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McLaren adelanta un nuevo superdeportivo para 2028

La marca de Woking confirmó lo que nadie esperaba: un McLaren con palanca y embrague, algo que no pasaba desde el legendario F1 de 1992. El nuevo 6GT no es solo un homenaje: es un…

McLaren adelanta un nuevo superdeportivo para 2028

La marca de Woking confirmó lo que nadie esperaba: un McLaren con palanca y embrague, algo que no pasaba desde el legendario F1 de 1992. El nuevo 6GT no es solo un homenaje: es un anticipo de lo que viene en 2028.

McLaren construyó su reputación rompiendo récords. Y ahora rompe otra cosa: su propia historia. El 6GT, adelantado por Top Gear, es el primer McLaren con caja manual desde el F1 original. Sí, leíste bien. En una era de híbridos, levas y cambios de doble embrague, la marca inglesa vuelve a la palanca. Y no lo hace como un ejercicio de nostalgia: lo presenta como la base de un nuevo superdeportivo que llegará en 2028.

Del F1 al olvido: cómo McLaren le dijo adiós a la palanca

El McLaren F1 es, para muchos, el auto más importante de la historia moderna. Entre 1992 y 1998 fue el vehículo de producción más rápido del mundo, con un récord de 386 km/h que se mantuvo imbatido durante años. Tenía un motor V12 de 6.1 litros desarrollado por BMW Motorsport y, como no podía ser de otra manera en esos años, una caja manual de 6 velocidades.

Pero después del F1, McLaren se olvidó del manual. Toda su línea actual, desde el GT hasta el Artura, pasando por el 750S y el 765LT, usa cajas automáticas de doble embrague con la tecnología SSG (Seamless Shift Gearbox). La razón es simple: una automática moderna cambia más rápido, reduce los tiempos de vuelta y consume menos. El manual quedó reservado para los autos de nicho, los puristas y las marcas que venden emociones más que cronómetros.

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Por eso el 6GT es una bomba. No es un prototipo de laboratorio ni una edición limitada para coleccionistas. Es la primera vez en más de tres décadas que McLaren pone una caja manual en un modelo con nombre propio. El propio nombre lo dice todo: «6» por las seis marchas, «GT» por gran turismo. No hace falta ninguna aclaración adicional.

El 6GT: ¿un retro? No, un mensaje

Según Top Gear, el 6GT no es un ejercicio de estilo ni una pieza de museo. La publicación británica lo define como un «preview»: un anticipo del lenguaje de diseño y la base técnica del superdeportivo que McLaren tiene previsto lanzar en 2028. O sea, el 6GT es una declaración de principios. La marca dice que el futuro no es solo electrificación y automatismos: también hay espacio para el conductor que quiere hacer las cosas a mano.

No hay cifras oficiales de potencia, velocidad ni precio. McLaren no publicó specs, y nadie sabe todavía qué motor esconde. Pero por la sigla GT, se puede esperar un gran turismo de altas prestaciones: motor central-trasero, tracción trasera y una puesta a punto más pensada para la ruta que para el circuito. En criollo: un auto para viajar rápido y cómodo, no un kart con techo.

La imagen más fuerte de la nota, la que va a dar la vuelta al mundo, es la palanca de cambios en la consola central. En un McLaren. Eso no se veía desde 1992. Y ahí está el verdadero mensaje: el manual dejó de ser una desventaja técnica para convertirse en un lujo. En un mercado donde todo tiende a la automatización, el cambio manual se vuelve un objeto de deseo para los que todavía quieren sentir que manejan ellos, no un software.

Qué se sabe del superdeportivo 2028

McLaren no confirmó oficialmente las características del modelo que llegará en 2028. Todo lo que existe hoy es el 6GT como adelanto y la palabra «preview» de Top Gear. Pero el contexto permite leer entre líneas.

La marca viene de una reestructuración profunda. El Artura es su primer híbrido de producción, y la línea Ultimate Series incluye modelos como el Speedtail y el Senna, que ya no se fabrican. El próximo superdeportivo debería ser el sucesor espiritual del F1: un auto extremo, con tecnología de punta y, ahora sí, la posibilidad de una caja manual.

La convivencia entre un cambio manual y un sistema híbrido o electrificado no es imposible. Porsche ya lo hace con el 911, y Ferrari ofrece cambios manuales en ediciones especiales. Pero en McLaren sería un movimiento mucho más radical, porque la marca construyó toda su gama actual alrededor de la caja de doble embrague. Volver a la palanca implica rediseñar la arquitectura, los sistemas de control y la electrónica. No es una decisión menor.

Por eso, el 6GT no debe leerse como un modelo aislado. Es la punta del ovillo de una estrategia más grande: McLaren quiere recuperar la conexión emocional con el conductor, esa que se pierde cuando todo se maneja con levas y software. En un mundo de autos que se estacionan solos y se actualizan por wifi, la palanca de cambios es la última trinchera de lo analógico.

La contracorriente del manual

McLaren no está sola en esta cruzada. En los últimos años, Porsche lanzó el 911 S/T con caja manual, Ferrari produjo ediciones especiales con cambio manual y Lotus anunció que su nuevo Emira también iba a estar disponible con palanca. Incluso Toyota, con el GR Yaris, demostró que un manual puede ser más deseable que una automática en un auto deportivo de acceso.

Son decisiones de nicho. Las ventas del manual son minoritarias, pero el impacto en la percepción de marca es enorme. Un McLaren con palanca genera más titulares que cualquier cifra de potencia. Y en la industria de los superdeportivos, la atención vale tanto como los caballos.

El 6GT, entonces, es una doble jugada. Por un lado, homenajea al F1, el auto que puso a McLaren en la cima. Por el otro, marca el rumbo del superdeportivo 2028, que tendrá que competir en un mercado cada vez más dominado por la electrificación y la conducción autónoma. La respuesta de McLaren no es más tecnología, sino más humanidad: una caja manual, un embrague y un conductor que decide cuándo bajar un cambio.

Si el plan se concreta, el 6GT va a ser el auto que divida aguas en la historia de McLaren. No por ser el más rápido ni el más potente, sino por recordar que, a veces, el futuro también se construye mirando para atrás.