Sin volante ni pedales: el Tesla Cybercab ya maneja solo como taxi en Austin
El Cybercab es un robotaxi puro: un auto eléctrico biplaza, sin volante, sin pedales y sin espejos laterales, que no está pensado para venderse a un particular.

El viernes 4 de septiembre, a las 17, la app Tesla Robotaxi se habilitó para el público en el centro de Austin, Texas. El registro estatal de Texas tenía 420 robotaxis habilitados: 375 Tesla Model Y modificados y apenas 45 Cybercabs. Es la primera vez que un auto sin ningún control manual se abre a pasajeros comunes.
Sin volante, sin pedales y sin plan B
El Cybercab es un robotaxi puro: un auto eléctrico biplaza, sin volante, sin pedales y sin espejos laterales, que no está pensado para venderse a un particular. Adentro no hay ningún dispositivo que le permita a un humano tomar el control. Si el sistema falla, no hay plan B.
Tesla lo mostró en sociedad en octubre de 2024. En esa presentación, Elon Musk calculó que el Cybercab costaría menos de US$30.000 y que el costo por milla rondaría los US$0,20. Esos números eran una estimación de la presentación y no se trasladaron al servicio actual, que todavía no tiene tarifa pública. El salto es otro: lo que en 2024 fue una puesta en escena ya recorre Austin sin nadie al volante.

Dentro del área donde opera, el Cybercab se maneja solo en un grado que la industria define como Nivel 4 de autonomía: el auto resuelve el viaje dentro de una zona delimitada sin esperar que un humano intervenga. Esa es la apuesta más extrema de Tesla. A diferencia de casi todos los competidores, no usa LIDAR, el sensor láser de medición de distancias. La marca sostiene que las cámaras y las redes neuronales entrenadas con datos de sus autos en todo el mundo alcanzan para manejar mejor que cualquier sistema de mapas.
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En el Cybercab esa teoría queda expuesta. El auto depende por completo de ese sistema. Si el software se equivoca, no hay un conductor que lo corrija a tiempo. Por eso Austin es, al mismo tiempo, el estreno comercial y la prueba más dura de la conducción autónoma por cámaras.
Cómo se pide un Cybercab en Austin
El servicio se pide desde la app Tesla Robotaxi. Los viajes arrancan y terminan dentro de un área geocercada del centro de Austin: es el geofencing, el cerco virtual que limita la zona donde el auto puede operar. Afuera de esa zona, el Cybercab no se mueve.
La oferta, en estos primeros días, va a ser irregular. Tesla no garantiza que consigas un auto, y la cantidad de unidades en la calle va a crecer a medida que sumen robotaxis a la red. El precio tampoco está cerrado: Silvio Brugada, jefe de software vehicular del programa, explicó que la tarifa va a ser dinámica y se va a ajustar según la oferta y la demanda, como en Uber.
La flota de Tesla en Texas: mayoría Model Y
El parque que arrancó en Austin no es todo Cybercabs. Los datos del DMV de Texas, al momento de esta publicación, mostraban 420 robotaxis: 375 son Model Y modificados y solo 45 son el auto sin volante. Los Model Y ya tienen el hardware autónomo de Tesla y pueden operar como robotaxis aunque conservan el volante. El diseño radical, el que no tiene ningún control manual, es por ahora la minoría de la flota.
Antes de la apertura al público, el servicio funcionó durante meses solo para empleados de Tesla, en Texas y California. Esa prueba interna fue el último filtro antes de dejar entrar pasajeros comunes.
Austin, el campo de batalla con Waymo
La elección de Austin no es casual. Es una de las ciudades donde Waymo, el servicio de robotaxis más grande de Estados Unidos, ya opera su flota. Tesla entra a competir de frente con una lógica opuesta.
Waymo combina LIDAR con mapas muy detallados y un proceso de validación que todavía incluye conductores de seguridad. Tesla usa cámaras y redes neuronales que aprenden de los datos que recibe de todos los autos de la marca, en lugar de depender de un mapa exacto. El Cybercab es la consecuencia extrema de esa idea. Y Austin es el lugar donde las dos filosofías se van a medir en la misma calle.
La NHTSA ya investiga al Cybercab
Texas es uno de los estados más permisivos de Estados Unidos con la conducción autónoma. Pero Tesla todavía tiene que responder ante el gobierno federal. La NHTSA, la agencia de seguridad vial de Estados Unidos, abrió una investigación sobre el Cybercab para verificar que cumpla los estándares de seguridad de cualquier auto de calle. El problema es que esos estándares asumen que hay un volante y un conductor. Un auto sin volante necesita una habilitación especial, y esa habilitación está en discusión mientras el servicio ya funciona.
Las primeras pruebas de un viaje real en el Cybercab por el centro de Austin se van a conocer en los próximos días. Hasta entonces, el dato concreto es que los robotaxis de Tesla sin nadie al volante ya están en la calle. Y que la mayoría de la flota que los respalda todavía tiene volante.