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En primera persona: mi Dakar 2009

Hace diez años vivimos el Dakar desde adentro. Al cumplirse una nueva edición, recordamos la experiencia a bordo de una VW Touareg especialmente alistada en Alemania.

En ocasión del Dakar 2009 fui invitado por Volkswagen Argentina a conducir durante la primera mitad del recorrido entre Buenos Aires y Valparaíso en una de las Touareg V6 TDI que habían sido alistadas en Alemania por la división Motorsport. Eran cuatro unidades destinadas a la prensa. En una de ellas viajaban los tres alemanes de VW responsables del operativo, en las otras se distribuían periodistas de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Sudáfrica y la de auto test.

Las Touareg, en realidad, estaban como para participar en el Dakar debido a la minuciosa preparación. A bordo contábamos con un handy de largo alcance, tres butacas deportivas Recaro, dos adelante y solo una atrás a la derecha, todas con cinturones de seguridad de cinco puntos. El espacio detrás del conductor estaba ocupado por elementos de primeros auxilios, heladera, recipientes con agua potable y algunos alimentos, teléfono satelital (solo para emergencias), bidones, dos ruedas de auxilio, criquet hidráulico y un completo juego de herramientas. Viajaba acompañado de una periodista y un fotógrafo de la agencia Télam, confinado a la plaza trasera. Había convenido con la gente de VW que no compartiría el volante con ninguno de ellos ya que desconocía su experiencia y habilidad en el manejo por caminos desconocidos y sendas que conformaban nuestro recorrido, que en su mayor parte eran de tierra o ripio. La organización era perfecta, hoteles reservados en las cabeceras (un par de veces dormimos en carpas individuales, tal como estaba previsto), horarios estrictos de partida, etc. Por su parte, las suspensiones de la Touareg demostraban un alto nivel de eficacia y la tracción integral permitía superar todo tipo de obstáculos que se presentaran.

Hubo dos situaciones que vale la pena comentar. En una de las etapas se había cambiado el recorrido original a última hora de la noche anterior debido al desborde un río, por lo que se decidió utilizar la ruta de los vehículos de asistencia que era el que teníamos en la prolija hoja de ruta. Nadie del grupo se enteró del cambio en el recorrido y a un par de horas de partir de Santa Rosa, sentí un golpe seco en la parte trasera de la carrocería. Ante mi asombro nos pasó Marc Coma con su moto KTM haciendo señas poco amistosas con el brazo en alto. Como venía atrás de la caravana avisé por el handy que estábamos en la ruta de la carrera lo que nos obligó a detenernos durante varias horas bajo pleno sol de enero con más de 40 grados, en una recta guadalosa a la espera de que pasaran la mayoría de las motos, autos, quads y camiones. De no haberlo hecho la organización hubiese penalizado al equipo oficial VW que disputaba el Dakar ya que así lo indicaba el reglamento.

En el tramo de Ingeniero Jacobacci a Neuquén, paramos a reabastecernos en una ignota estación de servicio que disponía de dos viejos surtidores y piso de tierra que solo contaba con gasoil común poco recomendable. Inmediatamente fui a conversar con uno de los alemanes para informarle que si cargábamos ese combustible dañaríamos seriamente los motores. La respuesta vino acompañada de una sonrisa: “Hace unos meses pasamos por aquí y nos llevamos una muestra de este combustible. En Alemania mapeamos la electrónica de estas Touareg para que el motor funcione normalmente con este degradado gasoil”. Y así fue.

Eficiencia germana hasta en los mínimos detalles. Por algo ganaron varias ediciones del Dakar.

Por Carlos F. Figueras

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