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¡Menos mal! Así pudo haber sido el nuevo Mini Cooper

La marca británica difundió las imágenes del ACV 30, el prototipo con el que Mini pretendía revivir el famoso Cooper. Fue a mediados de los noventa, y por suerte la idea terminó siendo descartada.

En la historia de una marca hay momentos excepcionales que definen su futuro. En el caso de Mini, uno de esos momentos se dio a mediados de la década de 1990, cuando los diseñadores y responsables del proyecto se reunieron para decidir el diseño del que iba a ser el Mini Cooper moderno.

Concept Mini Cooper

Entre las propuestas presentadas, se destacaba el polémico Mini ACV 30, un concepto diseñado para llamar la atención y que, aunque no llegó a avanzar, aún hoy sorprende por su gran influencia en la marca británica, que igual lo presentó al público.

Hagamos un poco de historia. El 94 podría considerarse uno de los años más importantes en la historia de Mini. Fue el año en que BMW adquirió el Rover Group, conglomerado británico de fabricación de vehículos que incluía a la marca británica. Si bien la idea de una nueva generación del famoso auto había estado presente desde finales de la década de 1960, no había logrado despegar. Todo cambió rápidamente con la incorporación de los nuevos propietarios que se pusieron en campaña.

Concept Mini Cooper 3

Los nuevos dueños tenían muchas ganas de reeditar el modelo y, tan solo un año después de la adquisición, se comenzó a trabajar en la nueva generación del Mini Cooper. Surgieron opiniones muy diferentes sobre cómo aggiornar el clásico auto: por un lado, Rover quería seguir el camino trazado por el diseñador original, Sir Alec Issigonis mientras que BMW buscaba convertirlo en un pequeño deportivo premium, manteniendo las características originales que lo habían convertido en un ícono del siglo XX, como su uso inteligente del espacio y la inconfundible sensación de conducir un karting.

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Esta estrategia implicó una reinvención completa del Mini clásico. BMW le encargó a los equipos de diseño de Rover y de Munich que crearan sus propios prototipos para esta nueva generación. Ambos equipos se pusieron manos a la obra y, en octubre de 1995, presentaron su trabajo en el centro del British Motor Industry Heritage Trust, en Gaydon.

Concept Mini Cooper 1

Finalmente se eligió uno de los diseños del equipo de BMW ya que se acercaba más a esa imagen premium que BMW Group tenía en mente. El diseño, creado por Frank Stephenson a quien Figueras entrevistó hace años para la auto test 200, sentaría las bases del nuevo Mini. Pero ojo, porque otros autos exhibidos en aquella reunión también tendrían un papel importante en la historia de la marca.

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El más famoso de los diseños que no se convirtieron en el nuevo Mini fue el prototipo que ves en imágenes creado por Adrian van Hooydonk, quien en ese entonces era diseñador de exteriores de automóviles BMW y actualmente es vicepresidente senior de BMW Group Design.

Concept Mini Cooper 2

Este diseño se inspiró en el pasado deportivo de la compañía pero fue rechazado en 1995. Sin embargo, le vieron la veta igual: se presentó al público en enero de 1997 con el nombre de «Anniversary Concept Vehicle» o ACV 30, haciendo referencia a las victorias del Mini en el Rally de Monte Carlo 30 años antes. A primera vista, el ACV 30 se diferencia notablemente del Mini Cooper que llegaría en el nuevo milenio, pero aun así existen muchas similitudes entre ambos.

En aquel momento, el vehículo se presentó como la versión contemporánea de un superdeportivo de rally, rindiendo homenaje al pasado de Mini. A diferencia del Mini clásico, el ACV 30 tenía tracción trasera y motor ¡central! 1.8. Si bien esta decisión no fue permanente y probablemente se debió al uso de una plataforma de Rover Group, el vehículo concepto era funcional. El Mini Cooper de producción final, por supuesto, contaría con motor delantero y tracción delantera, al igual que el Mini original.

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Pese a su diseño, el Mini ACV 30 ostentaba las características distintivas del Mini clásico, como la parrilla hexagonal y los faros redondos. Los arcos de rueda abultados también dejaron su influencia, aunque los del Mini final serían más discretos.

Otros elementos también se integraron en el “primer nuevo Mini”, como los enormes faros, el formato de baúl tipo hatchback y el techo flotante con pilares negros. La combinación de carrocería roja y techo blanco se tomó directamente del Mini ganador del Rally de Monte Carlo en 1967, demostrando la eternidad de algunos elementos del diseño Mini. El interior del auto estaba casi listo para la producción final y sentó las bases para el diseño definitivo del habitáculo, con su prominente velocímetro montado en el centro.

El prototipo del Mini ACV 30 presentado en 1997 dejó en claro que no era una previsión del próximo Mini Cooper, sino una muestra de las ideas que BMW Group quería incluir en el nuevo producto. El prototipo “real” del Mini por suerte se presentó ocho meses después en el Salón del Automóvil de Frankfurt en septiembre de 1997.