De multas millonarias a 105 puestos atrás: las sanciones más insólitas de la F1
De multas imposibles de pagar a retrocesos que parecen una broma, la máxima categoría del automovilismo acumuló sanciones que superan el límite de lo razonable
La F1 se caracteriza por su precisión milimétrica, pero también por las decisiones tomadas por comisarios que cambiaron carreras y, hasta incidieron en la resolución de campeonatos.
Entre polémicas de podio, escándalos de espionaje y castigos que rozaron lo cómico, la categoría guarda un archivo de sanciones que todavía en la actualidad generan debate. A continuación, los casos más llamativos a lo largo de estos años de la máxima categoría del automovilismo.
Cuando el dinero habló más fuerte en la F1
En un deporte donde las cifras marean, no sorprende que las multas hayan llegado a niveles estratosféricos. McLaren recibió en 2007 la sanción más cara de la historia: 100 millones de dólares por el caso de espionaje a Ferrari. Aquella cifra no solo quebró récords, también funcionó como mensaje claro de la FIA de que el juego sucio tenía un precio.
Ferrari tampoco se salvó. En el GP de Austria de F1, de 2002, Rubens Barrichello obedeció la orden de dejar ganar a Michael Schumacher y el escándalo estalló en el podio, cuando ambos compartieron el primer escalón. El gesto costó un millón de dólares, de los cuales la mitad quedó en suspenso.
Te puede interesar:
F1 2026: todo sobre el nuevo reglamento que cambia las reglas del juego de la categoría
Décadas antes, Tyrrell había sido directamente descalificado en 1984 por usar aditivos ilegales, y más cerca en el tiempo, Red Bull en 2022 fue castigado por excederse en el límite presupuestario.
Bonus track: en este recuento no puede faltar el caso conocido como “Crashgate”. Se trató de un escándalo en la F1 de 2008, donde Flavio Briatore, por entonces director del equipo Renault y actual Alpine, ordenó a Nelson Piquet Jr. que provocara un accidente intencional en el GP de Singapur de F1 para beneficiar a su compañero de equipo, Fernando Alonso, quien ganó la carrera gracias a esta maniobra.
Tras la denuncia de Piquet Jr. en 2009, la FIA sancionó a Briatore de por vida y a Pat Symonds con cinco años de prohibición, aunque ambas sanciones fueron luego revocadas. Las sanciones de los comisarios de la F1 económicas fueron, muchas veces, tan duras como las deportivas.
Castigos que cambiaron carreras
Otros pilotos descubrieron que la verdadera condena no estaba en el dinero, sino en el tiempo perdido en pista. Eddie Irvine lo supo en 1994: tras un accidente en Brasil recibió una suspensión de una carrera, pero la apelación de su equipo Jordan se volvió en contra y la sanción se triplicó.
Te puede interesar:
La escudería que debutará en la F1 confirmó sus pilotos para 2026
Michael Schumacher, por su parte, también vivió un 1994 de sanciones: ignoró una bandera negra en Silverstone y acabó suspendido, mientras que en Adelaida protagonizó la colisión más polémica de la década frente a Damon Hill. Tres años después, en Jerez, “Schumi” fue expulsado retroactivamente de la temporada por su choque contra Jacques Villeneuve.
Hubo sanciones aún más extrañas, como la exclusión de Riccardo Patrese en 1978, señalado erróneamente como culpable del accidente de Monza. El italiano fue marginado del siguiente Gran Premio en Watkins Glen por presión de otros pilotos. Y en 2011, Pastor Maldonado acumuló tantas infracciones en Abu Dhabi que sus penalizaciones terminaron transformándose en tiempo extra de conducción, un castigo poco habitual incluso en la estricta F1.
Del ridículo al ingenio
En ocasiones, las sanciones han sido tan exageradas que parecen sacadas de una comedia. McLaren lo vivió en Spa 2015, cuando Alonso y Button sumaron 105 posiciones de penalización por cambios de motor. El chiste en el paddock fue inmediato: “La Fórmula 1 corre en Spa, pero McLaren sale desde Lieja”.
Algo parecido sucedió con Sebastian Vettel en 2006, cuando apenas segundos después de su debut oficial recibió una multa de 800 euros por exceso de velocidad en boxes. Más caro resultó el error en la ceremonia del Gran Premio de Turquía ese mismo año, que opacó la primera victoria de Felipe Massa y derivó en una sanción de cinco millones de dólares.
Y en el terreno de lo insólito, pocos casos superan al de 2024, cuando Max Verstappen fue sancionado por insultar en una rueda de prensa. La FIA decidió que la mejor medida no era económica ni deportiva: el neerlandés fue enviado a Ruanda para cumplir con trabajos comunitarios, una decisión inédita en la categoría.
Conclusión
La F1 no solo se define por adelantamientos o campeonatos, también por sanciones que, en muchos casos, fueron más recordadas que las propias carreras. Algunas marcaron un antes y un después en la relación entre pilotos, equipos y la FIA; otras se transformaron en anécdotas que todavía arrancan sonrisas.
Entre el rigor de las multas millonarias y el surrealismo de las 105 posiciones en parrilla, el sigue Gran Circo de la velocidad sigue demostrando que incluso sus sanciones forman parte del espectáculo.