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Adelanto: primeras impresiones del Hyundai Kona

Da mucho para hablar el Kona. Motivos sobran: virtudes, defectos, equipamiento y, obviamente, diseño. Definitivamente este último es gran protagonista del SUV compacto de la marca surcoreana. En el frente el elemento más reconocible del family feeling es la parrilla, pero se pierde en una combo rupturista y sobrecargado y con distribución de ópticas al estilo Toro, Juke y C4 SpaceTourer.

La vida a bordo es excelente, con climatización de una sola vía pero con butacas delanteras calefaccionadas, ventiladas y con regulación eléctrica. Por su parte, el volante también está climatizado y cuenta con doble regulación manual, lo cual permite adoptar una excelente posición de manejo en cualquier estación.

Por el lado del confort, está prácticamente todo cubierto con, además de lo mencionado, tapizados de cuero, cargador inalámbrico de celular, control y limitador de velocidad, acceso y arranque sin llave, espejo fotocromático, sensores de estacionamiento delantero y trasero con cámara, de luz y de lluvia, y techo solar, para nombrar algunos.

Turbonafta

Con 1.591 cm³ y turbina, el bloque de cuatro cilindros entrega 177 CV. Su mejor cara la va a encontrar en la zona media del cuentavueltas, cuando la turbina ya está en todo su esplendor: los 27 kgm de torque los entrega a 4.500 rpm.

Aquí es clave el trabajo de la transmisión doble embrague (sin levas al volante), que ayuda a bajar la potencia lo más rápido posible y permite que, incluso a bajas revoluciones, la respuesta al pie derecho no se haga esperar. Las frías cifras (registradas en modo Sport) indican que el Kona alcanza los 100 km/h en 8,7 segundos y recorre el kilómetro en casi 30. Las recuperaciones son muy buenas, con menos de 6 para estirarse de 80 a 120.

El costo por alcanzar estos números es relativo para un 1.6. A velocidades constantes firma muy buenos promedios entre 6 y 9 litros cada cien, circulando a 100 y a 130 respectivamente, aunque en ciudad se dispara (incluso en modo Eco) a más de 12, un número algo elevado teniendo en cuenta la cilindrada y que recurre permanentemente al Stop and Start.

Además de ser “todo”, Hyundai afirma que su producto es un GTI en la ruta. Tiene un muy buen desempeño dinámico (ayudan las llantas de 18”) con un chasis interesante, que también se apoya en una dirección eléctrica ultradirecta que permite tomar curvas a mediana y rápida intensidad sin despeinarse. En ciudad, el esquema trasero independiente ayuda a copiar las irregularidades, y los acotados voladizos hacen que pueda tomar cunetas y bocacalles pronunciadas sin temor. En definitiva, una ambivalencia muy buena que posibilita un gran comportamiento en todo ámbito.

Precio: 43.900 dólares

Rivales: Audi Q2 (1.4/150 CV) a 46.000 dólares, Mini Countryman (1.5/136 CV) a 48.300 dólares y Suzuki Vitara (1.6/120 CV) a 1.410.000 pesos.

 

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