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Prueba de consumo: ¿Cuánto gasta el Peugeot 308 diésel?

En tiempos de crisis, bienvenido el diésel. En la actualidad, la marca del león ofrece su eficiente 1.6 HDi en varios productos. Evaluamos el rendimiento del 308 con esta motorización y obtuvimos cifras de consumo realmente sorprendentes.

Por Paulo Di Renzo

Esbozar cualquier plan para amortizar un gasto es –después del sacudón del dólar post-PASO– cuanto menos un proyecto con más interrogantes que certezas a la hora de buscar su viabilidad. Y hablamos de gasto, sí, porque más allá de que muchos consideren una “inversión” comprar un auto, la realidad difiere bastante de esta apreciación. Asterisco para quienes adquieran un vehículo para “laburarlo”. Aquí la ecuación es diferente y tendrán que analizarse otros factores a los de, por ejemplo, una familia tipo que recorre muchos kilómetros por mes y quiere encontrar una vía de ahorro por el lado del consumo de combustible (la del GNC es otra historia). Este es, claramente, el modelo en el que nos basamos durante la exhaustiva prueba a los mandos de este Peugeot.

Imbatible

La marca del león y el diésel tienen un denominador común desde aquella primera versión “gasolera” del 504 fabricado en la planta de Berazategui. Hoy, 50 años después, Peugeot ofrece todos sus modelos con una opción de motorización turbodiésel: las eficientes HDi. Y este caso, el del 308, es casi una exclusividad en nuestro mercado. ¿Por qué? Es el único hatch “generalista” que aún podés encontrar en los concesionarios. Y su fuerte, claro, es el bajo –bajísimo– consumo de combustible. Veamos: su probada mecánica de 1,6 litros entrega sus 115 CV ya a las 3.500 rpm, con un excelente torque de 25,49 kgm (240 Nm) a solo 1.500 vueltas. Ergo, es un motor con potencia más que suficiente para mover sus más de 1.400 kg con una salida eficiente y un comportamiento muy ágil a pocas revoluciones, algo que, como se desprende, impacta de lleno en los consumos.

Antes de meternos de lleno en las cifras frías hay que aclarar que por más que no sea el más moderno de los turbodiésel de la marca, esta mecánica cumple con la norma antipolución Euro5 y por eso podemos encontrar el filtro de partículas DPF debajo del turbo. Debido a esto es prácticamente o-bli-ga-to-rio (como indica el sticker en la parte interior de la tapa del tanque) cargar combustible grado 3 (sí, el más caro), no solo para que el motor rinda mejor sino para que también proteja el sistema.

Lo dicho: el consumo de combustible es miserable. Y se elogia. En ciudad puede recorrer más de 750 km sin necesidad de repostar, con un gasto de 7,7 litros cada 100. A su vez, para tener un mejor consumo dispone del Gear Shift Indicator (GSI) que alerta al conductor sobre el mejor momento para realizar el cambio (superior o inferior). Esto sucede, en una conducción normal, a las 2.000 rpm. Por supuesto, a la hora de salir a la ruta la cifra de consumo desciende considerablemente bajando los 5 litros cada 100 kilómetros a un promedio de 100 km/h. Con el asfalto de frente lo mejor es configurar el cruise control y olvidarse del surtidor: la autonomía es casi de 1.300 km aprovechando cada gota del tanque de 60 litros. Una maravilla. Y por más que se pise un poquito más acelerador, el consumo sigue siendo irrisorio, ya que a 130 km/h constantes necesita 6,7 litros para recorrer los 100 km. Aquí la autonomía ronda los 900 kilómetros. Un dato que suma al asunto: la caja de 6° –de impecable funcionamiento– le permite viajar esta velocidad muy relajado, con el motor girando a apenas 2.500 rpm.

En términos dinámicos, se sabe, es muy preciso. Ofrece un excelente comportamiento en ruta, donde se lo lleva con mucha facilidad y seguridad gracias a una dirección hidráulica tirando a durita y una suspensión trasera –con eje semirrígido– que le confiere un plus de estabilidad en zonas viradas (aquí el ESP funciona perfectamente corrigiendo la trayectoria del auto en situaciones críticas), pero que resulta algo áspera en ciudad, sobre todo a la hora de toparse con pozos o empedrados (los cauchos de perfil bajo tampoco colaboran…). Sorprende, también, el buen comportamiento del equipo de frenos –4 discos– con distancias por debajo de los 38 metros (de 100 a 0 km/h), y con un ABS de buen funcionamiento y pedal firme.

Tiene y no tiene

El 308 se empezó a producir en El Palomar en 2012 y tres años después recibió el restyling que hoy en día todavía sigue vigente. Por ende, adentro también es el interior de siempre. La posición de manejo puede resultar conflictiva para los conductores de talla alta por la clásica cercanía de la pedalera, aunque puede ajustarse si se encuentra el reglaje ideal con la doble regulación de la columna de dirección. Obvio, la habitabilidad posterior es la de siempre y si la idea es explotar al máximo las bondades del HDi conviene hacerlo en familia, es decir, con chicos atrás. El baúl, con 430 litros de capacidad, está dentro de los parámetros lógicos y recibe un par de bolsos y poco más.

La pantalla, con navegador pero con la posibilidad de espejar el celu con Android Auto o Apple Car Play, es simple de utilizar pero de respuesta táctil algo lenta. Bluetooth, USB, entrada auxiliar y la información necesaria. En cuanto a confort, cumple con todos los requisitos básicos del segmento y tiene cámara de retroceso que, en conjunto con los sensores delanteros y traseros, hace que estacionar sea una maniobra muy fácil. Seis airbags, techo panorámico, climatizador bizona, y una correcta lista de etcéteras completan la dotación de equipamiento. ¿En el debe? De lo importante le podemos reclamar acceso y arranque sin llave y también el reemplazo de los faros halógenos que no están a la altura de un auto de sus características.

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