15 años después, Lamborghini recupera la librea Tricolore, homenajeando a Italia
Lamborghini repitió el gesto patriótico que había estrenado en 2010 con el Gallardo.

Lamborghini repitió el gesto patriótico que había estrenado en 2010 con el Gallardo. La marca de Sant’Agata Bolognese presentó el Temerario Tricolore, una edición especial con las tres franjas verdes, blancas y rojas cruzando de adelante hacia atrás. El detalle no es menor: es el primer Lamborghini electrificado que lleva la bandera italiana sobre la piel.
Un homenaje que vuelve a los 15 años
La librea Tricolore tiene historia. En 2010, Lamborghini lanzó el Gallardo Tricolore para celebrar los 150 años de la Unificación de Italia. Aquella edición especial fue una de las más reconocibles de la marca, con las franjas longitudinales que atravesaban capó, techo y alerón. Fue un gesto de orgullo nacional en un segmento donde las banderas casi no aparecen.

Ahora, 15 años después, el mismo dibujo reaparece sobre el Temerario. El modelo que llegó en 2024 como sucesor del Huracán y que marcó el fin del V10 atmosférico. La casa italiana decidió que la transición hacia la electrificación también podía incluir un guiño a la historia. Y lo hizo con una de sus libreas más emblemáticas.
El Temerario Tricolore no es una simple configuración de colores. Es un homenaje al vínculo entre la marca y su país, en un momento donde la industria europea empuja hacia la electrificación. También es una decisión estética fuerte: pocas cosas generan tanto revuelo en el segmento de los superdeportivos como un auto con los colores patrios en la carrocería.
Del V10 al V8 híbrido enchufable

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El Gallardo Tricolore de 2010 usaba el clásico V10 aspirado de 5.2 litros. El Temerario cambia la receta por completo. Bajo el capó tiene un V8 4.0 biturbo acompañado por tres motores eléctricos, con una potencia combinada de 920 CV. No es una evolución: es otra categoría.
Las prestaciones confirman el salto. El Temerario pasa de 0 a 100 km/h en aproximadamente 2,7 segundos y supera los 340 km/h de velocidad máxima. La batería de 3,8 kWh le permite circular en modo eléctrico durante unos 10 kilómetros. No alcanza para grandes recorridos urbanos, pero alcanza para mover una bestia de casi 1.000 CV en silencio, por ejemplo, al salir del garage o atravesar zonas de bajas emisiones.
El dato técnico tiene su peso. Lamborghini abandonó el V10 atmosférico que acompañó a la marca durante décadas. El Huracán lo usó hasta el final de su vida comercial y el Gallardo también. El Temerario marca el inicio de la era híbrida enchufable en la gama deportiva de la firma, y la librea Tricolore llega justo para recordar que la tradición sigue viva en otro chasis.
Qué significa la librea Tricolore

La librea no es solo pintura. Es un recorrido visual que comienza en el capó, pasa por el techo y termina en el alerón. Las tres franjas longitudinales en verde, blanco y rojo están integradas al diseño del Temerario, un auto que ya de por sí tiene una estética agresiva y futurista. La combinación resulta llamativa: el homenaje a la bandera italiana convive con líneas angulosas, tomas de aire enormes y una firma luminosa que no existía cuando el Gallardo dominaba la escena.
Hay además un factor emocional. En el automovilismo de competición, las banderas aparecen en los alerones de los Fórmula 1 o en los cascos de los pilotos. En los superdeportivos de calle, en cambio, son escasas. Lamborghini se animó en 2010 y se anima de nuevo ahora, con un modelo que ya es revolucionario por su mecánica. La apuesta comunica algo simple: se puede cambiar el motor y aún así seguir siendo inconfundiblemente italiano.
La personalización como tradición
Lamborghini suele manejar estas ediciones especiales a través de su programa Ad Personam, que permite a los clientes configurar colores, materiales y acabados de forma casi ilimitada. La Tricolore, sin embargo, tiene un valor distinto: no es una combinación más, sino un homenaje oficial con nombre propio.
Todavía no hay detalles confirmados sobre el precio de esta edición en Argentina. Lamborghini es una marca que opera en el país con unidades muy limitadas y valores que se conocen caso por caso. Lo que sí está claro es que el Temerario Tricolore llegará a los mercados internacionales como una pieza de colección, destinada a quienes quieren un superdeportivo con la bandera italiana pintada de fábrica.
La jugada de Lamborghini también es comercial. En un segmento donde la exclusividad se mide en detalles, una librea con historia vale tanto como la potencia. El Gallardo Tricolore se convirtió en un objeto de deseo con el paso de los años, y el Temerario Tricolore apunta al mismo lugar.
El futuro con la bandera adelante
El Temerario Tricolore resume el momento que atraviesa Lamborghini. La marca dejó atrás el V10 aspirado, incorporó motores eléctricos y baterías, pero no renunció a su identidad. La bandera italiana sobre la carrocería es el recordatorio más explícito de esa estrategia.
Queda por ver cuántas unidades se fabricarán y cuántas llegarán a la Argentina. Lo que no está en discusión es el mensaje: el superdeportivo eléctrificado de Lamborghini no perdió el alma. La lleva pintada de verde, blanco y rojo, de adelante hacia atrás.