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Primeras impresiones: Volkswagen Vento GLI

Tal como prometió Volkswagen el Vento GLI llegó en el segundo semestre. Más equipamiento, motor 2.0 TSI de 230 CV y caja automática DSG como valor agregado al modelo proveniente de México. Su precio de lista: algo más de 1,8 millones de pesos.

Solo un ojo analítico descubrirá cuales son las diferencias externas del GLI con respecto a las versiones que ya se comercializaban en el mercado. Apenas unos filetes rojos en la trompa junto a la falta de antinieblas, ahora integrados en las ópticas delanteras además de los insertos que identifican al nuevo modelo y las llantas de 18 pulgadas, delatan las intenciones de este Vento con motor de 2.0 litros que entrega 230 caballos y que por su potencia no es comparable con ninguno de sus rivales del segmento. Por lo demás, mantiene el ADN de los Volkswagen que se destaca por su sobriedad y estilo en todos sus modelos, a excepción del Scirocco que muestra una estética más creativa que lo despega del resto de sus parientes.

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El equipamiento de serie GLI ofrece una dotación de confort en el que se destacan la cámara de visión posterior proyectada en la pantalla de 8 pulgadas, freno de estacionamiento eléctrico, levas al volante, asiento del conductor con reglaje eléctrico con tres memorias, calefaccionados y ventilación, Driving Profile Selection con modos Eco, Normal, Sport e Individual, cargador de celular inalámbrico, App Connect y techo solar eléctrico semi panorámico. Faltante: espejos rebatibles eléctricos. Por el lado de la seguridad cuenta con seis airbags, ayuda de arranque en pendiente, asistente de estacionamiento, controles de estabilidad y tracción, bloqueo eléctrónico de diferencial  y ópticas delanteras Full LED.

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A bordo

Como en sus hermanos, el espacio posterior no es escaso pero tampoco sobra. Mucho depende de la solidaridad de conductor y acompañante. El baúl, en cambio, se muestra amplio y profundo con 510 litros de capacidad. Los materiales utilizados manifiesta un promedio superior a la mayoría de vehículos de origen Mercosur, transmitiendo una correcta percepción de calidad y terminación.

El reglaje de las suspensiones –ahora independiente en el eje trasero- se muestra algo más rígido que en las otras versiones pero sin llegar a penalizar el confort de marcha en superficies desparejas y con buen despeje para superar cunetas o lomadas. La posición de manejo es adecuada y dispone de amplia gama de regulación eléctrica con butacas ergonómicas. El volante multifunción es de tacto agradable y dispone de levas de cambio que comandan la caja DSG de seis marchas con doble embrague y de pasaje contundente tanto en marchas ascendientes como en rebajes. El instrumental es digital, bien iluminado y se pueden seleccionar distintos modos de información desde las teclas integradas al volante.

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80 CV hacen diferencia

El motor del GLI es un cuatro cilindros de 2.0 litros con turbo (similar al del Golf GTI) con 230 caballos que entrega un par máximo de 35,6 kgm entre las 1.500 y 4.000 rpm. Considerando su peso en vacío de 1.480 kg logra una relación de 6,4 kg/CV, valor que le permite obtener interesantes registros de aceleración y recuperación. En modo Sport y con las ayudas electrónicas desconectadas, necesita apenas 7,0 segundos para llegar a los 100 km/h (2,2 menos que el Highline 1.4 TSI) y en 26,9 cubre el kilómetro superando los 200 km/h. Como dato adiciona, la velocidad máxima declarada es de 230 km/h. En cuanto a las distancias de frenado mostró la eficiencia del sistema con sólo 36 metros para la prueba a 100 km/h, un valor que eclipsa a varios modelos importados de su segmento. Los consumos son los esperados en un motor naftero de 2.0 litros: 6,8 litros a 100 km/h en D6 (1,5 más que en el 1.4) y 12,8 en el tránsito urbano con una autonomía de casi 400 kilómetros… el tanque de 50 litros no ayuda.

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El reglaje y rigidez de las suspensiones se notan en su comportamiento dinámico en ruta, en especial en curvas de media velocidad, situación en que manifiesta un comportamiento franco y dócil con tracción plena de las ruedas motrices y un eje trasero a ruedas independientes que ha mejorado notablemente su conducta. En esto también colaboran los neumáticos Hankook  (225/45×18”) con un perfil bajo pero no exagerado. Sin embargo, es el conjunto compuesto por la respuesta de la dirección, de la siempre impecable caja DSG, la eficiencia de los frenos y el escaso rolido de la carrocería, pasan a ser los responsables de que el Vento, además de sus contundentes 230 CV, haya ganado en deportividad y previsibilidad en el manejo ante cada maniobra.

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Sólo se podría dentro de la zona gris de evaluación, que se lo nota algo nervioso con cierta tendencia a perder la línea cuando se transita por pavimentos emparchados o deteriorados, pero esto se debe a que  los elementos de suspensión fueron pensados para circular a velocidades superiores a los 200 km/h evitando que el auto se transforme en un barco navegando en un mar agitado.

Debido a la potencia del GLI no sería correcto una comparación con sus competidores de segmento ya que ninguno de ellos supera los 173 CV (Honda Civic 1.5 turbo). Por lo tanto, esta nueva versión “deportiva” del Vento se encuentra posicionada en un nicho donde no tiene rivales a la vista.

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Su precio: 1.831.300 pesos es equivalente a 41.600 dólares a fines de julio, probablemente no sea uno de sus argumentos de venta más sólidos, en especial por no cargar con aranceles extrazona.