noticias |

Es europeo y de 2026, pero su interior no conoce pantallas y su motor Audi de 800CV solo bebe gasolina para mover 1.400kg de lujo renacido

Por ahora, el C8 Preliator XXV queda como la prueba más contundente de que todavía hay espacio en el mercado para un auto que no necesita una pantalla para emocionar.

Es europeo y de 2026, pero su interior no conoce pantallas y su motor Audi de 80

Mientras la industria entera empuja hacia las pantallas táctiles y los SUV eléctricos de dos toneladas y media, Spyker presentó un deportivo que va en la dirección contraria. Tiene un V8 biturbo de 800 CV, pesa apenas 1.400 kilos y su interior no conoce un solo display. Es la resistencia análoga en estado puro.

La marca fantasma que volvió del pasado

Spyker no es una automotriz común. Nació en 1880 en los Países Bajos fabricando carruajes, después construyó aviones de combate en la Primera Guerra Mundial y recién en 2000 resucitó como productor de deportivos artesanales. El logo de hélice que lleva en el capó no es un adorno: es la herencia directa de esa época aeronáutica.

es europeo y de 2026 pero su interior no

La historia reciente de la marca es un thriller empresarial. El C8 original se presentó en el Salón de Ginebra de 2016 con un V8 de origen Audi y una estética retro-aviadora que lo convirtió en objeto de colección. Pero la compañía estuvo años al borde del abismo, con quiebras, compras millonarias y proyectos que nunca llegaron a producción masiva. Durante mucho tiempo, Spyker fue más un mito que una automotriz real.

Ahora, para 2026, la firma holandesa prepara el C8 Preliator XXV. El nombre no es casualidad: XXV son 25 años en números romanos, en referencia al cuarto de siglo que pasó desde el renacimiento de la marca. Y la edición resume a la perfección la filosofía de la casa: mecánica clásica, carrocería de fibra de carbono y una negativa total a rendirse ante la moda digital.

Los autos, directo en tu teléfono

Marcá a Autotest como fuente preferida. Un toque, gratis, y te aparecemos primero.

Seguir en Google

800 CV y 1.400 kg: la receta del Preliator XXV

El corazón del C8 Preliator XXV es un V8 biturbo de origen Audi que entrega 800 CV. Sí, el mismo proveedor alemán que motoriza a fabricantes boutique de todo el mundo. La doble turbocompresión permite que ese bloque empuje con una furia que pocos autos de producción pueden igualar, y que solo bebe gasolina. Nada de híbridos, nada de enchufes.

es europeo y de 2026 pero su interior no 1

Imagen relacionadaTe puede interesar:Más de 500 litros de baúl y motor turbo de 140 CV: ya se vende el nuevo Renault Arkana

La cifra que más impresiona no es la potencia, sino el peso. El Spyker declara aproximadamente 1.400 kilos, una masa casi imposible de encontrar en un deportivo moderno con semejante nivel de prestaciones. Con esa relación peso/potencia, el cálculo da alrededor de 1,75 kilos por CV. Para ponerlo en contexto, muchos superdeportivos actuales superan los 2 kilos por CV. El Preliator XXV juega en otra liga.

La carrocería de fibra de carbono explica en parte esa masa contenida. No es un auto pensado para cumplir normativas de confort ni para acomodar a cuatro pasajeros: es un objeto de ingeniería obsesionada con reducir peso. Menos masa, más cilindros, cero pantallas. Esa parece ser la ecuación secreta de Spyker para desafiar a los eléctricos pesadísimos que dominan el mercado.

Un interior que le escapa a las pantallas

Adentro, el C8 Preliator XXV es un manifiesto. No hay una sola pantalla, ni central, ni para el pasajero, ni mucho menos para el clima. La instrumentación es analógica, con relojes circulares de aguja que recuerdan a los diales de un avión. El cuero está cosido a mano, el aluminio aparece pulido en las inserciones y la palanca de cambios queda expuesta, con mecanismos a la vista.

es europeo y de 2026 pero su interior no 2

Ese detalle de la palanca al descubierto es puro ADN Spyker. En los aviones de la Primera Guerra Mundial, los controles estaban a la vista del piloto, sin revestimientos que ocultaran la mecánica. El C8 Preliator XXV replica esa filosofía con remaches, superficies de metal y una estética que parece sacada de una cabina de combate de hace un siglo, pero con la precisión de un superdeportivo moderno.

La decisión de no poner pantallas no es una limitación técnica. Es una declaración de principios. En una era donde hasta los autos de entrada tienen displays gigantes, Spyker apuesta al lujo análogo: materiales nobles, fabricación artesanal y una experiencia de manejo que no depende de menús táctiles ni de asistentes digitales.

El anti-eléctrico perfecto en la era de las baterías

El contexto hace que el Preliator XXV sea todavía más radical. Hoy, los autos eléctricos de alta gama superan tranquilamente las 2,5 toneladas. Un Porsche Taycan Turbo S pesa alrededor de 2.300 kilos. Un Tesla Model S Plaid roza los 2.200. El Spyker, con sus 1.400 kilos y sus 800 CV, ofrece una experiencia opuesta: liviandad extrema, sonido de V8 y una conexión mecánica que ningún motor eléctrico puede replicar.

No es casualidad que Spyker elija este momento para lanzar una edición homenaje. Mientras los fabricantes tradicionales compiten por ver quién tiene la pantalla más grande y el asistente más inteligente, la marca holandesa apunta a un público que valora justamente lo contrario: la ausencia de tecnología digital como lujo máximo.

El Preliator XXV no es un auto para todos. Es una pieza de colección, un objeto de deseo para puristas que extrañan la época en la que manejar era una experiencia sensorial completa. Con el V8 rugiendo detrás de la cabeza y el tablero de agujas iluminado tenue, el Spyker ofrece exactamente lo que un Tesla no puede: una conexión directa entre conductor, máquina y camino.

¿Cuánto cuesta y llega a Argentina?

No hay información oficial sobre el precio del Spyker C8 Preliator XXV en Argentina. Tampoco está confirmado si llegará al mercado local. Los deportivos boutique de fabricación artesanal suelen tener tiradas limitadas y precios que se definen por encargo, así que no sabemos lo que podría valer un auto así en el país.

Lo que sí se sabe es que la producción será acotada, como corresponde a una marca que fabrica a mano cada unidad. Spyker tampoco confirmó oficialmente la cifra exacta de ejemplares del Preliator XXV. Pero cuando una marca como esta anuncia una edición especial, los coleccionistas ya están haciendo fila.

Por ahora, el C8 Preliator XXV queda como la prueba más contundente de que todavía hay espacio en el mercado para un auto que no necesita una pantalla para emocionar. Mientras la industria entera digitaliza todo, Spyker mira al pasado y construye un deportivo que, paradójicamente, termina siendo más radical que cualquier eléctrico del futuro.