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Los Torino en Nürburgring: por qué la «misión argentina» no fue una hazaña

Reeditamos una vieja columna de Figueras sobre su experiencia cubriendo la llamada "Misión Argentina" y por qué, para él, no fue una hazaña.

Hace unos años Figueras revivió sus épocas de cobertura para la revista Corsa con su experiencia en las 84 horas de Nürburgring, donde participaron tres Torino 380W junto a diez pilotos argentinos a cargo del mismísimo Juan Manuel Fangio. En las líneas que siguen vas a conocer cómo vivió nuestro director aquella «hazaña que no fue».

Torino Nurburgring

Hace más de 50 años, el 19 de agosto de 1969, tres Torino 380W salidos de la planta de Córdoba, en esa época en manos de la sociedad IKA-Renault, participaban en las 84 Horas de Nürburgring, prueba denominada “Marathon de la Route” con un reglamento poco convencional organizada por el Automóvil Club de Lieja (Bélgica), ciudad en la que se iniciaba simbólicamente  la competencia transitando en caravana por rutas abiertas al tránsito, rumbo al circuito de los montes Eifel.

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Para realizar esa cobertura, con juveniles 23 años, fui enviado por Guillermo Mártire (director de Corsa), en mi caso, con los gastos a cargo de Editorial Abril. Viajé unos cuantos días antes, junto a la delegación que encabezaba Juan Manuel Fangio, los diez pilotos, directivos de la automotriz, mecánicos y una importante cantidad de periodistas de la prensa gráfica y relatores radiales que se encargaron de transmitir (durante tres días y medio), micros informativos en programas de las distintas emisoras. En Argentina, me comentaban en ese momento que se vivía una fiebre inédita en el automovilismo, la gente caminaba por las calles con la portátil pegada a la oreja, como si fuera la final del Mundial de Fútbol, recibiendo información constante de la actuación de los tres Torino que integraban el equipo que se dio por llamar “Misión Argentina”, en gran parte  financiada por el estado nacional.

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Durante varias horas de la extenuante prueba que se desarrolló en el circuito más largo (Südschleife) de 28,3 kilómetros, los Torino giraron en punta, pero la falta de conocimiento profundo del tortuoso trazado con inmensa cantidad de curvas de todo tipo, un reglamento inusual, junto al clima  impredecible en esa zona de Alemania y también por falencias de organización y falta de dirección y autoridad en el manejo del grupo, hizo que al final de la competencia, debido a las paradas en boxes para solucionar temas mecánicos, hicieran que el único auto que llegó, fuera penalizado con 19 vueltas menos de las 334 cumplidas en el trazado. Uno de los Torino con Jorge Cupeiro al volante se fue de pista en un momento de lluvia torrencial y quedó atascado en la barrosa banquina por lo que le fue imposible cumplir el giro en menos del tiempo máximo estipulado por vuelta para no ser descalificado. El otro, conducido por Luis Di Palma sufrió un despiste (se quedó sin luces en plena noche) y dañó las partes bajas de su Torino.

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Torino Nurburgring (1)

Al cabo de tres largos días, sólo uno de los 380W se mantenía en carrera a ritmo conservador para evitar sorpresas sobre el final. Sus pilotos eran Alberto (“Larry”) Rodríguez Larreta, Eduardo Copello y Oscar (“Cacho”) Franco que finalizaron en cuarto lugar detrás del ganador, un Lancia Fulvia HF 1.6 con 322 giros, seguido por un BMW 2002 con 318 y un Triumph con 315, las mismas que las computadas al Torino, pero el TR6 recibió antes la bandera al pasar por la meta.

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Lo cierto, e indiscutible, es que fue una importante experiencia con un resultado positivo pero no por eso adhiero, ni adherí en su momento, a la eternamente repetida muletilla: “La hazaña de Nürburgring”. Terminar cuartos ante rivales de mucha menor cilindrada y potencia, no me suena a hazaña.

El gran beneficiado fue IKA-Renault, que utilizó –y muy bien- el clima de exitismo que se vivió a nivel nacional, utilizándolo como argumento publicitario y de imagen de marca durante años.