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«Bueno, hacé lo que se te cante el o…»

A los 75 años se fue el Colorado Figueras, el inventor de nuestra profesión. El que hizo escuela con propios y ajenos.

“Bueno, hacé lo que se te cante el orto”. Este era uno de los clásicos latiguillos del Colorado. Y lo usaba a diario, eh. Claro, la sugerencia siempre venía como respuesta de alguna idea poco fundamentada de alguno de nosotros. Más que nada de los de la vieja guardia de Motorpress, con quienes me tocó compartir la redacción hace ya casi 20 años, cuando pisé por primera vez la oficina de auto test, en Ituzaingó 648, Barracas. Nuestro querido “submarino”. Con ellos hoy nos pusimos a recordar varias frases y anécdotas suyas. Básicamente porque era un libro abierto. Pero creo que esta es la que usaría si le dijera que tengo que escribirle una despedida.

figueras en asado con emerson

El Colorado fue el 1. No hay mucho para debatir: fue el que inventó esta profesión, o lo que realmente sea, de “probar autos”. Cuando empezó no solo no existían las escuelas de periodismo, sino que tampoco tenía disponible la tecnología actual para cronometrar, medir aceleración, distancia de frenado y cualquier otra cifra desde un simple aparatito. A las pruebas me remito: en la vieja Corsa usaba una pistola cargada con cartuchos de tinta, que disparaba contra el asfalto para dejar la respectiva señalización. Y todos aprendimos de él. TODOS. Los que estuvimos bajo su tutela y los que no. Cuando él hablaba de autos, nosotros escuchábamos. Y es que, en mi caso, por ejemplo, mi viejo había crecido leyendo sus pruebas. O sea, toda una entidad. No había mucho para discutirle…

Figueras-con-Carlos-Reutemann

Mi relación con él siempre fue excelente, desde el primer día. Quizás porque era irascible y fastidioso como yo. Quizás también porque era el único que soportaba el aire acondicionado en 16 grados en pleno invierno (¡guardaba celosamente el control remoto para que nadie le cambie la temperatura!) o porque el humo de sus implacables Gitanes no me molestaba (básicamente porque la humareda no llegaba a mi escritorio). No lo sé, pero siempre me hizo notar su aprecio.

En estos últimos tiempos algunos problemas de salud lo fueron alejando un poco del yugo diario. Pero siempre estuvo ahí, al pie del cañón. Era un tipo que amaba lo que hacía. Y no le temía a nada. O al menos así se mostraba. Fumó hasta cuando quiso, a pesar de que lo tenía recontra prohibido. Coqueteó más de una vez con la muerte y siempre logró esquivarla. Hasta hoy, probablemente el día menos pensado.

Carlos-Figueras-y-su-vuelta-con-Fangio

Hablamos anoche por última vez y me pidió que no me “duerma” en subir la nota de industria que me acababa de mandar (tres veces, para asegurarse de que la reciba). Le contesté en el entretiempo del partido de Racing (sí, mi Racing y su Ferro siempre fueron tema de conversación). Y sentí que después de lidiar fuerte con la digitalización, los tiempos de la web y las redes, había encontrado el norte, que empezaba a disfrutar de escribir para una audiencia mucho más amplia que la histórica de la revista. ¡Hasta ya me dejaba cambiarle títulos y copetes!

dakar figueras 2009 1

No sé cómo despedirte, Colo. Sinceramente esto no me lo enseñaste. Escribí lo que pude, como pude. Debería seguir. Pero hay cosas que me las guardo para mí y otras tantas que, bien sabés, son impublicables. Al cabo sé lo que me hubieses sugerido si te preguntaba qué escribir en tu despedida: “hacé lo que se te cante el orto”.

figueras y PDR