Manejamos el Kia K4: ¿cómo anda el nuevo rival de Toyota Corolla y Nissan Sentra?
Primer contacto con el nuevo mediano de Kia que va contra Corolla y Sentra. Estas fueron las sensaciones a bordo.

Kia presentó ayer el nuevo K4, que llega para reemplazar al discontinuado Cerato y ampliar la gama de la marca con un exponente del segmento C de sedanes (más adelante también vendrá la silueta hatchback para un nicho incluso más acotado).
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En términos de diseño, Kia hizo borrón y cuenta nueva si lo comparamos con su antecesor, algo parecido a lo que ocurrió con Rio y K3. En el caso de este nuevo K4 no solo llama la atención el mascarón de proa con trazos rectos y la última corriente de diseño global de Kia conocida como “Opossite united”, donde se destaca la reformulada “Tiger nose” o nariz de tigre para los amigos.
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En los laterales también sorprende la utilización de recursos como pliegues y nervaduras que le dan mucha personalidad, mientras que el diseño de las llantas también acompaña con ese look futurista. Un último detalle en materia de diseño son las manijas traseras, ocultas en el parante del pilar C.
El resultado final es un aspecto que no pasa desapercibido y que es incluso más rupturista que otros sedanes que se sumaron a este segmento como el GAC Empow, que tiene una propuesta orientada a lo deportivo tanto por su diseño exterior como en lo mecánico, a diferencia de Kia que fue conservadora en este sentido.
Hablamos de un 2.0 aspirado que desarrolla 150 caballos de potencia y menos de 200 Nm de torque, cifras modestas para un vehículo de este segmento. La caja es automática de seis marchas con un funcionamiento suave pero que no se destaca por la rapidez en el pasaje de cambios, pero que tiene la ventaja de sumar modos de manejo (Eco, Normal y Sport) que se eligen desde un botón en la parte inferior del volante.
Un detalle que nos llamó la atención adentro es la triple pantalla que Kia anuncia como “panorámica” de 30’’. En realidad son tres cuadros, dos de 12,3’’ cada uno para el instrumental (que simula agujas) y otro para el sistema multimedia. El tercero es para el comando de la climatización, que también cuenta con teclas físicas, algo que celebramos desde esta humilde redacción.

Ya en el tránsito, este breve contacto incluyó un tramo de la Autopista Illia, ideal para probar todo el paquete de ADAS que Kia denomina “Drive Wise”, y que viene de serie en la versión full GT-Line que manejamos en esta ocasión.
“Los buenos equipos no solo atacan bien, también se defienden mejor”, dijo Juan Pablo Varsky, que hizo de locutor en las indicaciones de todo el test drive. Con el Kia K4 podemos elegir una velocidad para que la mantenga: si el tránsito frena, el auto también frena y vuelve a arrancar para seguir el ritmo de viaje.
A eso se suma el asistente de mantenimiento y centrado de carril, que se activa desde el volante, y el alerta de colisión frontal con frenado autónomo de emergencia. Por último, el K4 también ofrece detector de punto ciego y un total de seis airbags, conjunto que le permitió alcanzar las cinco estrellas en las pruebas de choque de Latin NCAP.

Durante los kilómetros que manejamos el K4 notamos un comportamiento aplomado a velocidad constante. La versión GT-Line se despega de la EX por un esquema de suspensión trasero más sofisticado con eje multilink, que reemplaza a la barra de torsión, algo que impacta en el desempeño general del auto.
Fue un contacto breve como los que solemos hacer en un lanzamiento, pero sirvió para repasar un vehículo que llega para competir en un segmento donde las opciones no abundan, aunque en el último tiempo y contra todo pronóstico se sumaron marcas chinas como Chery y GAC con los Arrizo 8 y Empow, que se suman a propuestas de Toyota, Nissan y Volkswagen.
