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Nissan Frontier: comportamiento off-road

En la fecha de semana santa, aprovechamos los medanos de la costa para testear el comportamiento off road de la Nissan Frontier nacional en su equipamiento tope de gama (LE 4×4). Motor 4 cilindros, 2.3 litros biturbo, que produce unos 190 CV, 45,8 kgm (450 Nm) de torque y se asocia a una transmisión automática de 7 marchas.

Recordemos que perdió su bloqueo de diferencial trasero con respecto a la mexicana, pero tuvo mejoras, como por ejemplo: sumó equipamiento de seguridad (6 airbags), aumentó la durabilidad de su chasis (4 veces más) y en consecuencia aumentó su capacidad de carga.

La probamos en el mes de noviembre pasado (ver prueba), donde te transmitimos y contamos nuestras sensaciones e impresiones y consumos. Sin embargo, nos quedamos con las ganas de exigirla un poco en la arena.

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Comenzamos por los medanos de la frontera de Pinamar y luego nos fuimos para Cariló. Primero la probamos en 4×2 (siempre con las gomas bajas) y control de tracción apagado como se debe.  A pesar de tener neumáticos Bridgestone no adecuados para el ambiente off road y estar en tracción simple, el comportamiento sorprendió. Por supuesto que no escala medanos muy empinados, pero para entrar y circular por la playa alcanza y sobra.

Luego cuando colocamos la 4×4, nos encontramos con un desempeño excelente, gracias a su temprano torque (disponibe a partir de las 1.500 rpm) y sistema de tracción nipón. En los sectores donde la arena se encontraba muy suelta por el constante tránsito, y varias chatas se quedaban (muchas por no bajar las cubiertas), la Frontier no tuvo ningun problema. Constantemente te transmite una sensación de seguridad, que te genera ganas de escalar cualquier medano que se te cruze. La necesidad de la 4×4 baja es casi nula, y si bien se probó como se debe, solamente en dos ocasiones durante toda la semana nos vimos obligados a ponerla.

Sin embargo, si hubiera una versión tope de gama, pero con transmisión manual, no dudaría en elegirla. Si bien el rendimiento de la caja se encuentra por encima del promedio, el convertidor de par no es de lo más eficiente para obtener el mayor provecho del motor en estas situaciones. Además por momentos rebaja demasiado innecesariamente y sumado a que la insonorización del motor no es muy buena, molesta un poco.

Un aspecto que no nos gustó mucho fue la falta de desconexión total del ESP. Si bien se puede desactivar, por momentos interfiere. Sabemos que es por cuestiones de seguridad, pero no nos otorga la libertad necesaria cuando se la exige.

¿Qué tal es la suspensión multilink? Acá es donde hay que aplaudir a Nissan. La verdad que es excelente el trabajo que lograron con la suspensión. Nos fuimos de travesía con distintas personas en las plazas traseras, en diferentes ocasiones y el comentario común denominador fue: “me sorprende lo poco que rebota” (uno de ellos dueño de una Ranger). Además nos encantó que no hayan sacrificado la capacidad de carga, es mas, la aumentaron en 140 kg debido a la mejora en el chasis (1040 kg totales).

En conclusión la pick up regional de Nissan, ofrece un comportamiento excelente para el ambiente off road. Si bien es un faltante que haya perdido el bloqueo de diferencial trasero, el que pueda tener acceso a la compra de esta chata, no se va a arrepentir.

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