Opinión: lo mejor y lo peor de la Ford Territory híbrida, que este mes bajó de precio
Repasamos los aspectos más destacados del SUV más vendido de Ford y del mercado argentino. ¿En qué sobresale la mejor versión del Territory?

Para el que busca un SUV del segmento mediano con bajo consumo, buenas prestaciones y destacado espacio interior, creo que no hay mejor opción que la Ford Territory híbrida. Esta configuración se sumó a la gama el año pasado y claramente potenció las ventas del SUV, que en el primer trimestre del 2026 es el más elegido de todo el mercado, incluso por encima de exponentes de segmento inferior como el B.
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La Territory híbrida tiene varias ventajas y mejoras con respecto a su hermana naftera. Pero tienen algo que comparten: la relación precio/producto. Este mes Ford anunció una rebaja de 2,4 millones de pesos, que dejó el precio de lista de esta versión en 51.400.580 pesos. Recordemos que esta variante llega sin pagar el 35 % de arancel de importación, a diferencia de las opciones nafteras SEL y Titanium.
Con ese precio la Ford Territory no es la más barata de este segmento, sobre todo comparado a otros SUV chinos electrificados, pero sí es la compra más lógica si sumamos a la ecuación final la imagen de marca y el valor de reventa, dos puntos cuestionables en otros modelos del mismo origen.
La diferencia de más de 3 millones de pesos con respecto a la SEL naftera está justificada y en mi opinión tampoco tiene sentido estirarse hasta los 56 millones de pesos que cuesta la Titanium naftera con más equipamiento pero menos potencia y que consume el doble en ciudad.

¿Más buenas? La Territory híbrida combina un motor naftero 1.5 de ciclo Miller (turboalimentado) con otro eléctrico que desarrollan en conjunto 245 caballos: el primero aporta 150 CV y el segundo 218 CV, aunque recordá que las potencias nominales no se suman. Esos casi 250 burros se sienten en todo momento y le dan mayor agilidad en el uso urbano, donde más se nota la pobre respuesta del 1.8 turbo de las versiones térmicas.
A eso hay que sumar la aceleración de 0 a 100 en 8,5 segundos, una diferencia notable contra los casi 10 de la otra versión. Obviamente no estamos ante un vehículo deportivo (tampoco busca serlo) pero este dato sirve para tener una referencia de la contundencia y la entrega de fuerza del sistema híbrido.
En los consumos la Ford Territory híbrida también muestra un lado más eficiente comparado a la Ecoboost: durante nuestra semana de prueba registramos un consumo de 7 litros cada cien kilómetros en un uso mixto entre ciudad y autopista. En las mismas condiciones, una Territory naftera consume casi 11 litros cada cien, producto de un elevado gasto en la ciudad de 12,8 litros (contra los 6 de la híbrida).
Por último, otro ancho de la Territory híbrida que en este caso comparte con el resto de la gama: la habitabilidad. En la segunda fila hay espacio de sobra para que cualquier adulto se ubique de manera cómoda y sin limitaciones, producto de los 2,72 metros de entre ejes y un generoso ancho de 1,93 metros. Además, el baúl tiene la misma capacidad que las versiones térmicas, con casi 450 litros.

Ya hablamos de todo lo bueno de la Territory pero ahora vamos a lo malo. Creo que la falta más sensible de esta versión tiene que ver con el equipamiento de seguridad, muy pobre frente a la tope de gama naftera.
Esta versión llamada Trend tiene algunos elementos interesantes que suma frente a una SEL “base” como techo panorámico, climatizador automático bizona con salidas para las plazas traseras, sensores de lluvia y luces y tapizados de ecocuero.
Pero creo que los faltantes más sensibles están por el lado de la seguridad, porque dejó en China todos los ADAS que vienen en la versión full como el control de crucero adaptativo o el frenado autónomo de emergencia. La dotación incluye seis airbags, monitoreo de presión de neumáticos, sensores de estacionamiento traseros con cámara (faltan los delanteros), y alertas de punto ciego y de precolisión trasera.

