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Interior y habitabilidad ¿es mejor el nuevo 208 argentino?

Segunda parte de la prueba que realizamos al flamante Peugeot fabricado en El Palomar. Te contamos cómo impactó la llegada de la nueva plataforma CMP en sus medidas interiores y espacio.

Adentro

Cuando abrimos las puertas (llave presencial, bien) nos encontramos con un interior de impecable presentación y diseño “mini 3008”. La butaca, con tapizados alcántara, tiene un diseño robusto y la plancha está llena de pantallas y botones tipo avión (o “piano” como dice la marca). A eso se le suma un aplique tipo fibra de carbono que le imprime jerarquía y deportividad. Yendo al detalle nos encontramos con plásticos mejorables y el freno de mano que definitivamente quedó de otra época: es largo, tosco y muy plástico.

Lo que sí se nota ni bien nos sentamos es que todo está orientado intencionalmente hacia el conductor. La pantalla multimedia no se sonroja en apuntar directamente al comandante del 208 en pos de la ergonomía, algo que tiene que ver con el iCockpit 3D. Se trata de una evolución del polémico puesto de mando de Peugeot cuya gran novedad es el tablero digital con holograma tipo 3 dimensiones, una solución realmente impresionante desde el punto de vista tecnológico y también estético por qué no. Esto permite cambiar las pantallas (se pueden configurar), que tienen mucha información aunque no ofrece demasiado en simultáneo con lo cual hay que elegir una o ir cambiando dependiendo de lo que queramos visualizar.

La central multimedia (ahora llamada “All In One”) táctil de 7 pulgadas acompaña esta parada con conexiones android y apple (ojo con tocar el cable que la conexión es frágil) y las funciones que venimos viendo en los últimos PSA. Su respuesta es aceptable, no tiene navegador nativo (hay que usar los mapas del celu) y suma carga inalámbrica por si los USB de turno (contamos 2) están ocupados; viene bien ante alguna emergencia, pero es una tecnología que por lo menos en nuestro país está bastante verde. La plataforma de carga “oculta” tras una puerta que, además, oficia de trípode para el celu, una solución interesante para dejarlo fijo.

La nueva plataforma implica una modernización a la hora de construir el 208 pero es en detrimento del espacio interior. Decimos esto porque respecto del 208 anterior pierde unos milímetros entre ejes: de 2,54 se reduce a 2,53. Si bien no es algo sustancial, el espacio trasero definitivamente no es su fuerte. Una persona de estatura promedio (quien suscribe mide 1,78) entrará con lo justo a lo largo y a lo alto, donde el techo solar panorámico se roba unos centímetros. La buena es que allí atrás está pensado para tres pasajeros ya que cuenta con 3 cinturones inerciales y mismo número de apoyacabezas. Será cuestión de acomodarse.

Un poquito más atrás está el baúl, que sí se benefició en este salto generacional: de los 285 litros del 208 1º pasó a 311, un plus de casi 9% aunque la boca de carga fue víctima del diseño y quedó un poquito elevada. La mala noticia es que bajo el piso del baúl nos encontramos con un auxilio del tipo temporal aunque muy prolijo con todas sus herramientas y el inconfundible quita embellecedor de bulones PSA.

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