Pese a “solo” tener 6 CV más, la diferencia en los papeles -y en las pruebas- es notoria, con recuperaciones interesantes y respuestas inmediatas al pedido del pie derecho.

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El viaje fue sin mayores sobresaltos hasta Las Armas donde picamos algo y encaramos la 74, una ruta mano y contramano con subidas y curvas que nos sirvieron para comprobar la tenida de Volkswagen T-Cross, que con 205/55 se bancó el trajín sin problemas, y también la respuesta del TSI a las salidas de las curvas y ante algún eventual sobrepaso. El resultado, más que satisfactorio. Tras algunas tomas de rigor con las ondulaciones de fondo cortesía del sistema de Tandilia, entramos a la ciudad.

Volkswagen T-Cross Op Tandil (1)

Tandil

Con los pocos rayos de febo que quedaban y apostando un pleno partimos raudamente hacia la Sierra del Tigre para hacer algo de caminos de polvo y, obviamente, ver si nos cruzábamos con un felino mayor. La primera meta la alcanzamos en caminos de tierra, que brindan acceso a la base de la Sierra, de 142 hectáreas. Allí comprobamos que si bien es un crossover de pura cepa, el despeje y la calibración de los resortes le permite a Volkswagen T-Cross tomarse una licencia del pavimento.

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La segunda meta no la pudimos tachar, porque no vimos ningún tigre y encima ya había finalizado el horario de acceso con lo cual nos cerraron la tranquera en la cara. Pero ojo, porque según el sitio web oficial, no hay tigres en la zona, por eso el nombre del lugar “quizás se deba al Yaguareté, que antiguamente estaba en la zona”. Esta reserva fue creada con el propósito de proteger al suelo, a la fauna y la flora histórica como los venados, guanacos, maras, choiques, ñandúes, mulitas, perdices, zorros, zorrinos, piches, patos, cisnes, flamencos y pájaros en su conjunto.

Volkswagen T-Cross Tandil (1)

Con el crepúsculo sobre nosotros, disparamos las últimas fotos en la zona del Lago y el Dique del Fuerte, una suerte de paseo aeróbico que rodea el embalse, y casi por cuestiones turísticas y buscando una foto más y alguna toma extra de video (no podemos con nuestro genio) enfilamos hacia la famosísima Piedra Movediza.

Después de hacer los últimos copetes para el video que subiremos a nuestro canal de YouTube (ya estás suscripto, ¿no?) nos preparamos para volver, atravesamos la ciudad para repostar y salimos a la ruta nuevamente. Bueno…sí, también nos llevamos varios salames, quesitos y cervezas artesanales que atesoramos en los 373 litros de baúl de la Volkswagen T-Cross que pueden estirarse hasta 420 maleando el doble fondo del baúl.

La vuelta decidimos hacerla por la 30, con la que cortamos un poco de camino pero es menos “cómoda” que la 2. El discurrir nos llevó durante varias horas sin señal por una ruta con poco auto pero mano y contramano. Dejamos atrás Rauch y en Las Flores nos incorporamos a la 3 con dirección Cañuelas, siempre escoltados por los amigos de La Moto, escuchando música, charlando con Claudio de la vida y con la certeza de que la Volkswagen T-Cross es, además de una de las camionetas preferidas de los últimos años, un aliado para salir a la ruta y salirse del pavimento con familia, amigos o quien sea.

Volkswagen T-Cross Tandil