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Juan Manuel Fangio y Stirling Moss: mucho más que rivales

Una de las máxima rivalidades en la historia de la Fórmula Uno fue mucho más que eso y forjó una amistad y admiración mutua.

En 1991 Pirelli lanzó un libro sobre Juan Manuel Fangio acerca de su campaña cuyo prologo estaba escrito por su rival histórico: Sitirling Moss.

El piloto británico bautizado como “El Campeón sin Corona” comenzó en el automovilismo internacional en 1949 cuando apenas tenía 19 años. Sin embargo, el destino quiso que su carrera deportiva en la categoría máxima estuviera ligada (a su pesar) a la de Juan Manuel Fangio que en esa época ya contaba con 38 años. De ahí en más recorrieron un paralelo en cuanto a sus respectivas campañas.

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Moss comenta en esa líneas de presentación que su primer contacto con el balcarceño fue cuando compartieron equipo en BRM (etapa que prefiere olvidar, aseguraba) y años más tarde en Mercedes etapa que nunca olvidaré. “Entre 1956 y 1958 fuimos auténticos rivales y disfrutamos de magníficos duelos mientras él conseguía cinco Campeonatos Mundiales de Pilotos y yo hacía lo imposible por arrebatarle la corona. Fue un período memorable tanto cunado fuimos compañeros como rivales de equipo. Tuve la suerte de tener a Fangio como amigo y en cierto modo como mentor porque siempre lo consideré un auténtico maestro en el automovilismo”.

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“Mirando hacia atrás, aunque parezca poco trascendente, la primera vez que me enfrenté con Fangio fue en una carrera en Reims, Francia. El larga a desde la pole postion con una Ferrari yo salía en la cuarta fila con un Cooper con motor trasero refrigerado por aire que me dejó fuera de carrera a las pocas vueltas por rotura de la transmisión mientras Fangio abandonaba por problemas en la caja de cambios. Luego en una carrera disputada en el circuito de Garda, Italia, Fangio participaba con una Maserati patrocinada por el Automóvil Club Argentino y ya estaba integrado al ambiente de la F1 venciendo en varios Grandes Premios. Alfa Romeo se fijó en él y decidieron contratarlo para el equipo oficial en la temporada de 1950. Su gran clase estaba a punto de hacerse patente”.

“En un GP de F1 yo manejaba un HWM mucho menos potente que las Alfettas pero corría con la ventaja de un menor peso. Finalmente terminé un tercer digno puesto detrás de Farina y Fangio pero hubo un incidente que quedó grabado en mi memoria. En un momento iba delante de ambos y en una curva Farina me apuró en la frenada y me superó, bajó un par de cambios y me pasó pero en la curva siguiente frenó tarde y se iba contra los fardos por lo que tuve que levantar el pie del acelerador y aproveché para superarlo. Por supuesto que mi liderazgo duró poco y volvió a dejarme atrás sin problemas debido a su motor de 260 caballos. Detrás de Farina venía Fangio que había sido espectador de mi maniobra y cuando me rebasó miré de reojo y me sonrió como si hubiese disfrutado inmensamente de ese episodio. Ese fue el momento más cálido y conmovedor de toda mi carrera deportiva. A partir de ese día el rechoncho y modesto argentino se había ganado mi afecto, mi respeto y mi corazón. Nunca encontré nada en él que cambiara mi primera impresión acerca de Fangio”.

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Se cuenta que un GP de F1 los Mercedes venían haciendo 1-2 con facilidad sobre el resto pero Fangio le llevaba bastante ventaja a Moss. Desde boxes, por medio de la pizarra, le informaron que lo esperara al inglés para llegar juntos, orden que fue respetada. Así fue como se coló a la cola de Fangio y dio las últimas vueltas siguiéndolo hasta el final. Más tarde sus palabras fueron determinantes: “Lo seguí como pude porque yo jamás hubiese hecho lo mismo por mi cuenta”.

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Años más tarde a fines de la década del 70 en un GP de Argentina, Moss pasó por Buenos Aires como comentarista de un medio británico y le hicimos una nota junto a Sopeña y Sánchez Ortega sentados en un banco de la plaza San Martín (?). Y cuando tocamos el tema de Fangio fue preciso y rotundo: “Era un monstruo…”.