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Consejos para manejar en el ripio

Llegó la temporada invernal y muchos son los turistas que encaran hacia los centros de esquí, algunos ubicados en la provincia de Mendoza y la mayoría de ellos en la zona de la Patagonia andina (San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Bariloche, Esquel, etc.). Para movilizarse, algunos eligen viajar en su propio auto desde distintos puntos del país y otros alquilan un vehículo al llegar a destino.

Buena parte de los caminos de la región patagónica carecen de asfalto, dando paso a los de ripio, superficie a la que se le debe tener el debido respeto por varias razones, entre ellas porque algunos de los conductores que los transitan no cuentan con suficiente experiencia en ese tipo de piso. Durante décadas circulé por esos caminos enripiados del sur –con pedregullo más grueso y agresivo que los del norte– y me tocó ser testigo de algunos accidentes, principalmente vuelcos, que se produjeron por exceso de velocidad y/o de confianza.

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Lo más importante –diría elemental– es transitar por la huella tanto en rectas como en curvas. Salirse de ella le creará dos problemas. Es muy probable que pierda el control del auto y que el volante le transmita tironeos indeseables al cambiar la adherencia del eje delantero. Lo peor, en estos casos, es dar un “volantazo” instintivo. Desacelere, no toque el freno y abandone el colchón de ripio que se forma a los costados con mano firme, pero sin brusquedades. Lo mismo vale para las curvas. Siempre transite por la huella, si encara el viraje a una velocidad superior a la lógica abandonará la doble huella y la situación se le complicará indefectiblemente. A esto se sumará que, si el auto se desliza de costado, existirán posibilidades de vuelco o de dañar seriamente el talón o perfil de los neumáticos… y cambiar una rueda bajo condiciones climáticas invernales no será para nada agradable.

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Lo más aconsejable en este tipo de caminos, antes de transitarlos, es detenerse en una estación de servicio o gomería y subir la presión a los neumáticos en el orden de un 10 o 15% sobre la recomendada por fábrica. De esa forma, será más difícil que se produzca la rotura de un neumático. Por otra parte, es importante fijar la vista en la ruta, analizando el estado del camino a unos 50 metros de distancia delante del vehículo que conduce para evitar sorpresas y mantener una velocidad constante de unos 80 km/h como máximo y en un cambio alto que aproveche el torque del motor. Si viene un auto en sentido contrario, baje la velocidad y deje libre una de las huellas transitables: dos autos no pasarán cuando la ruta es angosta. Si el otro conductor es solidario, se cruzarán sin problemas, evitando incluso que una piedra le dañe el parabrisas o una óptica, algo bastante común en el ripio patagónico.

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Estas sugerencias también valen para quienes conducen vehículos de tracción integral, aunque por sus características son algo menos propensos a que se produzcan situaciones como las comentadas. No hay que olvidar que todo depende de la actitud que asuma el conductor, no debe creer que por contar con un 4×4 podrá superar los límites de adherencia que presentan los caminos de ripio.

Disfrute de sus vacaciones. Con responsabilidad y sentido común.

Carlos F. Figueras   

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