Maserati GranTurismo one-off de Giugiaro con acabado en cobre real, sin pintura ni vinilo
GFG Style, el estudio turinés fundado por Giorgetto Giugiaro y su hijo Fabrizio, presentó en octubre de 2026 una pieza que no busca homologarse en ninguna serie.

La carrocería de este one-off no lleva una sola capa de pintura. Es cobre real, maleado y pulido panel por panel, una decisión que convierte a un gran turismo moderno en un objeto de joyería sobre ruedas. Se llama GFG Style Peralta D y la firma Fabrizio Giugiaro, hijo de Giorgetto, sobre una base Maserati GranTurismo.
El Peralta D y la firma Giugiaro

GFG Style, el estudio turinés fundado por Giorgetto Giugiaro y su hijo Fabrizio, presentó en octubre de 2026 una pieza que no busca homologarse en ninguna serie. El Peralta D es un one-off: una única unidad construida sobre la plataforma de un Maserati GranTurismo, con una carrocería que no se parece a nada que produzca la marca del tridente. El nombre Peralta D remite a un universo personal; GFG Style no explicó qué significa la letra D.
La continuidad del apellido Giugiaro pesa en cada pliegue. Giorgetto diseñó en Ghia autos como el De Tomaso Mangusta a fines de los 60 y luego fundó Italdesign. Fabrizio, que trabaja desde hace años en el mismo lenguaje, toma ahora las riendas de GFG Style para rendirle homenaje a esa época sin caer en la copia. Giorgetto, retirado de la escena principal, sigue siendo el referente; Fabrizio firma esta pieza como una declaración de continuidad.
Cobre real: por qué no es pintura ni vinilo
Lo más llamativo del Peralta D no es su silueta, sino el material que la cubre. La carrocería está hecha de cobre real, no de pintura metalizada ni de vinilo de imitación. Cada panel fue trabajado a mano: maleado, pulido y ajustado sobre la estructura del GranTurismo, una decisión que convierte al auto en una escultura rodante.

El cobre es blando, denso y maleable. Permite esas formas con pliegues artesanales, pero también es pesado y propenso a generar pátina con la humedad y el uso. No hay estructura de seguridad hecha de este metal; el cobre funciona como piel exterior, con un sellado especial para conservar el brillo o controlar la oxidación según la intención del taller.
El guiño al De Tomaso Mangusta
El Peralta D levanta la mano hacia el De Tomaso Mangusta, el deportivo de 1967 diseñado por Giorgetto Giugiaro en Ghia. El Mangusta original tenía motor central V8 Ford y una particularidad: tapas de acceso al vano motor con apertura de gaviota. No eran puertas de cabina, sino compuertas que pivotaban desde el eje central para exponer la mecánica.
En el Peralta D, las aperturas de gaviota vuelven a aparecer, pero con una reinterpretación propia. Las fotos muestran una cinemática similar, aunque GFG Style no aclaró si se trata de puertas de acceso al habitáculo o de una solución de vano motor inspirada en el Mangusta. Lo que queda claro es el gesto: un diálogo entre dos épocas separadas por casi seis décadas.
La base Maserati y el misterio de la mecánica
El Maserati GranTurismo actual se vende con dos configuraciones: el V6 biturbo Nettuno, heredero de la tecnología de los motores de competición, y la variante eléctrica Folgore con tres motores y tracción integral. GFG Style no especificó cuál de las dos plataformas sirvió de base para el Peralta D, ni tampoco reveló cifras de potencia o prestaciones.
Esa omisión no es casual. Un one-off de este tipo no compite en números de 0 a 100 km/h ni en tiempos de pista. Se juega en otro terreno: el del coachbuilding contemporáneo, donde un taller toma una base mecánica noble y la viste con una carrocería exclusiva. Es una práctica que revivió en los últimos años entre coleccionistas y diseñadores, y que en Argentina suena lejana pero cada vez más presente en los grandes salones europeos.
El Peralta D no tiene precio de lista ni estará en ningún concesionario. Es una pieza única que devuelve al diseño italiano su condición de arte aplicado, con el apellido Giugiaro como garantía de continuidad entre el siglo XX y el presente.
