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Range Rover: 94.000 SUV premium a revisión porque el agua deja ciega la cámara al retroceder

La detección de estos casos suele empezar con quejas de propietarios en el service oficial. A partir de ahí, la automotriz abre una investigación interna.

Range Rover: 94.000 SUV premium a revisión porque el agua deja ciega la cámara al retroced

En Estados Unidos, la cámara de retroceso es obligatoria en todos los autos nuevos desde 2018. Por eso una falla de sellado en el portón trasero del Range Rover no es un simple capricho electrónico: puede apagar la imagen justo cuando el conductor da marcha atrás, con un SUV de más de cinco metros y poca visibilidad trasera sin asistencia.

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Land Rover llamó a revisión a casi 94.000 unidades del buque insignia de la marca británica. El defecto está en la cámara trasera: el agua puede filtrarse hasta el conector o el módulo y anular la señal de video al poner reversa. La generación actual, identificada internamente como L460 y fabricada en Solihull, Reino Unido, concentra la electrónica en el portón y en el paragolpes, una zona expuesta a lluvia, nieve y lavados.

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La falla: agua donde no debería estar

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La cámara de retroceso va integrada en el portón, con un lente y un arnés que lleva la señal a la pantalla central. Si el sellado no es estanco, la humedad entra al conector, genera corrosión o un cortocircuito intermitente y la imagen desaparece. No es un problema de software: es una falla física de sellado que puede empeorar con el tiempo. En un SUV que supera los cinco metros de largo, retroceder sin cámara no es lo mismo que en un hatchback.

Un llamado de seguridad, no una actualización de cortesía

El recall se enmarca en las normas de seguridad de Estados Unidos. Desde 2018, la normativa federal FMVSS 111 exige que todo vehículo nuevo vendido en ese mercado tenga cámara de retroceso funcional. La norma nació después de años de atropellos en reversa, muchos de ellos a chicos pequeños, y transformó a la cámara en equipo obligatorio. Si el sistema no muestra imagen, el auto no cumple el estándar federal y la marca debe citar a revisión. Land Rover no lo encuadró como una mejora de cortesía ni como una falla menor de confort: es un llamado de seguridad.

Qué se sabe de la campaña

La detección de estos casos suele empezar con quejas de propietarios en el service oficial. A partir de ahí, la automotriz abre una investigación interna y, si confirma que el defecto compromete un ítem de seguridad, define el alcance del recall. El anuncio alcanza al Range Rover full-size. No se informaron por ahora números de chasis, rangos de producción ni mercados exactos, y tampoco se precisó si incluye a las variantes Sport, Evoque o Velar. La reparación se canaliza sin cargo a través de la red oficial de concesionarios: el taller inspecciona el sellado de la cámara y reemplaza el componente afectado si corresponde. Para el propietario, el trámite no paga mano de obra ni repuesto.

Un riesgo extra en un SUV de lujo

El Range Rover es uno de los SUV más caros y aspiracionales del mercado. En la Argentina, se ubica entre los importados de mayor valor, aunque Land Rover Argentina no confirmó si la campaña alcanza a las unidades vendidas en el país. Lo que sí expone este caso es la contracara de la electrónica sobrecargada: a más sensores, cámaras y módulos, más puntos de entrada para la humedad y más posibilidades de que un simple sello de goma comprometa una función de seguridad. Una cámara mojada en un auto de lujo suena a falla menor, pero es exactamente el tipo de defecto que en una maniobra de estacionamiento puede terminar en un golpe o, peor, en no ver a un peatón o a una bicicleta.

El recall ya está en marcha en el mercado donde se detectó el problema. El dato concreto es que casi 94.000 Range Rover van a pasar por el taller por una falla que, bien mirada, es de las más simples de resolver: sellar bien un conector para que el agua no deje ciega a la cámara cuando más se la necesita.