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Una Ferrari Daytona SP3 única se vendió por 18,5 millones de dólares en Las Vegas: solo 600 unidades y apenas 81 millas recorridas

La serie Icona, iniciada con los Monza SP1 y SP2, se convirtió en una máquina de producción de fortunas para sus compradores originales.

Una Ferrari Daytona SP3 única se vendió por 18,5 millones de dólares en Las Vegas: solo 60

El Ferrari Daytona SP3 que se subastó en Las Vegas llegó al martillo con 81 millas (130 kilómetros) en el odómetro, apenas lo que tardó en pasar de la línea de montaje al garaje de un coleccionista de élite. Broad Arrow Auctions cerró la operación en 18,5 millones de dólares, una cifra que multiplica por nueve el precio de lista que Ferrari fijó cuando lanzó la serie Icona en 2021.

La subasta y el estado de entrega

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La unidad subastada por Broad Arrow Auctions en Las Vegas era un Daytona SP3 con kilometraje de entrega: 81 millas, equivalentes a unos 130 kilómetros. Ese número, menor al de una prueba de manejo promedio, convierte al auto en un «0 km» coleccionable. El martillo cerró en US$ 18,5 millones.

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El contraste con el precio original es elocuente. Cuando Ferrari presentó al Daytona SP3 en noviembre de 2021, el precio de lista rondaba los 2 millones de euros. La casa de Maranello no vendió las 599 unidades producidas en concesionarios: las asignó de fábrica a una lista cerrada de clientes. Quedó afuera cualquiera que no tuviera historial con la marca.

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Esa lógica explica el salto de valor. No se trató de un auto más en el mercado: fue un activo escaso desde el primer día. La unidad de Las Vegas, con menos de 82 millas, se vendió como si fuera una pieza de colección, no como un vehículo para usar. El auto se entregó a su primer dueño y permaneció guardado, sin sumar kilómetros.

El V12 aspirado que ya no se fabrica

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El Daytona SP3 es la tercera creación de la serie Icona, el programa con el que Ferrari reinterpreta modelos históricos con tecnología actual. El homenaje directo es a los Sport Prototipi de los años 60, en especial al 330 P4/412P. De ahí el frontal bajo, las tomas de aire laterales y la carrocería targa con techo rígido desmontable.

En la parte técnica, el auto monta un motor V12 de 6.5 litros atmosférico derivado del de la 812 Competizione. Entrega 840 CV y 697 Nm de torque, con línea roja a 9.500 rpm. Es la misma base mecánica de la 812, con calibración específica para el Icona. Es un motor sin turbo, cada vez más raro por las normas de emisiones. Ese carácter aspirado se valora tanto por la respuesta como por el sonido.

Las prestaciones declaradas por Ferrari: 0 a 100 km/h en 2,85 segundos, 0 a 200 km/h en 7,4 segundos y velocidad máxima superior a 340 km/h. La transmisión es una caja F1 de doble embrague y 7 marchas. Todo eso sobre un monocasco de fibra de carbono.

Inversión sobre ruedas: la lógica del coleccionista

El resultado de Las Vegas no es un caso aislado. Los Ferrari limitados modernos con V12 aspirado y kilometraje de entrega funcionan como instrumentos de inversión. No importa cuántos CV tenga el motor si el auto no va a salir del garaje: importa la escasez, el pedigrí y el estado de conservación.

La serie Icona, iniciada con los Monza SP1 y SP2, se convirtió en una máquina de producción de fortunas para sus compradores originales. El Daytona SP3 siguió ese camino: producción limitada a 599 unidades, lista de compradores cerrada y motor aspirado en plena extinción. En el historial reciente, los Monza SP1 y SP2 ya habían mostrado primas similares; el Daytona SP3 confirma la tendencia. La combinación redondea un activo financiero con carrocería targa.

Pagaron US$ 18,5 millones por un auto que costaba 2 millones y no piensan manejarlo. No es una contradicción: es el mercado de los Ferrari modernos de colección, donde el kilometraje bajo vale más que la potencia. La unidad de Las Vegas, con 81 millas y un V12 de 9.500 rpm, se vendió como lo que es desde que salió de fábrica: una obra de arte con motor central-trasero.